La represión en Venezuela mantiene intactas las estructuras que durante años permitieron perseguir y encarcelar a opositores, activistas y otros sectores críticos del chavismo, pese a las excarcelaciones y otros cambios registrados desde la captura de Nicolás Maduro en enero. Así lo advirtió Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional (AI), durante una entrevista concedida a EFE en Bogotá.
Callamard reconoció que durante los últimos seis meses se produjeron modificaciones concretas en la situación de derechos humanos, principalmente por la liberación de personas detenidas y el regreso de venezolanos al país. Sin embargo, sostuvo que esas medidas no estuvieron acompañadas por una transformación de las instituciones responsables de la represión en Venezuela.
La representante de AI fue tajante al describir la situación de la represión en Venezuela en los últimos meses
«Nuestro análisis es que ha habido algunos avances: han liberado a algunas personas que estaban detenidas. Pero nuestra principal preocupación es que los mecanismos de represión no han cambiado: son las mismas personas, las mismas leyes, las mismas instituciones, la misma Policía: nada ha cambiado», denunció.
Advertencia de AI sobre la represión en Venezuela
La advertencia se produjo meses después de la intervención estadounidense del 3 de enero, que terminó con la captura de Maduro en Caracas y abrió una nueva etapa política bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez. Desde entonces, las autoridades anunciaron sucesivas excarcelaciones y promovieron una ley de amnistía.
Esa legislación alcanzó a más de 8.000 personas, aunque una parte importante de los beneficiados ya se encontraba fuera de prisión bajo distintas restricciones. El proceso de liberaciones también avanzó de manera gradual y fue presentado por las autoridades como parte de una nueva etapa política.
Para Amnistía Internacional, sin embargo, las excarcelaciones no bastaron para modificar el sistema que permitió la represión en Venezuela. Callamard señaló que la organización no observó medidas suficientes por parte de la administración de Rodríguez para desmontar los mecanismos institucionales que calificó como profundamente arraigados.
«Celebramos el hecho de que la gente haya sido liberada. Es un cambio formidable, particularmente para ellos y sus familias. Nosotros celebramos el hecho de que algunas personas estén regresando a Venezuela, pero estamos preocupados de que sea algo muy superficial que puede ser revertido muy rápido», expresó.
La preocupación de AI coincidió con advertencias formuladas en septiembre por la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas. Ese organismo señaló que las estructuras estatales vinculadas con violaciones de derechos humanos permanecieron esencialmente sin reformas, pese a las excarcelaciones y otras señales de apertura política.
Callamard resumió esa contradicción mediante una imagen utilizada durante la entrevista: «Desde el punto de vista de AI, celebramos las pocas medidas que se han tomado desde la detención de Maduro, pero nos preocupa mucho que la punta del iceberg se pueda ver un poco mejor, pero hay un iceberg de represión muy profundo que no está cambiando».
El cuestionamiento también alcanzó la situación judicial de Maduro, quien permanece en Estados Unidos y enfrenta cargos relacionados con narcoterrorismo y corrupción. Callamard sostuvo que el exdictador debe responder ante la justicia venezolana por los crímenes cometidos contra la población.
«En este momento, (Maduro) se enfrenta a jueces en Estados Unidos en condiciones que equivalen a un secuestro. Eso no es justicia para el pueblo de Venezuela», afirmó.
La secretaria general de AI añadió que la rendición de cuentas por los «crímenes de lesa humanidad» debía producirse en Venezuela. «La justicia para el pueblo consiste en que él rinda cuentas por los crímenes que cometió contra el pueblo de Venezuela. Tampoco hay indicios de que eso vaya a suceder», sostuvo.
El diagnóstico de Callamard deja planteado que la salida de Maduro y las medidas adoptadas posteriormente no implicaron, por sí mismas, el desmantelamiento de las estructuras asociadas con la represión en Venezuela. Para AI, mientras las personas, leyes e instituciones señaladas permanezcan sin cambios profundos, persiste el riesgo de que los avances registrados sean reversibles y que la represión en Venezuela vuelva a intensificarse.
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