Felipe Rodríguez Ledesma, un conductor de triciclo de 68 años residente en San Antonio de los Baños, provincia de Artemisa, cumple más de 40 días en prisión preventiva sin que ningún tribunal haya evaluado su situación legal.
Su arresto, ocurrido el pasado 3 de marzo, se debió a la instalación de un letrero en su bicitaxi eléctrico que generó controversia por su contenido político.
El mensaje que le costó la libertad decía textualmente: “No monto ni clarias ni chivatos. Solo hombres libres”.
En el argot crítico cubano, el término “clarias” se utiliza de manera despectiva para referirse a los militantes o simpatizantes del régimen comunista, mientras que “chivatos” alude a los informantes de la Seguridad del Estado.
La familia del detenido insiste en que el anuncio expresaba simplemente su derecho a elegir a quién transportar en su medio de trabajo, un vehículo de propiedad privada.
Sin embargo, lo que convierte este caso en una emergencia humanitaria es el delicado estado de salud de Rodríguez Ledesma. Su hermana, Maggie Y. Ale Agüero, ha sido la principal portavoz de la denuncia a través de las redes sociales.
Según explicó, el hombre padece afecciones cardíacas y depende de un marcapasos cuyo plazo de funcionamiento expiró el 23 de marzo. “En Cuba, en la que fue llamada potencia médica, no hay un equipo para sustituirlo”, escribió Agüero, responsabilizando directamente a las autoridades policiales y estatales por la vida e integridad de su hermano.
La situación se agrava porque, hasta la fecha, ningún juez ha conocido formalmente el caso. Pese a ello, la familia asegura que un instructor policial ya les ha comunicado la intención del régimen local de confiscar el triciclo, un modelo eléctrico marca XINGE de fabricación china que Felipe adquirió con su propio esfuerzo y la ayuda de allegados, sin ninguna subvención estatal.
“Ni siquiera un juez imparcial ha conocido su caso, pero ya disponen de lo que sigue siendo su propiedad”, denunció la hermana.
Una vecina del municipio, identificada como Odaly H. Rizo, fue quien primero visibilizó el arresto en plataformas digitales. Rizo describió a Rodríguez Ledesma como una persona entrañable, de esas que iluminan el día con su humor y ocurrencias.
Además, relató un episodio de violencia durante la detención: el agente que lo aprehendió supuestamente lo amenazó diciéndole “me dan ganas de darte un tiro aquí mismo” y lo golpeó pese a tratarse de un hombre “desvalido y enfermo”.
El caso de Felipe Rodríguez Ledesma se suma a un patrón de represión sistemática documentado por diversas organizaciones defensoras de derechos humanos en la isla, donde las expresiones de disidencia política, incluso las realizadas en el ámbito privado o laboral, pueden derivar en procesos penales sin las garantías debidas. Activistas han señalado que la privación de libertad por un mensaje escrito en un vehículo particular constituye un exceso desproporcionado.
Mientras tanto, la hermana del detenido resumió el sentir de la familia con una frase que ha resonado en redes sociales: “Su delito es ser libre y decidir a quién monta en su vehículo”.
“Hoy es mi hermano preso, mañana puede ser el tuyo”. La defensa del anciano, que ya supera los 40 días sin atención judicial ni médica efectiva, sigue esperando una respuesta de los tribunales de Artemisa.
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