El estilo de pensamiento de las personas resilientes se caracteriza por ser realista, exacto y flexible|emprendedoresenprimerapersona.com
Todas las personas pasan por momentos difíciles. Lo ideal es recuperarse y avanzar hacia el logro de un proyecto de vida. Es cuestión de afrontar los problemas y circunstancias adversas de la mejor manera posible, es decir, planteando diferentes alternativas de solución y considerando la más idónea para salir airosos del momento.
Es un término derivado del latín, del verbo, resilio, resilire que significa ´saltar hacia atrás, rebotar´
En psicología, la resiliencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro.
Todas las personas tienen la capacidad para desarrollar la resiliencia|mediacionartistica.org
Toda persona llamada resiliente es aquella que en un momento de su vida convirtió el dolor en una virtud, en una oportunidad para fortalecerse, crecer y salir adelante.
Situaciones como: el sufrimiento de una enfermedad, la pérdida de un ser humano, la pérdida de cualquier parte de su cuerpo, la pérdida de su patrimonio de toda una vida, entre otras tantas circunstancias e imponderables que se pueden presentar en el transcurso de la vida, son pruebas que retan la capacidad humana de la resiliencia.
Se pueden mencionar individuos famosos y conocidos por su trayectoria, así como por su desarrollo personal, tales como:
El científico Stephen Hawking
La piloto de fórmula 1 María de Villota
La actriz Adamari López
La animadora María Alejandra Oraá
¿Qué tienen en común estas personas?
Para el Instituto Español de Resiliencia, las personas altamente resilientes se caracterizan porque:
Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis
Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro
Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.
Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.
Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.
La felicidad es la sumatoria de los momentos buenos de la vida, es posible construirla en el día a día|Foto: peru.com
La felicidad es un trayecto, no un destino
El País.- ¿De qué hablan esos finales de los cuentos infantiles cuando dicen que héroes y heroínas vivieron felices por siempre? ¿Cómo es que habrán vivido esos personajes? Y, sobre todo, ¿cómo lograron el bienestar en sus vidas de cuento? Los seres humanos somos los únicos animales capaces de aumentar nuestro sufrimiento, por ejemplo, a través de los pensamientos distorsivos. Pero también tenemos la habilidad de poder potenciar nuestro bienestar. Sabemos que sentirse bien tiene un impacto positivo sobre las personas porque actúa como protector en el organismo. Que las personas, cuando se sienten bien, se enferman menos, viven más y tienen una mejor calidad de vida.
La ciencia se encarga de estudiar los procesos que involucran la felicidad para así poder establecer definiciones justas y precisas. Hoy en día la investigación se enfoca en describir estados que se relacionan con ella como el placer y también el llamado “bienestar”. Veamos de qué se trata.
Si nos proponemos mejorar nuestras vidas, es necesario rechazar algunas ideas falsas que resultan contraproducentes para alcanzar el bienestar
Distintas corrientes filosóficas identificaron dos maneras de acceder al bienestar: una es la vía hedónica, que consiste en disfrutar de todo aquello que implica un placer inmediato (una comida, un paisaje, una reunión entre amigos, etc.); y la otra es la vía eudaimónica. Esta última reside en la satisfacción a largo plazo que se genera como consecuencia de los logros obtenidos, de conseguir los frutos que surgen del esfuerzo, el trabajo y la planificación. Ascender laboralmente, graduarse o superar un mal hábito son algunos ejemplos. Actualmente, más allá de que la ciencia mantiene esta división, la denominada psicología positiva la especifica a través de tres vías: la de la vida placentera; la de la vida con compromiso; y la de la vida con significado.
Para estudiar al ser humano en toda su complejidad es necesario una disciplina que no solo resuelva sus problemas sino que también ayude a construir cualidades positivas que permitan potenciar las fortalezas de las personas. Si nos proponemos mejorar nuestras vidas, es necesario rechazar algunas ideas falsas que resultan contraproducentes para alcanzar el bienestar. Una de ellas consiste en pensar que se lo encuentra un día de manera repentina. Por el contrario, este se construye y, generalmente, esta construcción requiere de un gran esfuerzo. Otra idea afianzada comúnmente es que el bienestar es algo que se tiene o no se tiene, sin medias tintas; mientras que, en realidad, podemos considerar que hay un continuum entre el malestar y el bienestar en el que nos hallamos a lo largo del día y, más aún, de la vida. Por último, las personas erróneamente tratamos de modificar las circunstancias de la vida (dinero, pareja, etc.) creyendo que eso traerá consigo un definitivo bienestar. Debemos saber que, producto de la adaptación hedónica (nuestra capacidad para asimilar grandes transformaciones en la vida), esos cambios “externos” no producirán bienestar duradero.
Cómo aumentar el bienestar
Existen numerosas actividades que podemos realizar para aumentar el bienestar y la salud emocional. Esto significa que pueden ser entrenadas, es decir, pueden desarrollarse y eso depende en gran medida de la voluntad. Gracias a la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de crear nuevas conexiones neuronales e incluso generar nuevas neuronas ligadas a la experiencia, estas actividades también pueden producir cambios estructurales y funcionales en el cerebro.
El ejercicio físico es muy beneficioso para la salud, ya que reduce la ansiedad, el estrés y el riesgo de contraer enfermedades. También tiene un rol importante en las funciones cognitivas como la consolidación de recuerdos y la memoria de largo plazo. La ejercitación física, a su vez, mejora el flujo cerebral en estados de reposo, incluso a partir de períodos cortos de entrenamiento. Asimismo produce bienestar en el corto y mediano plazo, ya que el ejercicio genera endorfinas, las hormonas que generan sensación de placer y bienestar, además de tener un efecto analgésico en el organismo.
Numerosas investigaciones han comprobado que meditar de manera regular modifica positivamente la estructura y el funcionamiento cerebral. Estos resultados también sugerirían que la meditación cumple un rol en la plasticidad sináptica, es decir, en la capacidad de las neuronas de generar mayor número de “conversaciones” entre ellas. También la meditación se correlaciona con mayores niveles de bienestar y menor número de enfermedades.
Tener y potenciar las emociones positivas es un recurso que también favorece el bienestar. En los últimos años empezamos a conocer el rol fundamental de las emociones positivas en nuestra vida. Una teoría muy aceptada demostró que no solo nos hacen sentir bien sino que buscan ampliar nuestro repertorio de recursos positivos y promueven la construcción de nuevas estrategias para mejorar la calidad de vida. Es así que cuando llevamos adelante un accionar que produce un resultado positivo, la emoción asociada nos impulsa a querer repetirla en el futuro. Podemos decir que la ciencia está comprobando que la expresión “ver la vida color de rosa” no estaría tan apartada de la realidad. Un estudio probó que cuando uno sonríe, el cerebro procesa la información proveniente de rostros con una expresión emocional neutra de la misma manera que cuando procesa rostros alegres.
Las personas erróneamente tratamos de modificar las circunstancias de la vida creyendo que eso traerá consigo un definitivo bienestar
Mantener relaciones sociales amistosas, afectivas y amorosas también son consideradas fundamentales por la ciencia para conseguir el bienestar. Se sabe que la presencia de seres queridos altera positivamente la respuesta del cerebro a situaciones amenazantes. Se demostró que las personas que atravesaban una situación estresante y recibían apoyo verbal de sus afectos tenían menores cantidades de cortisol en el organismo, una hormona relacionada en el proceso que se activa ante el estrés, que aquellas que atravesaban por la misma situación pero recibían apoyo verbal de un extraño o no recibían apoyo alguno.
El ejercicio genera endorfinas, las hormonas que generan sensación de placer y bienestar, además de tener un efecto analgésico en el organismo
Algunas de las claves para lograr construir una vida plena se vinculan con utilizar nuestras propias fortalezas para lograr estar satisfecho. Las fortalezas de carácter son rasgos positivos que todas las personas tenemos en mayor o menor medida. La bondad, la gratitud, el amor, la integridad, la curiosidad, la valentía y la generosidad son algunas de ellas. Ser generoso, por ejemplo, produce una sensación de bienestar ya que activa un circuito neuronal asociado al placer y la recompensa, además de activar diferentes “químicos” asociados a la felicidad como la dopamina y la oxitocina. Las personas generosas reportan tener más amistades, dormir mejor y superar de mejor manera los obstáculos que las personas mezquinas. Pero vale la pena decir que lo esencial de esto es que, más allá del favor particular, redundan en un bienestar general porque promueven beneficios para toda la sociedad. Así, maximizar nuestras potencialidades solidarias nos ayuda a todos estar bien.
Como un círculo virtuoso, podemos reiterar que sentirse bien contribuye a nuestro bienestar. Aunque parezca una verdad de Perogrullo, más bien abunda en la idea de que la manera en que pensamos es la manera en que sentimos. Una posibilidad de escribir nuestro propio cuento con final feliz.
Autor: Facundo Manes/ Neurólogo y neurocientífico (PhD in Sciences, Cambridge University).
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La decepción amorosa nos coloca en una posición difícil de aceptar pero, no por ello, imposible de superar. Te contamos cómo hacerlo. Foto: Shutterstock- Viú
Viú-. Aquí te dejamos siete consejos para sobreponerte de una ruptura de pareja y ser capaz de voltear la página de esa decepción amorosa.
Una decepción amorosa puede resultar devastadora, porque nos obliga a encarar lo que tanto tememos: la soledad. Pero, como dice la canción interpretada por el recordado Héctor Lavoe, ‘todo tiene su final, nada dura para siempre’. Y así como una relación sentimental termina, el dolor por el rompimiento también acaba. El tiempo lo cura todo.
Aceptar el fin de la relación amorosa es difícil, porque el vínculo con la pareja influye en diversos aspectos de nuestra vida, como el área social, la administración del tiempo, los objetivos a futuro, la identidad, la autoestima, entre otros. Pero superar esta nueva condición no es imposible. Solo hay que saber cómo actuar.
El duelo por la decepción amorosa tiene tres etapas: la negación, la dolorosa aceptación y la reparación. Transitar este proceso nos exige reconocer y aceptar las emociones que esta provoca, como tristeza, angustia, sensación de vacío y de rabia oculta. Y su intensidad dependerá del tipo de relación que tuvimos; del motivo de la ruptura y, sobre todo, de nuestras creencias, nos dice la psicóloga Paula Meneses.
Creencias irracionales
Reconocer las creencias que subyacen en nosotros sobre el amor de pareja y su significado será un paso importante en nuestra recuperación. Es irracional creer, por ejemplo, que vales menos como persona o que estás incompleta porque no tienes pareja. O cuando asumes que ‘se te va el tren’.
Recuerda que nuestra valía no depende de otros o de las cosas que poseamos, sino de nuestra condición de seres humanos.
El duelo
Aceptada la pérdida (del amor) viene el duelo. Este puede durar de 3 a 6 meses, pero si la tristeza se extiende más allá, es momento de buscar ayuda profesional. “Necesitamos analizar cada caso porque algunas personas cursan con depresión clínica, pero se recuperan muy bien; mientras que otras entran en una ‘pseuda’ depresión larga. ¿Cuándo buscar ayuda? Hazlo cuando no te permite funcionar como persona, vivir, estudiar, trabajar”, precisa la psicóloga Paula Meneses.
Madurez emocional
La madurez emocional y el paso del tiempo son nuestros mejores aliados para aceptar la pérdida. “Pero hay gente que tiende a revivir recuerdos o a propiciarlos, como escuchar la canción preferida de la pareja, ir a sitios que solían visitar juntos, revisar comentarios en las redes sociales. Esto no ayuda. Si se fomentan esos estímulos será más difícil olvidar”, puntualiza la especialista psicóloga Paula Meneses.
Hijos adolescentes
¿Es tu hija o hijo adolescente quien experimenta la decepción amorosa? En ese caso, a los padres nos corresponde respetar sus momentos de duelo; conversar con ellos sobre sus sentimientos para ayudarlos a expresarlos. Ofréceles alguna opción de salir a pasear; pero no como una obligación.
Consejos para corazones rotos
¿Qué más podemos hacer? La psicóloga Rebeca Podestá, directora del Centro Incorpore, comparte los siguientes consejos, una guía para corazones rotos:
1. Cada vez que te sientas triste, recuerda los motivos por los que se separaron. Eso te ayudará a mantenerte firme en tu decisión o a respetar la decisión del otro si terminaron contigo.
2. Trata de mantenerte ocupada. Asume esta crisis sentimental como un período de oportunidades. Aprovecha el nuevo tiempo libre del que dispones para tener nuevas ocupaciones: sigue un curso, asiste al gimnasio o inscríbete de voluntaria en alguna institución.
3. Aprende a disfrutar tu soledad. Piensa en todas las cosas que puedes hacer sin consultar ni tener que considerar a otra persona: puedes escoger la película, el plato de comida, el restaurante y lo que quieras hacer cualquier fin de semana.
4. Ten paciencia contigo. Habrá momentos en que te sentirás mejor y otros en que te parecerá no avanzar nada. Es esperable sentirse así y es parte del proceso de recuperación.
5. Evita las canciones, libros y películas románticas. Mejor busca comedias o historias que te levanten el ánimo.
6. Trata de afianzar tus vínculos con amigos y familia.
7. El tiempo lo cura todo pero si pasan seis meses sin que veas mejoría, busca ayuda profesional.
El síntoma más claro de este trastorno es que las personas que lo padecen reviven en su mente el hecho traumático una y otra vez /Foto:saludpasion.com
YouTube-.Cecilia Ramirez Harris te da algunos consejos para combatir el estrés de manera natural.
Habitualmente, los tratamientos incluyen aspectos relacionados con la recuperación de la salud, si se ha perdido, aspectos relacionados con la prevención , y aspectos relacionados con el desarrollo personal del paciente que de un modo u otro tienen que ver con lo que le pasa(Clínica de la Ansiedad).