Es un hecho. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, revirtió las políticas hechas por su predecesor, Barack Obama, afirmando que «ni un dolar estadounidense financiará la represión en Cuba«.
Frente a miles de personas en Miami, el mandatario alegó que cuidarán rigurosamente los movimientos que hagan empresas estadounidenses para evitar que se den tratos con los militares cubanos, quienes controlan cerca del 80 por ciento de la economía cubana.
«No vamos a levantar el embargo hasta que no se liberen los presos políticos, sea respetada la libertad de prensa, se hagan elecciones libres y supervisadas, se formalicen los partidos políticos y se detenga la persecución».
Afirmó que sus nuevas políticas incrementarán los controles en el turismo estadounidense además de instalar lineas que vayan directamente con el cuentapropista y de esa manera ayudar al desarrollo de la economía.
«Las inversiones que fluyan directo al pueblo para que los empresarios privados puedan explotar el gran potencial de ese país».
Desafió al régimen de Castro a presentar un «mejor trato» siempre y cuando esté dispuesto a cumplir con los requerimientos presentados por el mandatario.
«Desafiamos a que Cuba venga a la mesa con un mejor acuerdo, que tenga al pueblo de Cuba y al pueblo estadounidense en cuenta».
Embajada sigue abierta
A pesar de revertir los tratos llegados entre Obama y Castro, Trump informó que la embajada estadounidense en Cuba se mantendrá abierta para que las relaciones bilaterales sigan fluyendo.
Pidió a Castro «deje de encarcelar a la gente inocente, ábranse a las libertades económicas y políticas, devuelvan a los fugitivos. Y finalmente entreguen a los criminales del ejercito cubano que mataron a cuatro miembros de Hermanos al Rescate»
Durante el evento, varios disidentes cubanos y exiliados estrecharon la mano del mandatario. Al final del discurso, Trump firmó los nuevos acuerdos acompañado de Marco Rubio y Mario Díaz-Balart
Redacción Cubanos por el Mundo