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Tres jóvenes cubanas en Surinam contaron ante la cámara del creador dominicano Capricornio TV cómo es su vida en el país sudamericano, donde, según el documental, cientos de cubanas salen cada semana a buscar dinero en el trabajo sexual. La pieza, publicada a finales de octubre en YouTube, ya supera las 345.000 reproducciones.
Ninguna habla de Surinam como un sueño. Hablan de una salida: la de una Cuba donde, según dice una de ellas, ni viviendo de ese mismo trabajo se hace dinero. El oficio casi no se nombra; el entrevistador lo llama «el trabajo que todos conocemos».
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Tres historias de cubanas en Surinam, una misma salida
Abdeli, de 22 años, lleva ocho meses en Surinam. En Cuba vivía en La Habana, se mantenía sola desde los 18 y dice que no le iba mal. Llegó tras una ruptura amorosa: asegura que se convenció sola y que una amiga que ya estaba allí fue el impulso. Hoy trabaja en un club casi todos los días, de las 11 de la noche a las 3 o 4 de la madrugada, y a veces hasta las 6.
Para ella, Surinam es mejor que Cuba, pero no un lugar para pasar la vida entera. Su plan es reunir dinero y seguir hacia otro país.

Janita, de 19 años, lleva siete meses en el país. Resume su vida en Cuba en la escuela, su mamá y su papá. Su familia no quería que se fuera, y ella vino con su pareja. Cuando le preguntan qué la hizo venir, responde: «La necesidad, obviamente, una mejor vida». Ahorra lo que gana para invertirlo en un negocio y quiere irse en un año.

Mailin, de 29 años, es santiaguera, se hace llamar Cuqui en Surinam y tiene una hija de 10 que se quedó en Cuba. Trabaja desde los 15 para ayudar a su familia y fue dependienta gastronómica. Sobrevivió a un accidente de moto que la dejó en coma y, cinco meses después, una amiga le habló de Surinam. No era la opción que quería, admite, pero era la única que vio para salir.
Lo que más le duele es la distancia con su hija. Cuando le dice que teme perderla, la niña le responde: «Mami, si tú vienes, nos morimos de hambre todos».

El dinero y lo que cuesta
Las tres coinciden en que en Surinam se gana más que en Cuba, aunque no siempre. Mailin habla de semanas sin ingresos y de otras de 500 o 1.000, sin precisar la moneda. Lo que ganan se va en renta, comida y lo que envían a sus familias; Janita dice que el resto lo guarda.
El precio es otro. Mailin, que dejó el trabajo sexual y hoy es supervisora de bar en una empresa de fiestas, cuenta que llegó a recurrir a «cosas malas», sin nombrarlas, para aguantar las noches y para poder llorar. Dice conocer a muchas cubanas que se perdieron por ese camino; Janita habla de las que «se han perdido en las drogas».
También describe los distintos circuitos: los clubes, la calle y los campamentos de mineros de oro en la selva del interior, donde algunas mujeres van cuando el trabajo escasea en la ciudad.
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Lo que no se ve en cámara: el riesgo de trata
Ninguna de las tres dice haber llegado obligada, y el propio entrevistador lo da por hecho. Pero el riesgo de trata de personas es real. El informe sobre trata de personas 2026 del Departamento de Estado indica que las autoridades de Surinam identificaron 21 víctimas en el último periodo, 20 de ellas mujeres cubanas. Dieciocho de esas cubanas fueron explotadas sexualmente.
El mismo informe señala que los tratantes explotan a mujeres migrantes en burdeles, salones de masaje, peluquerías y casas particulares, y también en las zonas de minería de oro del interior. Añade que captan a víctimas extranjeras por aplicaciones de mensajería, con falsas promesas de empleo en hostelería o comercio, y las someten con deudas. Los migrantes sin papeles y quienes intentan llegar a Estados Unidos son especialmente vulnerables.
La policía de Surinam ha documentado casos concretos. En octubre de 2025, su unidad contra la trata liberó a dos cubanas que, según la investigación, eran obligadas bajo amenazas a ofrecer sexo en un club de Paramaribo para pagar una deuda, y debían entregar todos sus ingresos, informó el Suriname Herald. En junio de 2026, según Waterkant, investigó otro caso con tres presuntas víctimas cubanas: declararon que las llevaron con falsas promesas, que las obligaron a prostituirse en clubes nocturnos y que les impusieron una deuda de 6.000 dólares.
Cuántas cubanas en Surinam ejercen el trabajo sexual es un dato que Cubanos por el Mundo no ha podido encontrar en fuentes oficiales. La estimación nacional localizada, de un informe de país publicado por ONUSIDA, calculaba 2.228 trabajadoras sexuales a finales de 2010. Tiene más de 15 años y no permite saber cuántas son cubanas, de modo que los «cientos» que menciona el documental no se pueden contrastar.
Surinam ya ha sido escenario de casos así: en 2023, la policía rescató a 11 cubanas y dos venezolanas explotadas en un bar de baile de Nickerie. También de otras tragedias de la emigración cubana, como la de la joven que murió este año en un accidente de moto. Y la explotación de cubanas no ocurre solo allí: en octubre, un cubano fue condenado en Estados Unidos por trata laboral de tres mujeres cubanas.
Más allá de Surinam: Guyana, Rusia y el régimen cubano
El capítulo sobre Cuba del informe de 2026 señala que los tratantes explotan a ciudadanos cubanos, sexualmente y con trabajo forzoso, en varias regiones del mundo, entre ellas América Latina y el Caribe.
En Guyana, vecina de Surinam, el informe advierte que los migrantes cubanos podrían ser vulnerables a la trata y cuenta a Cuba entre los países de origen de las 375 víctimas extranjeras identificadas en 2025, sin precisar cuántas. En mayo de 2026, un tribunal guyanés envió a prisión preventiva a dos cubanos acusados de atraer a una mujer con una oferta de empleo y obligarla a prostituirse cada noche en un club por una deuda de 5.400 dólares, según Guyana Times. Ambos se declararon no culpables.
Sobre Rusia, el capítulo de Cuba describe otro patrón: cubanos reclutados por internet para supuestos empleos que, al llegar, terminan obligados a combatir en Ucrania.
El mismo capítulo mantiene a Cuba en el nivel 3, el más bajo del informe, y denuncia un patrón gubernamental de trabajo forzoso en el programa de exportación laboral del régimen, en particular las misiones médicas. Calcula unos 18.000 trabajadores en 52 países a principios de 2026 y una retención de entre el 50 % y el 95 % de sus salarios. El informe no atribuye al régimen la explotación sexual de cubanas en el extranjero.
Su consejo a quienes piensan irse
Ninguna les dice a las jóvenes de la isla que no vengan. Abdeli les aconseja salir si pueden, pero sin pareja. Janita les pide ser fuertes, porque esa vida no es para personas sensibles.
Mailin va más lejos: que se protejan, que se enfoquen, que se alejen de los vicios, que monten un negocio cuando puedan y que dejen esa vida, porque «esa vida no es buena». Ella lo hizo. Hoy dice tener menos dinero, pero duerme tranquila.
A quienes la ven desde la isla les habla claro: «Cuba ahora mismitico, no está en ningún propósito de mejorar».
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