El colapso inminente del régimen castrista suma otra humillación colosal con la huida de dos atletas cubanos que prefirieron arriesgarlo todo por la libertad antes que retornar al infierno de la miseria comunista.
Los pesistas Yorelvis Machado Olivera, con 95 kilogramos, y Yeniuska Mirabal Feria, con 77 kilogramos, pisotearon sin piedad los rígidos filtros de seguridad de la tiranía al fugarse en Tepic, México, sin competir en el segundo torneo clasificatorio rumbo a los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
Esta fuga fulminante, reportada por la revista Cubalite, ocurrió tras el vuelo realizado el primero de octubre, fecha en la que despegaron junto a otros atletas cubanos como Ludia Montero Ramos, Marifelix Sarria Ruiz, Otto Felix Oñate Araujo y Edisnel Corrales Rondón.
El balance deportivo y la reacción de los dirigentes cubanos
Las autoridades intentaron ocultar el vergonzoso fiasco a través del comisionado Camilo Reynaldo Ramírez, quien cínicamente catalogó el evento como exitoso mientras ignoraba las deserciones masivas que deshonran a la dictadura.
Junto al alto funcionario, los entrenadores Yoani Giniebra Junco, Gabriel Esquivel Pérez, el fisioterapeuta Hector Rodríguez Martínez y la oficial Liliam López Rubio fracasaron estrepitosamente en su rol de carceleros ideológicos.
Lejos de asumir su rotunda incompetencia, el medio deportivo oficialista Jit aplaudió un botín de dos medallas de oro y una de bronce de Marifelix Sarría, dos preseas de plata y una de bronce de Ludia Montero, además de tres bronces de Edisnel Corrales, cifras que exponen la profunda decadencia institucional impuesta por el desgobierno.
Machado y Mirabal, entre los resultados deportivos y la fuga
Machado figuraba como una carta fuerte respaldada por Panam Sports, la Federación Panamericana de Levantamiento de Pesas y el Comité Olímpico Mexicano, tras cosechar dos medallas de bronce en Santo Domingo, galardones que el régimen usó cínicamente para su propaganda barata antes de que el deportista abriera los ojos ante la cruda realidad del sistema opresor.
Mirabal, por su parte, logró un cuarto lugar en medio de graves problemas estructurales que ahogan por completo al deporte cautivo.
Una cadena de deserciones entre atletas cubanos
La desesperación voraz por escapar de las garras del régimen se extiende implacable por cada delegación internacional. En Santo Domingo, la tiranía sufrió las fugas vergonzosas de los esgrimistas Adam Núñez y Hershey Daniela de la Cruz, junto al jardinero de softbol Yasmani Álvarez.
A estos duros golpes se suma el escape delirante del portero de hockey sobre césped, Moisés David Torres Puig, quien fingió un golpe brutal, pidió hielo y huyó en un vehículo de aplicación antes de disputar un solo minuto.
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Poco después, la remera Leah Daniela Almeida, oro junto a Ana Jiménez, también abandonó la disciplina, según denunció el periodista Francys Romero, evidenciando que más atletas cubanos dinamitan para siempre las cadenas de la dictadura.
Las fugas exponen la crisis del deporte cubano
Cada nueva desbandada sepulta la desvergonzada fachada de una tiranía que mercantiliza el esfuerzo humano para sostener a su casta privilegiada.
Con las recientes de los atletas cubanos, queda plenamente demostrado que el castrismo agoniza entre deserciones masivas, desnudando la putrefacción total de un sistema donde la única victoria real y digna es huir del hambre, el control mental y la despiadada opresión sistémica que ahoga a toda la isla.
La historia reciente de estos atletas cubanos demuestra que ningún mecanismo de control militar o político puede contener el anhelo de libertad frente a los viles atropellos de la cúpula castrista, la cual sigue perdiendo a sus mejores talentos en cada competencia internacional debido al repudio total que genera su nefasto modelo de esclavitud moderna.




