Niuris Higuera, es la propietaria del Atelier Restaurant. Desde los 9 años de edad cocinaba y desde entonces esa ha sido su pasión, aunque no ha podido profesionalizarse. Es una de las historias de los cuentapropistas cubanos que han emprendido un negocio familiar que aunque inició en precarias condiciones, logra alcanzar el éxito.
“La inversión fue muy baja. Todo el mundo en la familia puso lo que tenía. En la casa de mis tíos no habían ni sillas ni mesas, porque todas estaban aquí”
Para los años 90 los restaurantes en La Habana eran todos del Estado cubano. Higuera celebra que en la actualidad, el número de privados supere los estatales.
“Antes éramos feos pero ahora pasamos a ser parte importante de la sociedad y ya no se nos ve igual. Ningún negocio como nosotros se puede abastecer de otro mercado que no sea estatal y debe ser los minoristas”
Con tantas limitaciones continúan poniéndole empeño al negocio familiar que aspira que algún día deje de ser solo con miras a los turistas extranjeros y se convierta también en una posibilidad de disfrute para los residentes de la isla. “Va a llegar el momento en que nuestra meta sea el cliente nacional”
“En Cuba no estamos acostumbrados a tener tarjetas de crédito ni pedir prestado. Todo debe ser con moneda dura. Cuando crece el volumen de clientes, crece el volumen de empleados”
Sorteando restricciones
Para poder competir en la isla y buscar ofrecer el mejor servicio a la clientela, los dueños de paladares se las han ingeniado. “Con cada viaje me he traído especies, sartenes, cubiertos para la cocina pero en mi equipaje propio porque esperamos que llegue algún día que podamos comprarle a Estados Unidos”
Sin embargo, los paladares cubanos recientemente recibieron nuevas restricciones que ponen en riesgo su estabilidad comercial. “No tenemos personalidad jurídica, no tenemos permiso para exportar equipamiento. En Cuba nunca tuvimos propiedad privada.”
Finalizó Higuera expresando que su sueño es que la situación económica en la isla deprimida desde hace décadas mejor en beneficio de todos los cubanos.
“Mi sueño es que las condiciones económicas cambien”