Los 19 balseros cubanos desaparecidos, entre ellos siete menores de edad, continúan sin ser localizados después de partir el pasado 11 de agosto desde la costa norte de Pinar del Río con rumbo a México.
Sus familiares reclaman una respuesta más contundente de las autoridades ante el temor de que el grupo se haya quedado sin alimentos ni agua.
Los gemelos Leosdel y Leosniel, naturales de #Vertientes, Camagüey, viajaban junto a su mamá, Yusimy Garrobo Leiva, en una embarcación con 19 cubanos cuyo paradero se desconoce desde el 11 de agosto. Sus familiares piden ayuda para encontrarlos.#SOScuba pic.twitter.com/hAviibOHTJ
— Luis Enrique Perdomo Silva (@kikelperiodista) August 17, 2026
La embarcación habría sufrido una avería cuando ya había recorrido más de la mitad del trayecto. Según declaraciones ofrecidas por familiares, uno de los motores dejó de funcionar y parte del combustible disponible se derramó accidentalmente.
Ante esa situación, el responsable de la nave habría comunicado que intentaría continuar la travesía utilizando una vela. Desde aquel contacto, ocurrido durante la tarde del martes en que salieron de Cuba, no se ha recibido información directa sobre la ubicación o las condiciones de los ocupantes.
Una familia completa atrapada en la incertidumbre
Yunaidy Martínez Ramírez, cubana residente en Cancún, espera noticias de su esposo y sus tres hijos pequeños, todos integrantes del grupo. “En la lancha está mi familia entera”, declaró la mujer al explicar la magnitud de la tragedia que enfrenta.
Martínez Ramírez, en declaraciones a Martí Noticias, señaló que los viajeros llevaban provisiones, pero teme que los alimentos y el agua se hayan agotado debido al tiempo transcurrido. La posibilidad de que permanezcan a la deriva, expuestos al sol, las corrientes y los cambios meteorológicos, aumenta la desesperación de sus seres queridos.
Entre los 19 balseros cubanos desaparecidos se encuentran también los gemelos Leosdel y Leosniel, de apenas dos años. Los niños viajaban junto a su madre, Yusimy Garrobo Leiva, de 35 años y residente en el municipio Vertientes, provincia de Camagüey.
La presencia de siete menores convierte el caso en una emergencia particularmente dolorosa. Cada hora sin noticias reduce las posibilidades de supervivencia, especialmente si la embarcación carece de combustible y depende únicamente del viento para mantenerse en movimiento.
México confirma que no existen avistamientos
Un oficial de la Guardia de Permanencia de la V Región Naval, con sede en Isla Mujeres, confirmó a Martí Noticias que las estaciones navales de búsqueda y rescate de la jurisdicción fueron alertadas sobre la desaparición.
El funcionario explicó que las embarcaciones que operan en la zona han intentado encontrar alguna señal de la lancha, pero hasta ahora no se produjo ningún avistamiento. Sobre el posible empleo de helicópteros de rescate, reconoció que “no han sido desplegados” y que esa decisión corresponde al mando naval.
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Los familiares cuestionan precisamente que no se hayan utilizado todos los medios disponibles. Martínez Ramírez denunció que durante los primeros días fue remitida de una oficina a otra y que tuvo que acudir personalmente, junto al padre de los gemelos, a una instalación naval para solicitar información.
Un llamado urgente antes de que sea demasiado tarde
La mujer asegura que la Marina mexicana repite que mantiene la búsqueda, pero no ofrece resultados concretos. “Estoy desesperada, vuelta loca”, confesó, mientras insistía en la necesidad de movilizar barcos y aeronaves para ampliar el rastreo.
La desaparición ocurre en medio de otros incidentes migratorios recientes. El 8 de agosto, una embarcación salida de Cayuco, en Sandino, naufragó cerca de Las Martinas. En el accidente murieron Leodannis Sánchez, de 17 años, y su pareja Osmaikel, de 19.
Cinco días después, alrededor de diez migrantes cubanos consiguieron llegar al Parque Estatal Histórico Fort Zachary Taylor, en Cayo Hueso, donde quedaron bajo custodia de la Patrulla Fronteriza estadounidense.

Mientras tanto, las familias de los 19 balseros cubanos desaparecidos piden a México y a las demás autoridades de la región intensificar inmediatamente las operaciones. Su esperanza depende ahora de que una patrulla, un pescador o una embarcación comercial encuentre algún rastro antes de que la falta de provisiones convierta la angustia en una tragedia irreversible.