Juan Hector Villafaña Cedeño graba el video con una mascarilla puesta, sentado en un sillón, en una casa de paredes verdes en algún lugar de Cuba. Hace dos años trabajaba en Estados Unidos con un parole humanitario. Hoy es un cubano deportado que, según cuenta, sigue expulsando secreciones oscuras de los pulmones y no ha podido hacerse una tomografía.
Su caso no aparece en ningún medio. Lo que se sabe viene de ese testimonio en video, en el que pide una sola cosa: que alguien revise su expediente.
De Nogales a una orden de deportación
Juan Héctor entró a Estados Unidos el 27 de septiembre de 2023 por el puerto fronterizo de Nogales, Arizona. Llegó con una cita de la aplicación CBP One, el sistema que el gobierno de Joe Biden habilitó para ordenar las entradas por la frontera sur, y le dieron un parole de dos años.

«Lo primero que hice fue trabajar, trabajar y trabajar», dice.
Tenía un caso abierto ante una corte de inmigración, donde debía defender su permanencia en el país. El 28 de agosto de 2024 no se presentó a la audiencia. Él mismo lo explica sin rodeos: confundió la fecha de la cita. El juez dictó una orden de deportación en ausencia, lo que en inglés se conoce como una orden in absentia.
El ataque y los meses en coma

Seis días después de esa fecha, según su relato, fue atacado por otra persona. No da detalles del lugar ni de las circunstancias, pero sí de lo que vino después: un coma inducido que duró meses y un recorrido «de hospital en hospital, de clínica en clínica».
«Yo tengo entendido que hay un plazo de 30, 180 días para explicar el por qué uno falla la corte», dice en el video. «Yo no pude explicar el por qué. Porque si estoy en un coma inducido por varios meses, de clínica en clínica, de hospital en hospital, luchando por mi vida, no tenía cómo».

Una de las imágenes que acompañan su denuncia muestra a un hombre intubado, con el rostro lastimado, en una cama de hospital. Cubanos por el Mundo no ha podido confirmar de forma independiente la fecha ni el lugar de esa foto.

El viaje a San Antonio
Cuando se sintió un poco mejor, este cubano tomó una decisión que, vista hoy, le costó cara. Viajó por su cuenta a San Antonio, Texas, con sus medicamentos y todos sus papeles, para buscar al juez y explicarle por qué no había ido a la corte.
«Yo andaba buscando un estatus, algo legal», cuenta.
Allí lo arrestaron. Lo enviaron a un centro de detención que él describe como una prisión, sin que nadie tuviera en cuenta, asegura, que era un paciente que necesitaba cuidados hospitalarios. «Ahí me enfermé de los nervios», dice. Después lo montaron en un avión rumbo a Cuba.
La vida de un cubano deportado sin tratamiento médico
En la isla no tiene acceso a los medicamentos que le recetaron en Estados Unidos. Los consigue en el mercado negro y en su casa le ponen los tratamientos como pueden. No tiene psicólogo ni psiquiatra. Tampoco ha podido hacerse los estudios que necesitaría para saber cómo están sus pulmones.
«Yo estoy a la voluntad de Dios», dice.
Su situación no es una rareza. Ocurre en un país donde la falta de medicinas lleva años empujando a los pacientes al mercado informal y a pedir ayuda a familiares en el exterior. Para un cubano deportado que llega sin dinero, sin red de apoyo y con secuelas de un trauma grave, esa escasez se mide en pastillas contadas y en tratamientos a medias.
Qué dice la ley sobre una orden de deportación en ausencia
Juan Héctor tiene razón en algo: existe un plazo, y es corto. La ley de inmigración permite pedir que se reabra una orden de deportación dictada en ausencia si la persona demuestra «circunstancias excepcionales» que no pudo controlar. Esa solicitud debe presentarse en un máximo de 180 días desde la orden, según el manual de la Oficina Ejecutiva de Revisión de Casos de Inmigración (EOIR).
El propio reglamento pone como ejemplos la violencia contra el inmigrante y su enfermedad grave. Si la persona alega que nunca recibió una notificación adecuada de la audiencia, no hay límite de tiempo. Mientras un juez estudia esa moción, la deportación queda suspendida.
Su caso, sin embargo, tiene una complicación que cualquier abogado vería de inmediato. Según su propio relato, el ataque ocurrió después de la audiencia a la que faltó. El coma no explica por qué no fue a la corte, pero sí podría explicar por qué no pudo reclamar a tiempo.
Ese matiz importa. El Quinto Circuito de Apelaciones, que cubre Texas, ha reconocido que los plazos para reabrir un caso pueden extenderse cuando un obstáculo extraordinario impidió actuar y la persona demostró diligencia, como estableció en el caso Lugo-Resendez contra Lynch en 2016. Ese mismo tribunal ha sostenido que estar fuera de Estados Unidos no impide, por sí solo, presentar ese tipo de mociones.
Hay otra vía posible. La visa U protege a víctimas de ciertos delitos graves que colaboran con la policía, y puede solicitarse desde el extranjero. Exige, entre otras cosas, una certificación firmada por la agencia que investigó el crimen. Nada de eso garantiza un resultado. Cada caso depende de los documentos, las fechas y el criterio de un juez.
La Ley de Ajuste Cubano que no llegó a tiempo
Hay un detalle en esta historia que muchos cubanos en Estados Unidos van a entender enseguida. La Ley de Ajuste Cubano permite pedir la residencia permanente después de un año y un día de haber sido admitido o recibido un parole.
Juan Héctor cumplía ese año y un día el 28 de septiembre de 2024. La orden de deportación llegó exactamente un mes antes.
CBP One y los vuelos de deportación a Cuba
El caso de este cubano deportado se da en medio de un cambio profundo para quienes entraron con CBP One. Donald Trump canceló la aplicación para nuevas citas el mismo día en que volvió a la Casa Blanca, el 20 de enero de 2025, y miles de personas quedaron con citas anuladas del otro lado de la frontera. En abril de 2025, el Departamento de Seguridad Nacional empezó a revocar esos permisos y a enviar cartas a sus beneficiarios en las que les pedía salir del país de inmediato. Más de 900.000 personas habían entrado por esa aplicación desde enero de 2023.
Los vuelos de deportación hacia la isla tampoco se han detenido. Hasta el 21 de agosto de 2026, el Ministerio del Interior cubano había reportado 882 retornados en 31 operaciones en lo que va de año.
Ninguno de esos partes oficiales dice cuántos de los deportados llegaron enfermos.
Preguntas frecuentes sobre el caso
¿Qué es una orden de deportación en ausencia?
Es la orden que dicta un juez de inmigración cuando la persona no se presenta a su audiencia. El proceso sigue sin ella y casi siempre termina con una orden de salida del país.
¿Cuánto tiempo hay para pedir que se reabra?
Si la falta se debió a circunstancias excepcionales, como una enfermedad grave, el plazo es de 180 días desde la orden. Si la persona no recibió una notificación adecuada de la audiencia, se puede pedir en cualquier momento.
¿Puede un cubano deportado reabrir su caso desde Cuba?
En los estados que cubre el Quinto Circuito, entre ellos Texas, la salida del país no impide por sí sola presentar una moción para reabrir basada en la ley. Aun así, es un trámite técnico que requiere un abogado de inmigración con licencia.
¿Qué es la visa U?
Es un permiso para víctimas de ciertos delitos graves que ayudan a las autoridades en la investigación. Se puede pedir desde fuera de Estados Unidos, pero exige una certificación de la policía o la fiscalía que llevó el caso.
Lo que pide Juan Héctor
Al final del video pide a los abogados de inmigración que hacen contenido en redes y a las autoridades de Texas que miren su caso.
«Realmente es mucho, es mucho, y sé que yo no puedo con tanto», dice.
Cubanos por el Mundo ha seguido de cerca la situación de los cubanos que entraron con parole y de quienes han sido detenidos tras acudir a sus citas de inmigración. Este medio no ha podido revisar sus expedientes judiciales ni médicos, y su relato se publica tal como él lo contó. Si usted es abogado de inmigración y puede orientarlo, o conoce su caso, puede escribirnos.