Una denuncia ciudadana difundida en redes sociales expuso la precariedad alimentaria que enfrentan adultos mayores y casos sociales en un comedor del Sistema de Atención a la Familia (SAF) en Santiago de Cuba, donde el menú servido consistía en un líquido oscuro sin sustancia visible.
Las imágenes, compartidas en Facebook por el periodista ciudadano Yosmany Mayeta Labrada, muestran un balde verde con un líquido turbio que, según la fuente anónima que envió las fotografías, no era más que “un agua de culantro y ajo porro picadito; dicen ellos que es sopa”.
El establecimiento, ubicado en lo que fuera la antigua Cremería del Paseo de Martí, habría servido a los beneficiarios una preparación que, lejos de constituir una comida completa, se limitaba a agua aromatizada con hierbas de uso común en la cocina cubana, sin aporte nutricional real.
La denuncia no es la primera, pues reportajes oficialistas publicados en mayo y junio de este año ya habían documentado irregularidades similares en otros comedores del SAF en la propia ciudad de Santiago, incluyendo testimonios de beneficiarios que señalaban la mala calidad de los alimentos y advertían que algunos ancianos terminaban buscando sustento en iglesias o con particulares.
La situación se replica en otras provincias del país. En Holguín, durante agosto de 2025, solo llegaron cuatro de las 9,2 toneladas de chícharos asignadas al SAF, lo que obligó a servir únicamente arroz blanco en varias ocasiones. En La Habana, un comedor que atendía a 84 adultos mayores dependía de donaciones del Programa Mundial de Alimentos y del respaldo de una empresa privada para poder funcionar.
El contexto de vulnerabilidad agrava la situación. La pensión mínima en Cuba se mantiene en 4.000 pesos mensuales desde septiembre del año pasado, una cifra que equivale a menos de 10 dólares en el mercado informal, mientras que la canasta básica se estima entre 12.000 y 30.000 pesos.
Ante la incapacidad estatal de sostener el sistema, el régimen autorizó en agosto la gestión de los comedores SAF por actores no estatales mediante licitación pública, amparado en el Acuerdo 10418 del Consejo de Ministros y la Resolución 14/2026 del Ministerio de Comercio Interior. La normativa exige dos ingestas diarias, inocuidad y servicio a domicilio para quienes no puedan desplazarse, pero la distancia entre lo que ordena el papel y lo que llega al plato resulta evidente.
En Santiago de Cuba, esa brecha fue cubierta durante un tiempo por la organización opositora UNPACU, liderada por José Daniel Ferrer, cuya sede en Altamira llegó a distribuir hasta 330 comidas diarias a personas vulnerables en 2025, hasta que las autoridades hostigaron a los beneficiarios que acudían al lugar.
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