Por gritar consignas de libertad y encarar a la policía en Alamar, la madre cubana Doraykis Delgado González terminó arrastrada hacia los calabozos de la dictadura tras sumarse a una protesta pacífica.
El violento arresto de la activista —conocida como Koky— desencadenó un encarcelamiento provisional en La Habana que hoy la mantiene encerrada sin derecho a fianza en la Prisión de Mujeres de Occidente.
La denuncia sobre esta brutal arbitrariedad fue visibilizada por la organización defensora de derechos humanos Cubalex, entidad que alertó sobre el inminente peligro que corre la integridad física de la mujer tras sufrir la furia desmedida de las fuerzas del orden castristas.
Arresto arbitrario, calabozo y traslado a Manto Negro
La embestida contra la población civil se desencadenó el pasado 7 de julio, fecha en la que Delgado González decidió tomar las calles en las inmediaciones de la base de taxis ubicada en la zona 14 de Alamar. Tras ser acorralada por los agentes de la tiranía, la trasladaron de inmediato a los calabozos de la 15 Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), donde permaneció privada de libertad durante doce días bajo intensos interrogatorios.
Posteriormente, las autoridades del Ministerio del Interior ordenaron su traslado definitivo hacia el siniestro centro penitenciario infamemente conocido como Manto Negro, en El Guatao. En ese recinto de tortura psicológica, la procesada madre cubana aguarda tras las rejas la celebración de un juicio amañado sin las mínimas garantías del debido proceso.
Fabricación de delitos y ensañamiento judicial
Para intentar justificar la ilegalidad del secuestro estatal, los fiscales al servicio de la cúpula comunista formularon cargos formales por el supuesto delito de «difamación de las instituciones y organizaciones y de los héroes y mártires», una figura penal utilizada históricamente para criminalizar la disidencia política.
Según los reportes confidenciales recibidos por Cubalex, los tribunales del régimen rechazaron tajantemente las peticiones presentadas por la defensa y ordenaron mantener la medida cautelar de prisión preventiva sin posibilidad alguna de fianza. Este encarnizamiento evidencia la naturaleza despiadada del sistema contra esta madre cubana, a quien el aparato represivo pretende convertir en un castigo ejemplarizante para disuadir a la ciudadanía de manifestarse contra la miseria imperante.
Negligencia médica y desamparo familiar
La situación de la prisionera política reviste una gravedad extrema debido a que padece de hemofilia, un padecimiento sanguíneo severo que requiere un seguimiento estricto y atención médica especializada, la cual resulta inexistente en las insalubres celdas de la prisión.
Sumado al inminente riesgo para su vida, la reclusión forzada de esta castigada madre cubana provocó el desamparo directo de sus dos pequeños hijos, un niño de 8 años y una niña de 7. Ante la falta de red familiar cercana y la necesidad del padre de continuar trabajando para intentar subsistir, los dos menores de edad sobreviven únicamente bajo la custodia y el amparo solidario de los vecinos del barrio.
Condena internacional contra el terrorismo de Estado
Diversas plataformas, incluyendo la propia Cubalex, han calificado esta acción como un acto directo de terrorismo de Estado que vulnera impunemente los derechos de los ciudadanos. La detención deliberada de Doraikys Delgado no solo expone la cobardía de un sistema político colapsado que le teme al reclamo popular, sino que demuestra la falta absoluta de piedad hacia la infancia y la salud de los prisioneros políticos.
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Ante este alarmante panorama de violaciones sistemáticas, la comunidad civil exige la liberación inmediata y sin condiciones de esta valiente madre cubana, remarcando que el ejercicio de la protesta pacífica jamás constituye un delito dentro de una sociedad.




