La madrugada de este domingo, Cuba registró un nuevo colapso total de su Sistema Electroenergético Nacional (SEN), el sexto en lo que va de 2026, lo que mantiene a los cubanos en apagón.
La Unión Eléctrica (UNE) confirmó el hecho a través de su perfil oficial en Facebook, donde informó que a las 22:43 del domingo se produjo una desconexión general de la red en todo el país. El comunicado, de apenas dos líneas, no detalló las causas inmediatas de la falla.
El apagón masivo no tomó por sorpresa a la población, pues durante la jornada del sábado ya se había reportado una desconexión en la zona occidental de Cuba, que dejó sin electricidad a varias provincias comprendidas entre Pinar del Río y Matanzas.
La situación venía agravándose a lo largo de la semana, pues el 31 de julio, el déficit de generación había alcanzado los 2.042 megavatios (MW), y dos días antes, el 29 de julio, la UNE proyectó un récord histórico de 2.380 MW de afectación, con apenas 850 MW disponibles para cubrir una demanda de 3.200 MW.
Tras la reconexión parcial del occidente, la estatal eléctrica anticipó para este domingo una afectación de 2.195 MW, con solo 1.035 MW operativos frente a una demanda de 3.200 MW, lo que auguraba que los cortes prolongados continuarían golpeando a la ciudadanía en las próximas horas.
Este colapso se suma a una cadena de fallos que han marcado el año. El primero ocurrió el 16 de marzo y se extendió por 29 horas y 29 minutos, el más largo del ciclo actual. Cinco días después, el 21 de marzo, se repitió la crisis. Luego, en julio, se sucedieron tres apagones totales más: el día 6, tras la salida de la Unidad 6 de Nuevitas; el día 10; y el 14 de julio, atribuido a la salida imprevista de la Unidad 1 de Felton, en Holguín.
La crisis energética que padece el país responde a causas estructurales acumuladas durante décadas: la obsolescencia del parque termoeléctrico, las averías recurrentes por falta de mantenimiento adecuado y la escasez crónica de combustible, que mantiene paralizada buena parte de la generación distribuida. A ello se suma una red eléctrica frágil, incapaz de absorber cambios bruscos de frecuencia, lo que provoca desconexiones en cascada.
Ante esta situación, el régimen cubano no ha anunciado medidas estructurales de fondo, y sus declaraciones oficiales suelen atribuir la crisis a factores externos, como el bloqueo energético de Estados Unidos.
En algunas zonas, los apagones superan las 15 horas diarias, lo que ha generado protestas y un creciente clima de desesperación. Los cortes afectan no solo el suministro eléctrico, sino también el acceso a agua potable y el funcionamiento de servicios esenciales como hospitales y comunicaciones, profundizando la crisis humanitaria que atraviesa la isla.
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