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Opositor relata golpizas sufridas durante encarcelamiento en Cuba

Golpes, insultos, vejaciones y pare usted de contar. Así fue el relato del opositor cubano Mario Alberto Hernández Leyva, un activista, que como muchas, sólo buscan poder vivir en un país libre, democrático y con oportunidades. 

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Mario Alberto Hernández Leyva tras su liberación el pasado 9 de diciembre
Mario Alberto Hernández Leyva tras su liberación el pasado 9 de diciembre / Foto: Cortesía

Golpes, insultos, vejaciones y pare usted de contar. Así fue el relato del opositor cubano Mario Alberto Hernández Leyva, un activista, que como muchas, sólo buscan poder vivir en un país libre, democrático y con oportunidades.

Según relata al portal Martí Noticias, él es uno de los 53 presos políticos que liberó Raúl Castro como muestra de «buena voluntad» al iniciar las negociaciones con Barack Obama.

Sin embargo, a los meses de su liberación fue puesto de nuevo tras las rejas al mostrar su apoyo al grupo opositor Damas de Blanco.

Un domingo en que había salido de apoyar a las mujeres en 5ta Avenida de Playa, en La Habana, fue detenido y obligado a cumplir dos años y un mes de prisión.

El hombre de 52 años, fue liberado el pasado 9 de diciembre. Se encontraba en la prisión Cuba Sí, en Holguín y ahora denuncia todo lo que sufrió en esas paredes de tortura.

“Yo estaba circulado, donde se me llevó a prisión otra vez por una supuesta causa de resistencia dentro de la prisión. Esa causa no debía haber procedido porque yo fui liberado y a mí nunca me dijeron que yo debía una causa”, explica el también integrante del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR).

Tras los acuerdos Obama-Castro el 17 de diciembre de 2014, Hernández Leyva salió de prisión el 8 de enero de 2015 y el 1ro de noviembre de ese año ya ingresaba a prisión.

“Un día me dejaron en el calabozo en Zapata y C, hasta el otro día cuando viene la Seguridad del Estado y me dice: ‘¿Qué tú haces ahí, Mario’? y le digo, yo que voy para prisión… Me mandaron a sacar de la celda y el oficial de la Seguridad me dijo: ‘Tú no vas a ir preso (ahora), tú vas preso cuando nosotros queramos, porque aquí el que mete preso somos nosotros, la Seguridad del Estado en Cuba”, explicó.

Entonces comenzó para Hernández un periplo que inició nuevamente en Valle Grande, de donde lo habían liberado hacía 10 meses.

Prisión de Valle Grande

En Valle Grande inició un movimiento de protesta por la libertad de los presos políticos, a raíz de la inminencia de la visita de Obama a Cuba. Al dar a conocer la noticia de la forma de protesta, se presentó un agente de la Seguridad del Estado y tras el intercambio de palabras fue trasladado al Combinado del Este.

 Mario Alberto Hernández Leyva antes de ser encarcelado
Mario Alberto Hernández Leyva antes de ser encarcelado /Foto: Cortesía

Después de 24 días en huelga de hambre, Hernández Leyva fue conducido a la prisión El Pre, en Santa Clara.

“Ahí se me torturó, me dejaban esposado de un día para el otro. Estuve cuatro meses en celda de castigo porque vi los abusos que se estaban cometiendo con los presos ahí, inspecciones todo el día, parado como un militar y yo dije, qué va, conmigo no va este chantaje. Me negué, estuve esposado toda la noche en la litera. Los presos me dijeron, si te dan golpes, nos vamos a fajar con todos ellos”, relata Hernández.

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Otras de las torturas que aplicaron contra el opositor fue colocarlo en la puerta amarrado, método que repitieron en varias ocasiones.

“Estuve en celda, siempre aislado. Me colgaron de la puerta de la celda, como Jesucristo me dejaban ahí colgando, cerraban la puerta y pasaban todo el recuento y después me soltaban cuando se cansaban de caminar por toda la prisión”, señala el ex prisionero político.

Tirado en una cama por varias semanas, lo amenazaron con volverlo a llevar a la celda hasta que se dieron cuenta de las secuelas de los maltratos.

“Me empezaron a dar unos medicamentos y unas vitaminas aunque sea, mandados por la Seguridad del Estado. De ahí me recuperé, empecé a caminar medio cojo hasta que un día me dijeron que me llevaban para La Habana y mentira, era para la Prisión Provincial de Holguín”.

Holguín

En Holguín Leyva pasó por varios destacamentos “porque les dije que no me recontaba ni me ponía las manos atrás. Frente a los destacamentos ponen a los llamados guapos, que han matado a tres gentes, y en ninguno me querían, hasta que me llevaron para Cuba Sí”.

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En la Prisión Cuba Sí, conocida por las varias denuncias sobre violaciones a los reclusos comunes y presos políticos, no fue distinta la suerte de Hernández Leyva

“Me negué a ponerme la ropa de preso y parece que la Seguridad del Estado mandó a los guardias a darme una golpiza. Me partieron la boca, me pusieron la ropa de preso entre cuatro policías, obligado. Hasta que llegué al destacamento, me la quité y me quedé en short ahí. Me puse la ropa blanca y estuve tres meses hasta que me dijeron: ‘Mario, te vas de libertad’”.

Redacción Cubanos por le Mundo

María Fernanda Muñóz

Periodista venezolana. ¿La mejor arma? Humanidad. Pasión se escribe con P de periodismo

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