Un verdadero cambio, uno que permita expandir al sector privado y que reivindique la tolerancia y el respeto a los Derechos Humanos, por ejemplo, podría estar más cerca de lo que muchos creen.
Los síntomas de la economía cubana sumados al contexto político mundial parecen acorralar al régimen castrista, asfixiado por deudas y por el desgaste popular tras casi seis décadas de promesas sin cumplir.
“No espero nada nuevo de Díaz-Canel. El auténtico cambio en Cuba va a llegar por cansancio, cuando se den cuentan que están chapoteando alrededor de un único escenario”, dijo Igor, de 55 años y ex graduado de transporte ferroviario en Moscú, Iván García quien publicó su artículo en Martí Noticias.
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A juicio del transportista, la principal falla del sistema cubano es la intolerancia política y el desinterés en escuchar al pueblo. Además cree que la mayoría de los actuales políticos en la Isla no se manejar en público, se expresan con dificultad y tienen problemas de dicción.
“No tienen empatía y la sensación que transmiten es de improvisación. Mi impresión es que el viejo y el nuevo gobierno por venir no tienen la menor idea de cómo salir del actual atolladero”, señala.
Viejo boxeador
Otro consultado, Damián, estudiante de Historia, asegura que los tiempos se le agotaron a la dictadura, que sucumbe ante un nuevo contexto en el que insiste en avanzar obsoleta y sin la credibilidad de la masa, pisoteada por las malas políticas.
“El castrismo es lo más parecido a un viejo boxeador, sin reflejos, que se resiste a abandonar el ring y quiere seguir peleando, a pesar de que ya la campana sonó. Hemos saltado de una dictadura a un totalitarismo con tintes nacionalistas, que ha justificado la falta de democracia por sentirse acosada por Estados Unidos. Esa etapa terminó y Cuba no se ha enterado. Díaz Canel o el que sea, seguirá el mismo guión”.
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Por eso la ciudadanía no tiene expectativas”, expresa el estudiante.
Carlos, sociólogo de 66 años, también cree que el cambio está a las puertas. El debacle económico es una bomba de tiempo que finalmente pondrá en apuros a la cúpula castrista tratando de contener lo incontenible.
“El tiempo terminó hace décadas. Por mala fe y ambiciones de poder siguen con la matraca del socialismo próspero y sostenible. Ninguna economía planificada ha funcionado. Pueden elegir la vía china o vietnamita, con una economía capitalista y una autocracia partidista gobernante, pero ni a eso se atreven”, lamenta Carlos.
Poco optimismo
Anselmo, de 49 años es chofer de ómnibus y piensan que con Díaz-Canel las cosas pudieran mejorar. Tiene fe en que un milagro pueda ocurrir para mejorar las relaciones entre los EEUU y Cuba.
“Peor no vamos estar. Si Trump se va a reunir con el gordo norcoreano, a lo mejor se reúne también con el villaclareño (Díaz Canel). Veremos qué pasa, porque ni con Venezuela ni Brasil se puede contar. Y lo último sería caer de nuevo en los brazos de los bolos rusos. Si esto se jode, los mayorales de la finca son los que más tienen que perder”, aseveró el conductor.
Redacción Cubanos Por El Mundo