Bécquer, Savón y Echemendía: radiografía de tres abusadores protegidos por el castrismo (+VIDEOS)

Bécquer, Savón y Echemendía pertenecen a mundos aparentemente diferentes: la trova, el deporte de alto rendimiento y la cultura tradicional cubana.

No importa que los presentemos con apenas sus apellidos. Cuba sabe quiénes son y sus expedientes tienen un punto de encuentro mucho más inquietante.

Los tres estuvieron vinculados a delitos sexuales y los tres fueron, durante años, figuras insertadas o reconocidas dentro de estructuras controladas por la tiranía de La Habana.

Bécquer, Savón y Echemendía
Fernando Bécquer fue condenado tras las denuncias de varias mujeres; inicialmente recibió una sanción sin internamiento, que posteriormente fue revocada (Foto: Hola! Ota-Ola)

Sus casos permiten hacer una radiografía no solo de tres victimarios, sino también de la impunidad y blandenguería con que las instituciones cubanas han gestionado denuncias de esta naturaleza.

El caso más reciente es el de Reinaldo Ángel Echemendía Estrada, fundador y exdirector del Ballet Folklórico de Camagüey. En septiembre de 2026 fue condenado a tres años de privación de libertad, que cumplirá bajo la modalidad de ¡prisión domiciliaria!, por acoso sexual contra menores de edad. También fue separado definitivamente de sus responsabilidades en las instituciones culturales de la provincia.

Las denuncias públicas se remontan a abril de 2025. La madre de una estudiante de la Escuela de Arte Luis Casas Romero acusó al entonces directivo de haber acosado a su hija durante las prácticas profesionales.

La respuesta institucional inicial, según investigaciones citadas por medios independientes, fue trasladar a la joven y aplicar a Echemendía una amonestación privada. Después aparecieron nuevos testimonios y el proceso penal comenzó en junio de 2025.

El Observatorio de Derechos Culturales documentó además denuncias según las cuales Echemendía habría intentado ofrecer incentivos económicos para que fueran retiradas acusaciones y habría conservado influencia dentro del Ballet incluso después de quedar bajo investigación. Mientras tanto, la prensa oficial guardó silencio sobre el proceso y la condena.

Alex Otaola aseguró en su programa que los comentarios sobre la conducta de Echemendía circulaban desde décadas atrás en su natal Camagüey.

“Este hombre ya tenía la fama de ser un tipo toqueteador ”, afirmó el presentador, quien cuestionó especialmente que la sentencia pueda cumplirse desde una vivienda.

Fernando Bécquer: decenas de testimonios y una condena inicialmente sin cárcel

El segundo nombre de esta radiografía es Fernando Bécquer, trovador abiertamente identificado durante años con el oficialismo cubano.

El escándalo estalló en diciembre de 2021, cuando El Estornudo publicó los testimonios de cinco mujeres. El número de denunciantes creció posteriormente. Cuando Bécquer llegó a juicio, al menos seis mujeres habían presentado denuncias formales y alrededor de 30 habían relatado públicamente experiencias de abuso.

En octubre de 2022 fue declarado culpable de abusos lascivos y recibió una sanción de cinco años de limitación de libertad, es decir, inicialmente sin internamiento penitenciario.

Su cercanía política tampoco era un secreto. Bécquer participó en iniciativas oficialistas y, después de conocerse las primeras denuncias, figuras cercanas al aparato cultural salieron públicamente en su defensa. El trovador Raúl Torres llegó a invitarlo a una presentación en un espacio cultural estatal mientras calificaba las acusaciones como una operación contra alguien que defendía “la Revolución”.

La situación cambió en enero de 2023. Después de incumplimientos de las condiciones de su sanción y de publicar contenidos que provocaron incluso el rechazo de instituciones oficiales, el Tribunal Municipal Popular de Centro Habana revocó la limitación de libertad. La sentencia firme había quedado en tres años y cuatro meses, que debía terminar de cumplir en régimen interno.

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Es precisamente Bécquer el precedente que Otaola utilizó al comentar la sentencia contra Echemendía: primero una pena sin internamiento y, solo posteriormente, cárcel efectiva.

Félix Savón: seis años preso y un expediente rodeado de secreto

El tercer caso es posiblemente el más hermético.

Félix Savón, tricampeón olímpico y una de las grandes figuras deportivas promovidas durante décadas por el Gobierno cubano, fue encarcelado en 2018 por un delito sexual contra un menor. Diversas fuentes independientes identificaron a la víctima como un niño de 12 años.

Savón permaneció aproximadamente seis años encarcelado y salió en libertad condicional a finales de 2024. Sin embargo, existe un elemento extraordinario: las autoridades cubanas nunca divulgaron públicamente los detalles de su juicio ni la duración exacta de la sentencia.

Al momento de su excarcelación le quedarían alrededor de dos años por cumplir, de lo que algunos medios han inferido una condena cercana a ocho años. Esa cifra, sin una sentencia oficial publicada, debe tratarse como una estimación y no como un dato judicial confirmado.

El silencio resulta particularmente significativo porque Savón no era una figura marginal. Fue campeón olímpico en Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000 y durante décadas estuvo entre los principales símbolos internacionales del sistema deportivo cubano.

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Cuando trascendió su libertad condicional, organizaciones independientes reclamaron transparencia y protocolos que impidan que personas condenadas por delitos sexuales contra menores puedan volver a relacionarse con niños sin mecanismos adecuados de supervisión.

Bécquer, Savón y Echemendía, tres nombres, un mismo problema institucional

Bécquer, Savón y Echemendía no tuvieron procesos idénticos ni recibieron las mismas condenas. Pero sí hay un patrón que se reitera: silencio institucional, falta de transparencia y respuestas que en distintos momentos fueron cuestionadas como insuficientes por víctimas, periodistas y organizaciones independientes.

En el caso de Echemendía, una denuncia del periodista independiente José Luis Tan Estrada terminó inicialmente con la víctima trasladada y el directivo amonestado. En el de Bécquer, un hombre acusado por numerosas mujeres pudo esperar el juicio en libertad y recibió inicialmente una sanción sin internamiento. En el de Savón, el Estado ni siquiera informó públicamente los detalles fundamentales del proceso contra una de las figuras deportivas más conocidas del país.

Ahí está la radiografía.

No se trata solamente de tres hombres que alcanzaron notoriedad desde espacios administrados por el Estado. Se trata también de víctimas que tuvieron que enfrentarse a instituciones poco transparentes y, en varios casos, depender de medios independientes y redes sociales para que sus denuncias no desaparecieran.

Por eso la pregunta que deja el caso Echemendía va mucho más allá del Ballet Folklórico de Camagüey: ¿cuántas denuncias nunca llegaron a convertirse en casos porque las víctimas no tuvieron una cámara, un periodista independiente o una red social donde contarlas?

¡Di tú!

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