La disidencia tiene un museo en La Habana
¿Acción artística instalada en los bordes vacilantes de la política y el arte? ¿Aventura post-enciclopédica? ¿Espacio dinámico que revisa la contemporaneidad, según lo definen sus propios creadores? El recién inaugurado Museo de la Disidencia en Cuba aspira a convertirse en una fuente de consulta legítima para quienes buscan familiarizarse con un concepto que, en contextos altamente ideologizados como el cubano, resulta problemático.