El congresista cubanoamericano, Carlos Giménez, celebró y agradeció la decisión de República Dominicana de ordenar a los “diplomáticos” del régimen castrista abandonar ese territorio en el lapso de una semana.
“¡Mi reconocimiento y agradecimiento a la República Dominicana! Al expulsar a los diplomáticos del régimen de La Habana, demuestran con firmeza de qué lado de la historia están”, sentenció enfático tras concretarse el contundente zarpazo asestado por el gobierno dominicano a la red de espionaje e injerencia del castrismo en la región.
El representante por el distrito 26 de Florida celebró sin reservas la expulsión dictada desde Santo Domingo, calificando la histórica medida como un mensaje claro e inapelable para la comunidad internacional: la libertad de la isla es un principio innegociable.
¡Mi reconocimiento y agradecimiento a la República Dominicana! Al expulsar a los diplomáticos del régimen de La Habana, demuestran con firmeza de qué lado de la historia están. Este es un mensaje claro para el mundo: la libertad de Cuba no se negocia.
— Rep. Carlos A. Gimenez (@RepCarlos) August 13, 2026
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Con este respaldo categórico, la voz del legislador pega con fuerza frente a la conmoción de la tiranía, que vio cómo uno de sus nidos de operadores caribeños era desmantelado.
Un golpe demoledor a la red de subordinados de la dictadura
La postura asumida por Carlos Giménez expuso el valor estratégico de la determinación dominicana, que decidió sacar de su nación a los funcionarios castristas amparándose estrictamente en las facultades soberanas de la Convención de Viena.
Frente a la habitual soberbia de la cúpula comunista, las autoridades de la nación quisqueyana respondieron con firmeza institucional, negándose a ser cómplices de una estructura que utiliza la fachada diplomática para desestabilizar y espiar en el hemisferio.
El reconocimiento público de Carlos Giménez revalida el aislamiento de un régimen moribundo que, al perder el cobijo de las naciones vecinas, descubre que su retórica de impunidad ya no encuentra espacio en la diplomacia continental.
“Gracias por respaldar al pueblo cubano y no ser cómplices de la dictadura”, añadió el representante por Florida.
La histeria de La Habana ante la dignidad de un pueblo libre
Las palabras de gratitud pronunciadas por Carlos Giménez contrastan con el previsible pataleo desatado desde la Cancillería de la dictadura, que reaccionó con insultos y acusaciones vacías de “subordinación” hacia Washington. Incapaz de aceptar que los gobiernos democráticos rechazan la presencia de sus peones, el narcoestado prefirió recurrir al victimismo barato mientras sus enviados recogen las maletas en Santo Domingo.
Sin embargo, como bien remarcó el congresista Carlos Giménez, la dignidad demostrada por la República Dominicana al ponerse del lado de las víctimas del comunismo deja en evidencia que el chantaje castrista ha perdido todo su poder de coerción en el Caribe.
La firme defensa de la causa democrática desde el Congreso de EE. UU.
El liderazgo de Carlos Giménez al aplaudir esta contundente expulsión refuerza el cerco político y diplomático que se consolida sobre la tiranía de La Habana. Al agradecer la negativa del gobierno dominicano a apañar los abusos de la cúpula comunista, el legislador recordó que la complicidad con la dictadura es una afrenta directa a los millones de cubanos que sufren la represión, la miseria y el exilio forzado.
La firmeza exhibida por Giménez resuena como un llamado de advertencia para el resto de la región: el tiempo del cabildeo impune para los diplomáticos del castrismo ha llegado a su fin.
Vale la pena mencionar que la “expulsión” de los funcionarios en Santo Domingo (aunque hasta el momento no calificada como tal) no es un hecho aislado, sino el reflejo de un continente que empieza a cerrarle las puertas a la peste comunista.
Mientras los voceros de la tiranía lloran la pérdida de sus sedes de operaciones, las fuerzas democráticas celebran que la firmeza de las naciones libres comience a acorralar definitivamente a los opresores del pueblo cubano.