“No puedo seguir ahí”: Activista Aniette González “la mujer de la bandera” salió de Cuba tras cárcel y deterioro de su salud

La activista cubana Aniette González, conocida como “la mujer de la bandera”, salió de la isla rumbo a Guyana tras cumplir tres años de prisión y permanecer otros nueve meses en la isla bajo acoso, mientras enfrentó un serio deterioro de salud sin recibir un diagnóstico adecuado.

González confirmó su salida mediante un video grabado ya desde territorio guyanés. La opositora explicó que tomó la decisión ante la imposibilidad de recibir en Cuba la atención médica que necesita por los graves problemas que presentó en la garganta y las cuerdas vocales.

“Hoy, 12 de septiembre, abandoné Cuba. Abandoné Cuba porque no puedo seguir ahí. Tengo problemas de garganta graves. No sé hasta qué punto puedan ser graves, y ahí nunca me voy a enterar, porque no hay de nada para atenderme. Nunca me he podido hacer ni siquiera los análisis completos”, declaró.

La salida de Aniette González cerró así una etapa marcada por la prisión, el hostigamiento y las dificultades para acceder a estudios médicos especializados. La activista viajó a Guyana con la intención de buscar atención para determinar el alcance de una afección que comenzó mientras estuvo encarcelada.

Una enfermedad que comenzó tras las rejas

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), organización que acompañó su caso, informó que González padeció una disfonía cuya causa todavía no fue determinada debido precisamente a la ausencia de los exámenes necesarios.

“En términos médicos, su dolencia es una disfonía de causa desconocida: «idiopática» por falta de examen, no por falta de causa. Nadie en Cuba ha mirado sus cuerdas vocales”, explicó la organización.

La afectación resultó perceptible en las propias declaraciones de Aniette González, cuya voz apareció ronca y debilitada. El OCDH sostuvo que su condición comenzó durante el período que pasó en prisión y posteriormente empeoró.

Su salida volvió a poner bajo cuestionamiento tanto las condiciones carcelarias de los presos políticos como las limitaciones del deteriorado sistema sanitario de la dictadura cubana, especialmente cuando se trata de personas consideradas opositoras por el aparato estatal.

Tres años de cárcel por unas fotografías

La historia que llevó a Aniette González a prisión comenzó después de que publicó una serie de fotografías en las que apareció envuelta en la bandera cubana. Las imágenes formaron parte de la iniciativa “La bandera es de todos”, impulsada para reclamar la libertad del artista y preso político Luis Manuel Otero Alcántara.

Las autoridades del régimen castrista la arrestaron el 23 de marzo de 2023.

El 29 de enero de 2024, el Tribunal Municipal Popular de Camagüey la condenó a tres años de privación de libertad por el supuesto delito de “ultraje a los símbolos nacionales”. La sentencia también incluyó privación de derechos, prohibición de salir del país y la confiscación de la bandera utilizada en las fotografías.

El tribunal entregó posteriormente esa bandera a la Unión de Jóvenes Comunistas de Camagüey.

Aniette González, comunicadora social y promotora cultural, se convirtió desde entonces en uno de los casos denunciados por organizaciones defensoras de derechos humanos por el uso de figuras penales contra manifestaciones críticas al régimen.

Cumplió íntegramente su condena

La activista salió de prisión el 7 de diciembre de 2025, después de cumplir íntegramente los tres años impuestos por las autoridades cubanas.

Su liberación no significó, sin embargo, el final de las dificultades. Durante los siguientes nueve meses permaneció en Cuba mientras intentó encontrar respuestas sobre sus problemas de salud y, según las denuncias recogidas por Martí Noticias, continuó sometida a acoso.

El OCDH describió las circunstancias que precedieron su partida: “Sin médicos, sin análisis, sin diagnóstico, perdiendo la voz día a día y con la amenaza permanente de una nueva detención”.

“Seguimos desde otro escenario”

Ya fuera de Cuba, Aniette González agradeció el acompañamiento recibido durante sus años de encarcelamiento y posteriormente tras recuperar la libertad.

“Jamás me abandonaron, ni antes ni después de estar presa. Gracias en nombre mío y en nombre de todos los presos políticos. Seguimos desde otro escenario. ¡Viva Cuba libre!”, expresó.

Su mensaje dejó claro que abandonar la isla no significó renunciar a su activismo. Después de una condena por posar con la bandera nacional y meses intentando atender una enfermedad que deterioró su voz, Aniette González inició una nueva etapa fuera del territorio controlado por el régimen castrista.

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