Un video grabado recientemente en Cuba ha vuelto a colocar bajo la lupa el combustible importado desde Estados Unidos a Cuba, luego de mostrar varios camiones cisterna identificados con el logotipo de la estatal CUPET involucrados en el traslado del producto.
Las imágenes plantean una pregunta difícil de esquivar: si el combustible entra a la isla mediante empresas “privadas”, ¿por qué aparece siendo transportado en vehículos pertenecientes con la principal compañía petrolera estatal cubana?

El influencer y activista cubanoamericano Alexander Otaola abordó el asunto durante su programa y aseguró que envió recientemente una carta al Departamento de Estado de Estados Unidos solicitando revisar y retirar las licencias relacionadas con estas operaciones.
¿Combustible privado en camiones estatales?
El punto más llamativo de las imágenes es precisamente la presencia de los camiones cisterna con las siglas de la sancionada CUPET, la Unión Cuba-Petróleo, empresa controlada por el Estado cubano.
“¿De qué son esos camiones? CUPET. Ahí lo dice claramente”, señaló Otaola mientras mostraba el video. Inmediatamente lanzó otra interrogante: “¿Cómo el sector privado que compra e importa gasolina desde aquí puede tener los camiones CUPET a su disposición?”.
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La pregunta apunta directamente al corazón del problema: determinar dónde termina realmente el llamado sector privado y dónde comienza la estructura empresarial controlada por el régimen.
El video abre interrogantes sobre la participación de recursos estatales en una operación presentada del mal llamado “sector privado” en la Isla socialista.
Un negocio que crece mientras continúan los apagones
Otaola aseguró además que las exportaciones de combustible estadounidense hacia Cuba han venido aumentando y habló de operaciones valoradas en “200 y pico mil dólares”.
Pero el cuestionamiento político y económico permanece: ¿quién termina beneficiándose del combustible importado desde Estados Unidos a Cuba?
“Dime uno solo que se esté beneficiando y que tenga menos apagones con estos combustibles”, cuestionó Otaola.
La denuncia adquiere especial relevancia en medio de la prolongada crisis energética que golpea a la población cubana, sometida a cortes eléctricos durante horas, mientras hospitales y servicios básicos enfrentan dificultades asociadas a la falta de combustible y generación.
Si estas importaciones buscan aliviar las necesidades del mercado cubano, resulta legítimo preguntar cuánto combustible llega realmente al consumidor, qué cantidad termina en manos de empresas vinculadas al Estado y bajo qué condiciones se distribuye.
Otaola pide revisar las licencias en Estados Unidos
Según explicó el influencer, decidió trasladar esas dudas directamente a Washington.
“Enviamos el viernes pasado una carta desde la Fundación Cubana Anticomunista exigiéndole al Departamento de Estado que retire todas las licencias concernientes a esto”, afirmó.
Otaola también acusó a figuras vinculadas a la élite gobernante cubana de beneficiarse mediante intermediarios y “compañías fantasmas”. Entre los nombres mencionados estuvieron Sandro Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro y Mariela Castro.
Esas acusaciones expresadas durante el programa no vienen acompañadas en el material suministrado de documentación que pruebe que esas personas reciben directamente el combustible estadounidense.

Precisamente por ello, más allá de las declaraciones del influencer, las imágenes dejan preguntas que requieren respuestas oficiales y transparencia documental.
¿Quiénes poseen las licencias estadounidenses? ¿Qué empresas cubanas reciben el combustible? ¿Quién autoriza el uso de los camiones de CUPET? ¿Dónde termina finalmente la carga?
Y mientras esas respuestas no aparezcan, los camiones con el logotipo de CUPET circulando con un combustible presentado como importación privada alimentan una sospecha inevitable: que detrás de la frontera cada vez más borrosa entre negocios “privados” y estructuras estatales cubanas puede existir mucho más de lo que oficialmente se cuenta.