La Fuerza Aérea de Estados Unidos hizo aterrizar en Medellín un avión de carga C-17 Globemaster III cargado con víveres y enseres de primera necesidad, como parte del operativo de auxilio que Washington desplegó para hacer frente a la emergencia provocada por el sismo de 7,4 grados que sacudió el noroccidente colombiano el pasado 10 de agosto.
De acuerdo con lo informado por el Comando Sur (SOUTHCOM) en sus plataformas oficiales, los insumos fueron extraídos de los depósitos estratégicos que el Departamento de Estado mantiene en Miami. La entidad castrense detalló que esta remesa se sumará a la distribución que ya se viene realizando entre las comunidades más perjudicadas por el fenómeno natural.
Los días previos a esta entrega, SOUTHCOM y el Mando de Transporte estadounidense ya habían movilizado cerca de 99.790 kilogramos de carga, equivalentes a 220.000 libras, hacia territorio colombiano, incluyendo lonas, utensilios de saneamiento, agua potable y elementos de higiene. A través de la cuenta oficial de asistencia exterior, el gobierno norteamericano reiteró su respaldo a la nación sudamericana mientras afronta las secuelas del movimiento telúrico.
U.S. assistance to Colombia for earthquake relief continues: Today, a @usairforce C-17 Globemaster III delivered more life-saving assistance and supplies from the @StateDept's disaster response warehouse in Miami to Medellín for distribution to hard-hit communities in Colombia.… pic.twitter.com/QA8H4quksp
— U.S. Southern Command (@Southcom) August 17, 2026
El epicentro del temblor se localizó en San José del Palmar, municipio del departamento del Chocó, y sus efectos se extendieron por 15 regiones y 448 localidades, dejando a más de 115.000 personas damnificadas y cerca de 54.000 familias en situación crítica. El reporte más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al 15 de agosto, eleva la cifra de fallecidos a 294, mientras que los desaparecidos ascienden a 320 y los heridos superan los 3.900.
La iniciativa humanitaria, encabezada por el Departamento de Estado y respaldada logísticamente por el Comando Sur, contempla la entrega de raciones de comida, artículos de aseo personal, implementos de refugio temporal y equipos Starlink, con el objetivo de restablecer las comunicaciones en las zonas aisladas.
Sobre el terreno, la repartición de la ayuda corre a cargo de múltiples entidades internacionales, entre las que figuran la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Cruz Roja, así como las organizaciones Catholic Relief Services y World Vision.
Paralelamente, Estados Unidos ha enviado dos brigadas especializadas en búsqueda y rescate en entornos urbanos, destinadas a colaborar con los equipos locales en las áreas de difícil acceso, especialmente en el Chocó, una de las zonas con mayores índices de pobreza y aislamiento del país.
En cuanto al respaldo económico, la administración estadounidense ha destinado un total de 26,5 millones de dólares para atender la crisis. El primer desembolso, por 15,5 millones, se anunció el 11 de agosto, y tres jornadas después se autorizaron 11 millones adicionales.
La comunidad internacional también ha respondido con celeridad, pues Ecuador movilizó un contingente de 47 rescatistas, mientras que El Salvador e Israel sumaron sus propios equipos de socorro. La Unión Europea puso en funcionamiento el sistema de observación satelital Copernicus para monitorear la zona afectada, y el Gobierno colombiano había contabilizado, hasta el 12 de agosto, ofertas de cooperación por más de 1.300 millones de dólares.
El Comando Sur subrayó que la nación norteamericana “permanece junto al pueblo colombiano” en medio de esta tragedia, que ya es considerada uno de los sismos más graves de los últimos diez años en el país.
El terremoto no solo ha causado un alto número de víctimas, sino que también ha dejado 81.506 viviendas con daños y 66 edificios completamente colapsados, además de afectar gravemente puentes y centros de salud que resultan vitales para la respuesta inmediata.
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