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Frente al aumento del dengue en Cuba, las autoridades sanitarias vuelven a poner el peso de la lucha contra el mosquito Aedes aegypti sobre los hogares. En varias provincias, especialistas de Higiene y Epidemiología, representantes del Poder Popular y de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) promueven capacitaciones en barrios y escuelas, y repiten que el autofocal dentro de la vivienda es la medida fundamental antes de fumigar y de echar abate en el agua de consumo.
Esos llamados conviven con basureros sin recoger, fosas desbordadas y aguas albañales que corren por las calles, problemas que el propio Ministerio de Salud Pública (MINSAP) admite como «limitaciones» del saneamiento y cuya solución depende sobre todo del trabajo del Estado, según reconocen sus propios funcionarios.
Qué dice el discurso oficial
El 25 de septiembre, en la revista televisiva Buenos Días, la viceministra de Salud Pública Carilda Peña García atribuyó el aumento de la población del mosquito al calor, las lluvias y la humedad, y añadió factores “evitables y controlables” vinculados, según dijo, a las condiciones dentro y alrededor de las viviendas, según recogió el diario oficial Granma.
En esa misma comparecencia, al hablar de las enfermedades diarreicas y las hepatitis, la funcionaria admitió que el país atraviesa un contexto de “limitaciones en los sistemas de saneamiento ambiental, tratamiento de las aguas y recogida de residuales”.
El mensaje se repite en las provincias. En Las Tunas, José Rafael Reyes Rodríguez, jefe técnico del departamento de Control de Vectores del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, explicó que el 80 % de la efectividad de la campaña depende del sistema de trabajo y que «el otro 20 por ciento depende del autofocal dentro de la vivienda». También pidió a los vecinos no abrir las casas antes de tiempo durante la fumigación, según publicó el 26 de octubre el periódico provincial Tiempo21.
Basura sin recoger y fumigación según el combustible
Funcionarios provinciales han reconocido que la falta de combustible limita tanto la recogida de basura como la fumigación. En Ciego de Ávila, José Luis López González, subdirector de Epidemiología del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, admitió el 5 de septiembre a la estatal Agencia Cubana de Noticias (ACN) que el déficit de combustible limita la frecuencia de la recogida de desechos, aunque atribuyó los microvertederos a las «indisciplinas sociales» de la población.
En Sancti Spíritus, la subdirectora de Higiene y Epidemiología del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, Yurien Negrín Calvo, explicó al semanario Escambray que la fumigación se realiza en las manzanas con focos, casos febriles o IgM reactivas para dengue, «de acuerdo con la disponibilidad de combustible y plaguicida en cada territorio».
Las montañas de basura acumulan latas, pomos, gomas y envases que retienen el agua de lluvia, justo el tipo de recipiente donde se cría el Aedes aegypti. Esos focos, en la vía pública, quedan fuera del alcance del autofocal dentro de la vivienda. CPM ya ha documentado escenas como la montaña de basura junto a un edificio en ruinas en Belascoaín, La Habana, y la paralización de la fumigación por falta de combustible.
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Aguas albañales: miles de fosas vertiendo
El 16 de diciembre de 2024, ante una comisión de la Asamblea Nacional, el presidente de la OSDE Agua y Saneamiento, José Antonio Hernández Álvarez, informó que en el país había más de 11.000 fosas en vertimiento pendientes de limpieza, según reportó entonces Granma.
Meses después, en abril de 2025, el mismo diario oficial publicó datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH): más de 173.000 personas en Cuba no disponen de sistemas adecuados para eliminar aguas residuales y excretas, y el 61 % de la población depende de fosas sépticas y letrinas. Directivos de Aguas de La Habana atribuyeron entonces parte del problema a la indisciplina de la población.
Las aguas negras estancadas son un riesgo conocido de enfermedades diarreicas y hepatitis, que el propio MINSAP reconoce en aumento, y los charcos y salideros ofrecen más criaderos al mosquito. Esa realidad, que CPM ha reportado en calles desbordadas por aguas albañales y basura, no aparece en los llamados oficiales a limpiar la casa.
Dengue en Cuba: las cifras que el MINSAP no actualiza
Cuba no publica datos oficiales actualizados: la Organización Panamericana de la Salud (OPS) solo dispone de cifras oficiales de la isla hasta finales de junio. Con modelos propios, el Observatorio Global del Dengue, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, estima 11.235 casos de dengue en Cuba en lo que va de 2026, unas 9,2 veces más que en un año promedio. Septiembre, con unos 4.102 casos estimados, fue el peor mes del año hasta ahora, y octubre suele ser el de mayor transmisión en la isla. CPM detalló estimaciones anteriores en esta nota sobre los casos estimados de dengue.
El precedente pesa: la epidemia de chikungunya y dengue de 2025 dejó al menos 44 muertes reconocidas oficialmente, cifra que la viceministra Carilda Peña García dio el 8 de diciembre de ese año en la televisión estatal. Días antes, las autoridades habían admitido que 21 de los primeros 33 fallecidos eran menores de edad.
Qué piden las autoridades ante la fiebre
Las autoridades sanitarias insisten en que cada persona con fiebre u otros síntomas de dengue o chikungunya acuda al médico para recibir atención a tiempo. El MINSAP también reconoció en septiembre el aumento simultáneo de dengue, chikungunya y otras enfermedades transmisibles.
Lo confirmado hasta ahora: las autoridades reconocen falta de combustible para la recogida de basura y la fumigación, reportaron más de 11.000 fosas pendientes de limpieza a finales de 2024 y admiten un alza de las enfermedades transmisibles. Aun así, su campaña pública contra el dengue en Cuba sigue centrada en el autofocal dentro de las viviendas.
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