Héctor Méndez, un ya icónico rescatista mexicano líder del grupo de “Los Topos”, se las cantó con contundencia a una periodista que le pidió, bajo una evidente instrucción de la maquinaria comunicacional del régimen chavista, que emitiera un agradecimiento público frente a las cámaras.
El veterano socorrista, cuya trayectoria humanitaria es reconocida a nivel global, no permitió que su labor técnica fuera utilizada como un vehículo de propaganda política por el oficialismo venezolano.
El suceso, que resultó en una muestra clara de la intolerancia y el control que el Estado ejerce sobre los medios locales, ocurrió mientras el contingente internacional realizaba labores de auxilio en territorio venezolano.
Méndez, con la honestidad brutal que lo caracteriza, relató el episodio donde quedó expuesto el intento de manipulación informativa. “Llegó una muchacha de una TV local y me dijo que tenía que decir esto y agradecer a tu presidenta”, reveló el experimentado rescatista mexicano, evidenciando cómo el aparato de poder busca capitalizar incluso las tragedias y las misiones de ayuda humanitaria para limpiar su imagen.
La firme respuesta frente al intento de manipulación
La respuesta de quien es conocido mundialmente como el “Topo Mayor” fue inmediata y tajante. Lejos de amedrentarse ante la presión de la comunicadora, Méndez defendió su autonomía y la naturaleza estrictamente humanitaria de su organización.
“Mire mija, te voy a decir una cosa, tengo 80 años y no me vas a venir a decir qué decir. No eres jefa, yo no soy político, soy rescatista”, sentenció el rescatista mexicano durante el intercambio que rápidamente se viralizó en redes sociales, sirviendo como un recordatorio de que los principios éticos no se negocian.
El líder de Topos Azteca enfatizó que su labor no tiene banderas políticas ni responde a intereses de regímenes autoritarios que pretenden instrumentalizar el dolor ajeno. “Yo soy voluntario, soy sociedad civil y no me vas a decir qué diga”, subrayó.
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Tras el altercado, Méndez no se quedó de brazos cruzados y buscó a los superiores de la periodista para denunciar el intento de manipulación al que fue sometido, dejando claro que su presencia en el país tenía como único objetivo salvar vidas y no cumplir con un guion oficialista.
Despliegue internacional y reflexiones humanitarias
El despliegue de este rescatista mexicano y su equipo comenzó con un primer grupo de siete expertos que arribó al país para enfrentar la crisis producto de los terremotos ocurridos el miércoles.
Con el paso de las horas, el contingente creció con la llegada de especialistas de diversas naciones, conformando una fuerza de tarea multinacional bajo la estructura de Topos Azteca.
Actualmente, este grupo humanitario integra a rescatistas de varios países, todos unidos bajo una misma premisa de neutralidad y eficacia operativa, aspectos que chocan frontalmente con la retórica centralista del régimen de Caracas.
Más allá del conflicto con la prensa adicta al chavismo, el veterano rescatista mexicano aprovechó la ocasión para reflexionar sobre la gestión de las emergencias. Hizo hincapié en la necesidad imperativa de proteger la salud física y psicológica de los voluntarios y de todo el personal de seguridad que participa en las labores de rescate.
Tras jornadas de trabajo extenuante y sin descanso, el desgaste es inminente, y Méndez insistió en que las autoridades, independientemente de su afinidad política, deben garantizar condiciones mínimas para quienes arriesgan su propia vida.
La actitud del rescatista mexicano se erige como una lección de integridad frente a la hegemonía comunicacional que intenta imponer el chavismo. Mientras el régimen de venezolano busca desesperadamente legitimidad mediante la fabricación de narrativas complacientes, las figuras de la talla de Héctor Méndez exponen la realidad de un entorno donde la libertad de expresión y la independencia profesional son sistemáticamente asediadas por un poder que, incluso en situaciones de desastre, prioriza su agenda ideológica por encima de la dignidad humana.