El paisaje de los Cayos de la Florida, que por años estuvo adornador con las endebles embarcaciones de los cubanos que se lanzaban al mar buscando la libertad, fue modificado por un grupo de activistas que decidieron remover las balsas que ya estaban siendo víctimas de la naturaleza.
En Cayo Marquesas, un grupo de islotes ubicados a 20 millas al oeste de Cayo Hueso, había docenas de estas embarcaciones encalladas en manglares o hundidas en las aguas costeras.
Dan Clark, unos de los activistas encargados de retirar las balsas, alabó el ingenio cubano al realizar estas embarcaciones, afirmando que son un “testamento al deseo de las personas de buscar una vida mejor”.
“Las hacían de espuma de goma, tela de toldos, piezas de aluminio, cualquier cosa que pudieran convertir en objetos flotantes”

Las balsas por años fueron parte del ecosistema florindano. Los balseros cubanos ya eran catalogados como parte de la cultura local.
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Clark no para de sorprenderse con los objetos usados por los isleños para su travesía. Asegura que los motores utilizados en las balsas son “asombrosos”
“Usaban cualquier cosa que se pueda imaginar. En muchos casos eran motores de automóviles”.
Clark lidera los Refugios Naturales Nacionales de Cayo Hueso. El presidente Teddy Roosevelt creó el refugio en 1908 para proteger las aves marinas de los cazadores, que usaban las plumas de pelícanos, garzas y otras aves para adornas sombreros de mujer.
Los equipos encargados de remover las balsas usan una grúa para sacar las que están medio hundidas en el lodo, y de paso sacaron también unos cuantos peces león.
“El casco es muy delgado es como tratar de sacar un motor de vehículo envuelto en una servilleta y que la servilleta no se rompa”.
Un total de 31 embarcaciones fueron retiradas de las Marquesas. La última era un pesquero cubano de 25 pies de eslora llamado Mariel.

Redacción Cubanos por el Mundo