Diplomáticos canadienses afectados por el denominado “síndrome de La Habana” llevan a cabo una demanda de 28 millones de dólares en contra del gobierno de Canadá, alegando “negligencia” por haberlos puesto en riesgo.
Cinco diplomáticos y sus familias, han presentado según el gobierno de Canadá, reclamos “excesivos y exagerados”, luego de ver afectada su salud en La Habana, por lo que en un principio se sospechaba, había sido un “ataque sónico” y que afectó las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, en principio, reporta Ottawa Citizen.
El gobierno de Canadá niega cualquier irregularidad, negligencia o incumplimiento de obligaciones contractuales y constitucionales. Se respaldan en haber establecido un compromiso con funcionarios “de alto nivel” dentro del régimen cubano para desarrollar una investigación conjunta.
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Aseguran, que una evaluación independiente de los cuartos donde se hospedaban los diplomáticos y sus familias en La Habana “no reveló evidencia de fenómenos ambientales inusuales”.
Los abogados del gobierno de Canadá reconocen que algunos de los 14 demandantes exhibieron síntomas similares a los de una conmoción cerebral, pero dicen que se desconoce la causa y que “en cualquier caso, aún no existe un diagnóstico médico definitivo que respalde ninguna afección o enfermedad para determinar el “síndrome de La Habana”, como lo han denominado los demandantes.
Dicen que el gobierno “no tiene conocimiento o no tiene conocimiento suficiente” para determinar de manera concluyente cuántos demandantes fueron afectados.
Los diplomáticos, que se mantienen en el anonimato en las presentaciones, alegan que entre enero de 2017 y noviembre de 2018, ellos y sus familias presentaron síntomas como lesiones cerebrales cognitivas, migrañas, hemorragias nasales, náuseas, trastornos del sueño, trastornos emocionales, problemas de visión y pérdida de conciencia.
Punto de comparación
Uno de los diplomáticos se enteró por primera vez en abril de 2017 de un vecino estadounidense en La Habana que funcionarios estadounidenses informaban lesiones extrañas, posiblemente perpetradas por una potencia extranjera, y que los estadounidenses estaban evacuando de Cuba por ello.
El diplomático alertó a la gerencia de la embajada, iniciando la investigación canadiense sobre el asunto.
Aunque hubo una gran especulación, después de que las lesiones se hicieron públicas, de que fueron causadas por algún tipo de arma sónica, también se han desarrollado investigaciones, que ubican su origen en el uso de pesticidas.
“Canadá manejó mal la creciente crisis”, afirma la demanda de los diplomáticos.
Aseguran que su gobierno mantuvo a su personal en peligro mientras los estadounidenses evacuaban, además de ocultar “activamente la información sobre el Síndrome de La Habana del personal diplomático”, darles “falsas garantías de seguridad” y ordenarles que no hablaran sobre eso con nadie.
Dice que el gobierno “interfirió activamente” con sus intentos de obtener tratamiento médico después.
Redacción Cubanos por el Mundo