Una cubana residente en Estados Unidos denunció públicamente las condiciones en que se encuentra su padre, hospitalizado en Cuba.
Según su testimonio, enviado a la redacción de Cubanos por el Mundo, el anciano permanece en una cama con vendajes y sábanas manchadas de sangre, y no habría recibido la limpieza ni los cuidados adecuados por parte del personal médico.
La mujer, que vive fuera de la isla, relató que decidió hacer pública su situación por desesperación. “No te escribo para buscar lástima. Te escribo porque es mi padre”, expresó en el mensaje. Su denuncia, acompañada de imágenes, muestra a un paciente que requiere atención inmediata y a una familia que exige respuestas concretas en lo que el régimen comunista pretende llamar una “potencia médica”.
El caso contrasta con la imagen que la dictadura cubana proyecta habitualmente sobre su sistema de salud fracasado que intenta mostrar como “ejemplo” para el mundo. Mientras las autoridades comunistas presumen de hospitales, médicos y programas de atención gratuita, esta familia denuncia una realidad muy distinta: falta de higiene, insumos básicos y cuidado humano.
La denunciante, que está frustrada por la situación, señaló que su padre permanece en una institución donde debería recibir atención, pero que las condiciones no son las que corresponden a un enfermo. La sangre en vendajes y sábanas, según su relato, es solo una muestra de un problema mayor, que es la escasez de recursos y el deterioro de los servicios hospitalarios en la isla.
El testimonio también pone sobre la mesa una pregunta incómoda para quienes defienden el sistema cubano desde el extranjero. Dirigentes y organizaciones de izquierda que suelen elogiar la salud pública del castrismo no se han pronunciado sobre este caso. ¿Qué le responderían a esta hija? ¿También van a defender el sistema cuando quien pide ayuda es la familia de un enfermo?
La mujer insistió en que su denuncia no es un ataque político, sino un pedido de auxilio. Su objetivo es que alguien atienda a su padre, que se le brinden los cuidados mínimos y que se le trate con dignidad. Sin embargo, la burocracia y la falta de respuesta la obligaron a recurrir a la vía pública, algo que muchas familias cubanas conocen bien.
En los últimos años, numerosos cubanos dentro y fuera de la isla han denunciado el deterioro de hospitales, la falta de medicamentos, la escasez de materiales de curación y la ausencia de personal. La crisis económica golpea también al sector sanitario, y muchos profesionales han emigrado en busca de mejores condiciones.
La familia de este paciente exige respuestas, no pide privilegios ni atención especial, sino que pide lo básico, lo que cualquier ser humano merece cuando está enfermo. La dignidad de un paciente vale más que cualquier discurso político. El régimen tiene que responder por los hospitales que administra y por las condiciones en que atiende a quienes deberían estar bajo su cuidado.
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