Sigue a Cubanos por el Mundo y elígenos como fuente preferida.
El periodista independiente y expreso político cubano Bernardo Arévalo Padrón publicó en Facebook varias fotografías en las que corta con unas tijeras su pasaporte vigente. Según su relato, las autoridades se lo habían devuelto semanas antes con autorización para salir de Cuba de forma definitiva. «Ahora soy yo quien decidí quedarme en Cuba definitivamente», escribió.
Arévalo Padrón, de casi 62 años, pasó seis años en prisión entre 1997 y 2003 por llamar «mentirosos» a Fidel Castro y a Carlos Lage en una entrevista con Radio Martí.

«Soy el que me estoy riendo»
En la publicación, el periodista afirma que durante 30 años la Seguridad del Estado «disfrutó muchísimo» al negarle la salida del país. Cuenta que el 10 de septiembre le devolvieron el pasaporte y le autorizaron a irse definitivamente, pero que a su edad ya no tiene «juventud para comenzar una nueva vida en el extranjero».
Bernardo Arévalo Padrón asegura que durante meses fingió tener miedo de volver a ser encarcelado y que la Seguridad del Estado «se tragó» esa actuación. Explica que, con el paso de las semanas, ya no podía seguir aplazando el viaje a Guyana que se le había autorizado, y por eso decidió destruir el documento.
Ahora lanza un reto a la policía política: si el G-2 quiere que se vaya, tendrá que «regalarle» un pasaporte nuevo con diez años de vigencia. De lo contrario, dice, se quedará en la isla «haciendo oposición interna».
Cubanos por el Mundo no ha podido confirmar de forma independiente la fecha de devolución del pasaporte ni los términos de la autorización de salida que describe el periodista.

Quién es Bernardo Arévalo Padrón
Bernardo Arévalo Padrón fundó la agencia independiente Línea Sur Press en Aguada de Pasajeros, Cienfuegos. En 1997 fue condenado a seis años de cárcel por «desacato» después de acusar en Radio Martí a Fidel Castro y a Carlos Lage de incumplir los compromisos democráticos firmados en la Cumbre Iberoamericana de 1996, según Reporteros Sin Fronteras.
Sigue a Cubanos por el Mundo y elígenos como fuente preferida.
Cumplió la condena en la prisión de máxima seguridad de Ariza y en campamentos de trabajo forzado, donde fue obligado a cortar caña. Salió en libertad el 13 de noviembre de 2003 y declaró entonces al Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) que había sufrido torturas físicas y psicológicas. Según esa organización, entre enero de 2001 y marzo de 2003 fue el único periodista encarcelado en todo el continente americano por ejercer su profesión.
En su ficha sobre el caso, el CPJ documenta que el 11 de abril de 1998 agentes de la Seguridad del Estado lo golpearon y lo enviaron a una celda de aislamiento, y que en octubre de 2000 se le aprobó la libertad condicional, pero siguió recluido en un campamento de trabajo, lo que la organización calificó como una violación de la ley cubana.
Tras su excarcelación, Estados Unidos le concedió la condición de refugiado, pero el Departamento de Estado revocó la visa poco más de un mes antes de su viaje, según una carta de protesta de PEN America y el CPJ. Años después, en septiembre de 2014, Reporteros Sin Fronteras denunció su detención en Cienfuegos y las presiones que recibía para abandonar el país; el periodista dijo entonces que prefería volver a la cárcel antes que irse.
El pasaporte como herramienta de control

El caso de Bernardo Arévalo Padrón se suma a otros en los que las autoridades cubanas deciden qué críticos pueden salir del país: a algunos les impiden viajar y los incluyen en la lista de «regulados», como ocurrió con el escritor y expreso político Ángel Santiesteban o la académica Alina López Hernández, mientras a otros los presionan para que se vayan, como denunció el propio periodista ante Reporteros Sin Fronteras en 2014.
Hasta el cierre de esta nota, la publicación rondaba las 3.000 reacciones y superaba los 100 comentarios. La mayoría elogió su valentía; otros le aconsejaron que aprovechara la oportunidad, porque nunca es tarde para vivir en libertad.
Por ahora, el periodista ha dejado clara su decisión: no saldrá de Cuba con el pasaporte que, según él, le entregó la Seguridad del Estado.
Sigue a Cubanos por el Mundo y elígenos como fuente preferida.




