El gobernador de Florida, Ron DeSantis, permitió que algunas playas en el norte de Florida volviesen a abrir, a pesar de que el estado ha seguido viendo un aumento en los casos de coronavirus. Hasta el viernes, Florida había reportado más de 24,000 casos del virus y casi 700 muertes.
DeSantis dijo en una conferencia de prensa el viernes que algunos condados podrían comenzar a reabrir sus playas si quisieran, y agregó que era importante que la gente tomara aire fresco, y exhortó a hacerlo “en el buen sentido”.
“Hazlo de manera segura”, señaló el gobernador DeSantis, quizás incitando a que la gente mantenga la distancia social, o que use el nasobuco en la playa.
Ni corto ni perezoso, el alcalde de Jacksonville, Lenny Curry, dijo que las playas en el condado de Duval reabrirían de 6 a 11 a.m. y de 5 a 8 p.m., mientras tanto, el condado de St. Johns, donde vive DeSantis, dijo que reabriría sus playas de 6 a.m. a mediodía todos los días.

DeSantis, por supuesto, para tomar esa decisión, debió sopesar el siguiente hecho: el turismo es una industria de $ 86 mil millones para el estado.
Entre los críticos de esta decisión están Francis Suárez, alcalde de la ciudad de Miami, y el alcalde de Hialeah, Carlos Hernández.
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El Alcalde del Condado Miami-Dade, Carlos Giménez se manifestó contrario a la medida. Este viernes convocó a una conferencia dirigida a trazar una estrategia que vincule la reapertura de algunas áreas recreativas con el cumplimiento de los parámetros de salud pública, y dijo que cualquier decisión debe estar basada en “métricas estadísticas”. En otras palabras, los expertos en salud pública tendrán que firmar primero, cualquier medida.
Giménez, al parecer, se ha estado aconsejando de expertos médicos antes de tomar cualquier decisión.
Redacción Cubanos por el Mundo.