Un documental que parte de una idea original de Abel Prieto, “producido” por Casa de las Américas y con el patrocinio del Consejo de Estado de la República de Cuba, se filma en estos momentos en La Habana. El mismo pretende dar una versión “oficial” de lo sucedido en el famoso “Caso Padilla”.
Una fuente de Casa de las Américas reveló a Cubanos por el Mundo que el documental se filmará “ahí mismo” y en cada una de las “locaciones originales” donde tuvieron lugar los hechos relacionados con este caso, tal vez la mancha más horrenda dentro de la cultura cubana después del año 1959.
La propia fuente, de entero crédito y muy relacionada con todo el papeleo que se ha desarrollado para la filmación del documental, señala bajo anonimato que la idea de hacer el documental tiene que ver mucho con varapalos que está recibiendo la propia Casa de las Américas, el Ministerio de Cultura y el Gobierno, por el documental del realizador cubano Pavel Giroud.
“Ese documental ha sido un escándalo y los ha dejado muy mal parados,” dijo la fuente vía telefónica.
La idea es cambiar el discurso que plasmó Giroud en su documental. Este ha recibido no pocos premios y nominaciones a premios a nivel internacional. Un documental que muestra la cara más represiva de un gobierno que se dibujó durante años como el faro de América Latina y que en la concreta movió, al más puro estilo de la KGB, todos sus hilos para intentar no premiar al escritor Heberto Padilla luego de ser este escogido como ganador de un premio de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC. Luego, a Padilla, lo encerraron y presionaron para que se retractara públicamente de su obra, la que el gobierno cubano catalogó como “contrarrevolucionaria”.
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Lo trascendental del documental es que Giroud tuvo acceso a un material inédito que el propio gobierno cubano, celosamente vigilaba. No se sabe como el material llegó a las manos de Giroud, pero llegó; y le ha quitado el velo al castrismo.
Lo que intenta hacer ahora el gobierno cubano es desmentir el documental de Giroud. Un documental que analiza, a partir de documentos originales, la consecuencia que trajo para la Cultura Cubana “El Caso Padilla”.
Como todos conocen, la historia de Heberto Padilla y su autoconfesión hecha pública desmontó el mito de la Revolución de las Ideas y la Cultura, que para buena parte de la intelectualidad latinoamericana y mundial significaba ese hito histórico llamado en su momento “Revolución Cubana”.
La intelectualidad de izquierda mundial, con Sartre a la cabeza, rompió a partir de lo sucedido con Padilla, de manera abierta con la Revolución Cubana. Con el “Caso Padilla” quedó al descubierto la sovietización de la cultura cubana, y las dos cartas enviadas a Fidel Castro, con un firmante de peso como el escritor peruano Mario Vargas Llosa a la cabeza, más que epístolas eran una denuncia mundial en contra de un proceso criminal que puede ser considerado sin dudas un parteaguas en la Cultura cubana. Un proceso que demostró el declive de la libertad de creación artistica y literararia en Cuba.
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El Caso Padilla estableció las bases para todo lo que vendría después: el control absoluto del estado sobre la creación artística; un proceso que se materializó firmemente después, en el 71, con el Congreso de Cultura, y con la llegada del llamado Quinquenio Gris.
A partir de lo sucedido con el escritor, quien estuvo varias semanas preso en Villa Marista, los intelectuales de Cuba sintieron en carne propia el temor y la desesperanza de que su obra, fuese marcada como “contrarrevolucionaria”. por algo tan subjetivo como el análisis hecho por un funcionario del gobierno sin conocimientos de arte alguno. A raíz de eso, como ya dijimos, la inteletualidad progresista de Latinoamérica y del mundo rompió con la Revolución Cubana.
La autoconfesión de Padilla demostró a muchos la ironía y el histrionismo de un escritor que, al inculparse, lo hizo simulando procesos culturales similares desarrollados en Moscú; parodiando las autocriticas del estalinismo en las décadas del 30 y el 40 del Siglo XX. Su denuncia hecha en base a su relación con escritores como Lezama Lima, César López, Pablo Armando Fernández y Norberto Fuentes, era un aviso de lo que sucedería a partir de ese momento con los escritores cubanos.
Todo esto es lo que ahora, Abel Prieto, intenta desmentir, mediante un contradiscurso. Y con 5 millones de pesos que le dio el gobierno.
La misma fuente explica que “los cinco millones de pesos para la realización del documental vinieron del Consejo de Estado porque aquí no manejamos esos fondos.”
“Se le dio el dinero íntegramente a Abel. Él es quien fiscaliza el dinero,” dijo, y agregó que el director del documental es el Rector de la Facultad de Medios Audiovisuales del ISA: Javier Gómez Sánchez.
Este, en días pasados, habría abordado la idea, que no es suya, sino de Abel Prieto, cuando habló sobre “no dejarse robar la narrativa” y contar nuestra propia historia, cuando quiso en un atisbo de trasnoche cambiar con un post de Facebook todo lo que fue la UMAP.






Ya al menos conocemos qué es lo que primero piensan cambiar para intentar lavar un poco – si es que pudieran – su deteriorada imagen: el caso Padilla.
Luego, intentarán reescribir todo lo que les venga en ganas, usando el dinero del pueblo.