Debemos combinar cuidados, limpieza, detalles, música, aromas y verás que tu hogar será un lugar acogedor| EFE
efeblog.com.- Lo ideal es que el hogar sea el espacio de bienestar para cualquier persona que se siente en su entorno de seguridad al llegar a casa. Una sensación de felicidad cotidiana es llegar a casa después de un duro día de trabajo y experimentar la calma emocional de desconectar de todo para descansar. ¿Cómo disfrutar de la felicidad en el hogar?
1. Es recomendable no adoptar la rutina de prolongar las jornadas de trabajo hasta tarde llevando asuntos pendientes de la oficina para gestionar en el domicilio. Evitar este hábito es fundamental para diferenciar claramente los espacios personales del trabajo y de la casa.
2. Un hogar es un entorno personal que cobra vida a través de las anécdotas e historias que transcurren en la intimidad de la casa. Anímate a llenar tu hogar de vida: comparte momentos en familia, invita a tus amigos a disfrutar de planes en casa, intenta que las visitas se sientan bien.
3. Hoy en día, no es suficiente con estar en casa para desconectar del entorno puesto que a través del teléfono móvil cualquier persona puede estar permanentemente disponible para los demás. En este sentido, es un signo de inteligencia emocional tener libertad para decidir en qué momentos no deseas estar disponible para nadie.
4. Disfruta de la decoración como un arte de creatividad que te permite crear estancias adaptadas a tus gustos personales. Si vives en pareja, es recomendable negociar los detalles de decoración. Si se trata de decorar un despacho personal que tienes en casa, intenta crear una estancia agradable en la que te sientas bien trabajando. Los colores producen un efecto directo sobre el estado de ánimo. El color blanco y los colores claros transmiten luminosidad en la casa. Y esta luminosidad también produce un efecto vitamina sobre el estado de ánimo.
5. Crea un pequeño rincón de lectura en casa, un lugar que asocies de forma directa con tus momentos de placer literario. El plan de leer un libro es sencillo pero muy entretenido. Además, a través del placer de la lectura también se reduce la sensación de soledad.
6. Es aconsejable realizar un reparto equitativo de la realización de las tareas de la casa. Mantener el orden en casa también incrementa el confort en la rutina. Este trabajo en equipo en la realización de las tareas domésticas incrementa la empatía en el hogar.
7. Disfruta del placer de un baño relajante como la mejor terapia antiestrés. Cuídate y haz que tu vida sea bonita a través de los pequeños detalles.
8. Comer y cenar en familia ayuda a mejorar la convivencia en la rutina cotidiana. Es positivo mantener espacios de conversación en los que poder intercambiar opiniones. Muchas personas viven solas. En ese caso, la hora de la comida y de la cena también es un buen momento para disfrutar de la propia compañía, escuchar música y descansar.
La Asociación por el Derecho a Morir con Dignidad (ADMD) en Francia ha sido muy crítica con el texto, denunciando la «falta de ambición de los parlamentarios» pues a su juicio «no representa ningún avance real para los pacientes en fin de vida ni para sus familias»
Rompe con la zona de confort porque hay todo un mundo por descubrir. Sabemos que es un auténtico desafío pero ampliando tu círculo social aumentan las emociones positivas, disminuyes el estrés y te ayuda a sobrellevar situaciones complicadas
La felicidad es la sumatoria de los momentos buenos de la vida, es posible construirla en el día a día|Foto: peru.com
La felicidad es un trayecto, no un destino
El País.- ¿De qué hablan esos finales de los cuentos infantiles cuando dicen que héroes y heroínas vivieron felices por siempre? ¿Cómo es que habrán vivido esos personajes? Y, sobre todo, ¿cómo lograron el bienestar en sus vidas de cuento? Los seres humanos somos los únicos animales capaces de aumentar nuestro sufrimiento, por ejemplo, a través de los pensamientos distorsivos. Pero también tenemos la habilidad de poder potenciar nuestro bienestar. Sabemos que sentirse bien tiene un impacto positivo sobre las personas porque actúa como protector en el organismo. Que las personas, cuando se sienten bien, se enferman menos, viven más y tienen una mejor calidad de vida.
La ciencia se encarga de estudiar los procesos que involucran la felicidad para así poder establecer definiciones justas y precisas. Hoy en día la investigación se enfoca en describir estados que se relacionan con ella como el placer y también el llamado “bienestar”. Veamos de qué se trata.
Si nos proponemos mejorar nuestras vidas, es necesario rechazar algunas ideas falsas que resultan contraproducentes para alcanzar el bienestar
Distintas corrientes filosóficas identificaron dos maneras de acceder al bienestar: una es la vía hedónica, que consiste en disfrutar de todo aquello que implica un placer inmediato (una comida, un paisaje, una reunión entre amigos, etc.); y la otra es la vía eudaimónica. Esta última reside en la satisfacción a largo plazo que se genera como consecuencia de los logros obtenidos, de conseguir los frutos que surgen del esfuerzo, el trabajo y la planificación. Ascender laboralmente, graduarse o superar un mal hábito son algunos ejemplos. Actualmente, más allá de que la ciencia mantiene esta división, la denominada psicología positiva la especifica a través de tres vías: la de la vida placentera; la de la vida con compromiso; y la de la vida con significado.
Para estudiar al ser humano en toda su complejidad es necesario una disciplina que no solo resuelva sus problemas sino que también ayude a construir cualidades positivas que permitan potenciar las fortalezas de las personas. Si nos proponemos mejorar nuestras vidas, es necesario rechazar algunas ideas falsas que resultan contraproducentes para alcanzar el bienestar. Una de ellas consiste en pensar que se lo encuentra un día de manera repentina. Por el contrario, este se construye y, generalmente, esta construcción requiere de un gran esfuerzo. Otra idea afianzada comúnmente es que el bienestar es algo que se tiene o no se tiene, sin medias tintas; mientras que, en realidad, podemos considerar que hay un continuum entre el malestar y el bienestar en el que nos hallamos a lo largo del día y, más aún, de la vida. Por último, las personas erróneamente tratamos de modificar las circunstancias de la vida (dinero, pareja, etc.) creyendo que eso traerá consigo un definitivo bienestar. Debemos saber que, producto de la adaptación hedónica (nuestra capacidad para asimilar grandes transformaciones en la vida), esos cambios “externos” no producirán bienestar duradero.
Cómo aumentar el bienestar
Existen numerosas actividades que podemos realizar para aumentar el bienestar y la salud emocional. Esto significa que pueden ser entrenadas, es decir, pueden desarrollarse y eso depende en gran medida de la voluntad. Gracias a la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de crear nuevas conexiones neuronales e incluso generar nuevas neuronas ligadas a la experiencia, estas actividades también pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro.
El ejercicio físico es muy beneficioso para la salud, ya que reduce la ansiedad, el estrés y el riesgo de contraer enfermedades. También tiene un rol importante en las funciones cognitivas como la consolidación de recuerdos y la memoria de largo plazo. La ejercitación física, a su vez, mejora el flujo cerebral en estados de reposo, incluso a partir de períodos cortos de entrenamiento. Asimismo produce bienestar en el corto y mediano plazo, ya que el ejercicio genera endorfinas, las hormonas que generan sensación de placer y bienestar, además de tener un efecto analgésico en el organismo.
Numerosas investigaciones han comprobado que meditar de manera regular modifica positivamente la estructura y el funcionamiento cerebral. Estos resultados también sugerirían que la meditación cumple un rol en la plasticidad sináptica, es decir, en la capacidad de las neuronas de generar mayor número de “conversaciones” entre ellas. También la meditación se correlaciona con mayores niveles de bienestar y menor número de enfermedades.
Tener y potenciar las emociones positivas es un recurso que también favorece el bienestar. En los últimos años empezamos a conocer el rol fundamental de las emociones positivas en nuestra vida. Una teoría muy aceptada demostró que no solo nos hacen sentir bien sino que buscan ampliar nuestro repertorio de recursos positivos y promueven la construcción de nuevas estrategias para mejorar la calidad de vida. Es así que cuando llevamos adelante un accionar que produce un resultado positivo, la emoción asociada nos impulsa a querer repetirla en el futuro. Podemos decir que la ciencia está comprobando que la expresión “ver la vida color de rosa” no estaría tan apartada de la realidad. Un estudio probó que cuando uno sonríe, el cerebro procesa la información proveniente de rostros con una expresión emocional neutra de la misma manera que cuando procesa rostros alegres.
Las personas erróneamente tratamos de modificar las circunstancias de la vida creyendo que eso traerá consigo un definitivo bienestar
Mantener relaciones sociales amistosas, afectivas y amorosas también son consideradas fundamentales por la ciencia para conseguir el bienestar. Se sabe que la presencia de seres queridos altera positivamente la respuesta del cerebro a situaciones amenazantes. Se demostró que las personas que atravesaban una situación estresante y recibían apoyo verbal de sus afectos tenían menores cantidades de cortisol en el organismo, una hormona relacionada en el proceso que se activa ante el estrés, que aquellas que atravesaban por la misma situación pero recibían apoyo verbal de un extraño o no recibían apoyo alguno.
El ejercicio genera endorfinas, las hormonas que generan sensación de placer y bienestar, además de tener un efecto analgésico en el organismo
Algunas de las claves para lograr construir una vida plena se vinculan con utilizar nuestras propias fortalezas para lograr estar satisfecho. Las fortalezas de carácter son rasgos positivos que todas las personas tenemos en mayor o menor medida. La bondad, la gratitud, el amor, la integridad, la curiosidad, la valentía y la generosidad son algunas de ellas. Ser generoso, por ejemplo, produce una sensación de bienestar ya que activa un circuito neuronal asociado al placer y la recompensa, además de activar diferentes “químicos” asociados a la felicidad como la dopamina y la oxitocina. Las personas generosas reportan tener más amistades, dormir mejor y superar de mejor manera los obstáculos que las personas mezquinas. Pero vale la pena decir que lo esencial de esto es que, más allá del favor particular, redundan en un bienestar general porque promueven beneficios para toda la sociedad. Así, maximizar nuestras potencialidades solidarias nos ayuda a todos estar bien.
Como un círculo virtuoso, podemos reiterar que sentirse bien contribuye a nuestro bienestar. Aunque parezca una verdad de Perogrullo, más bien abunda en la idea de que la manera en que pensamos es la manera en que sentimos. Una posibilidad de escribir nuestro propio cuento con final feliz.
Autor: Facundo Manes/ Neurólogo y neurocientífico (PhD in Sciences, Cambridge University).
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