María del Mar Ojeda Fuentes, conocida como Marimar o “La Reina del Sur”, está en el centro de graves denuncias de cubanos que la señalan por presuntas estafas relacionadas con viajes hacia Brasil y por participar en operaciones de tráfico de personas.
Mientras algunos afectados aseguran haber perdido miles de dólares y otros relatan experiencias traumáticas durante sus intentos de emigrar, Ojeda aparece ahora vinculada a un llamativo complejo comercial en Minas, Camagüey.

Las acusaciones fueron abordadas por Alex Otaola en el programa Hola! Ota-Ola, donde mostró el rostro de Ojeda, publicaciones en redes sociales y testimonios de personas que aseguran haber sido perjudicadas.
“No es una agencia de viaje lo que tú tienes. Es un negocio de tráfico de personas”, afirmó Otaola al analizar las denuncias.
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Una de las denuncias públicas procede de Zuelen García López, quien el pasado 20 de agosto identificó a Ojeda y a su esposo, Eliécer, como presuntos responsables de las operaciones. García López aseguró que la pareja posee una agencia de viajes ubicada en Brasil y acusó a Ojeda de haber sometido “a cientos de personas” a una presunta estafa.
La denunciante aseguró además que Ojeda se encontraba viviendo en Minas, municipio camagüeyano, donde recientemente abrió un complejo de desarrollo local denominado Avenida Brasil o Nuevo Monte.
“Si usted es víctima de esta señora le pido que acuda a la unidad más cercana y haga la denuncia”, escribió García López en la publicación mostrada posteriormente por Hola! Ota-Ola.

La Reina del Sur ha engañado a cubanos que pagaron por boletos desde Cuba hacia Brasil y otros destinos
Pero las denuncias públicas no constituyen la única información recibida sobre el caso. La redacción de Cubanos por el Mundo recibió además un correo electrónico con nuevos señalamientos contra María del Mar Ojeda Fuentes y su operación, enviado por una fuente que afirma poseer información adicional, incluidos audios y otros materiales.
Según el resumen remitido por correo, cubanos aseguran haber pagado miles de dólares por boletos y paquetes desde Cuba hacia Brasil y otros destinos. Los denunciantes habrían recibido diferentes fechas de salida, pero algunos de los viajes prometidos nunca se realizaron. El mensaje sostiene también que determinados pagos habrían sido enviados a cuentas de terceras personas mediante Zelle en Estados Unidos y PIX en Brasil.
El correo aporta otro dato relevante: en 2024 una empresa vinculada a Ojeda y su esposo reconoció que 235 clientes habían resultado afectados tras la confiscación de envíos en Cuba y anunció diferentes alternativas de compensación. Ese antecedente, unido a las nuevas reclamaciones, dibuja un historial que merece ser investigado por las autoridades.
Durante el programa, Otaola mostró además testimonios particularmente delicados. Eilán Yoandy Miranda Acosta afirmó desde São Paulo haber perdido dinero con Ojeda y relató que durante el frustrado recorrido migratorio estuvo acompañado por un niño de dos años que permaneció tres días bajo custodia antes de ser deportado nuevamente a Cuba.
Otro testimonio aseguró que un pasaje comprado para una persona en la Isla resultó sospechoso porque incluía nombres de varios pasajeros. Cuando el viajero acudió al aeropuerto para realizar el check-in, según el relato, su nombre no aparecía en el sistema. El denunciante afirmó que después de meses reclamando consiguió recuperar solamente la mitad del dinero.

La dimensión política del caso surge precisamente en Minas. Las imágenes difundidas muestran un establecimiento de considerables proporciones, vehículos y actividades con artistas populares. Según Otaola, figuras como Yomil y El Micha habrían actuado en el lugar.
¿Cómo puede una persona sobre la que circulan acusaciones de semejante gravedad desarrollar públicamente un negocio de esa magnitud en Cuba?
Otaola considera que una operación así difícilmente podría prosperar sin algún grado de tolerancia o protección oficial. “Esto es una cosa hecha en territorio del PCC”, afirmó y planteó posibles conexiones con personas relacionadas con la nomenclatura castrista.
En un país donde el Estado mantiene amplios mecanismos de control sobre la actividad económica privada, resulta llamativo que una empresaria denunciada públicamente por numerosos cubanos pueda exhibir inversiones, vehículos y espectáculos mientras sus víctimas continúan reclamando respuestas.
Las acusaciones contra “La Reina del Sur” deberán ser investigadas. Los testimonios públicos, el antecedente de los 235 clientes mencionado en el correo recibido por Cubanos por el Mundo y el surgimiento de Avenida Brasil convierten el caso en algo mucho más serio que una simple disputa entre una agencia y sus clientes.
Mientras unos cubanos aseguran haber perdido dinero intentando escapar de la Isla, “La Reina del Sur” se afincó en el norte de Camagüey, donde el verdadero misterio ya no es únicamente qué ocurrió con los viajes y el dinero reclamado, sino quién permite que semejante negocio prospere a plena luz del día.
La respuesta ya la sabemos.