Cada vez se hace más común ver señores en las esquinas tomando licor hasta desmayarse. Lo curioso del caso es que estas personas desde muy jóvenes revelaron habilidades para ser buenos carpinteros, albañiles, electricistas, plomeros entre otras profesionales que son bien pagadas en Cuba.
Sin embargo, la adicción al alcohol les consumió la vida, y viven para beber. Lo poco que obtienen en sus trabajos “de poca monta”, rápidamente se lo acaban en licor.
Un reportaje de Cubanet reseña que este estilo de vida es común verlo en hombres que ya superan los 50 años de edad, dedicados a realizar trabajos de forma rápida y que dejan mucho que desear.
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La psicóloga Yelena Arcaya Arzuaga, jefa del programa de Salud Mental y Adicciones en Granma, asegura que la adicción al alcohol es la puerta de entrada para el mundo de las drogas, y las familias deben estar muy pendiente para que no repercuta en los más pequeños del hogar.
En el artículo se relata además la vivencia de Minerva Alfonso, una ama de casa con problemas de electricidad que bregó para conseguir a un electricista, ya que los fines de semana el alcohol los envuelve.
“Minerva llamó a un amigo que vive cerca del electricista que tiempo atrás le había hecho un trabajo, pero cuando este fue a avisarle, el hombre le dijo que iría al otro día temprano, porque “se había dado unos tragos” y así no podía trabajar. Al otro día, al ver que el muchacho no aparecía, Minerva fue hasta su casa, y se lo encontró sentado en la sala, “compartiendo” (tomando ron) con un hermano y un primo. Ahí mismo la señora se dio media vuelta y decidió buscarse otro electricista”.
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Otro caso similar fue el de Marta, pero en esta ocasión logró contratar a un albañil que sólo trabajaba hasta medio día, porque el resto era dedicado a la bebida.
“Cuando le ofrecía merienda para tratar de alargarle la jornada, se ponía intranquilo, ansioso, y al final se iba igual. A los cuatro días, le pidió algún dinero (mucho menos de lo que ya había trabajado), y le dejó la obra a medias. Algunas veces lo ha visto tomando con alguno de los borrachos del barrio, y él procura evadirla”.
Casos como estos se repiten a lo largo y ancho de la Isla comunista, donde el régimen imperante llegó promoviendo al llamado “hombre nuevo”, pero que hoy puede verse en las esquinas, desmayado y oliendo a puro licor.
“Según manifiestan muchos alcohólicos cuando están sobrios, se trata de individuos que se sienten frustrados, sin opciones, sin incentivos para la vida, y toman el camino de la bebida o de las drogas para enajenarse, pues su (nuestra) realidad les resulta insoportable”.
Redacción Cubanos por el Mundo