El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reiteró que Cuba representa uno de los principales desafíos para la seguridad nacional estadounidense y sostuvo que el régimen castrista desarrolló durante décadas una capacidad extraordinaria para ejecutar operaciones de espionaje e influencia política.
Durante una entrevista concedida al programa My View with Lara Trump, transmitido por Fox News, el jefe de la diplomacia estadounidense defendió además el reciente informe del Departamento de Estado que documentó el papel de La Habana en el respaldo a movimientos alineados con el comunismo en distintas regiones del mundo.
En ese sentido, Marco Rubio volvió a colocar al régimen cubano en el centro de las preocupaciones de Washington al afirmar que la amenaza que representa la isla no puede medirse únicamente por su tamaño o por el número de habitantes, sino por la sofisticación de sus estructuras de inteligencia.
El secretario de Estado explicó que muchos estadounidenses subestimaron durante años la capacidad operativa del régimen castrista debido a las dimensiones geográficas de Cuba, pero aseguró que la realidad fue completamente distinta.
“Para el estadounidense promedio, Cuba es un país pequeño a 90 millas de nuestras costas, con una población de 9,5 millones de personas; pero la gente olvida que, cuando se trata de asuntos como el espionaje y las operaciones de influencia, en realidad son una superpotencia en esos campos”, afirmó Marco Rubio.
Rubio recordó históricos casos de espionaje atribuidos al régimen cubano
Como parte de sus argumentos, Marco Rubio recordó algunos de los casos más conocidos de espionaje vinculados con La Habana y afirmó que la inteligencia cubana logró infiltrarse durante años en instituciones estadounidenses.
El secretario de Estado mencionó el caso de la exanalista de inteligencia Ana Belén Montes, condenada por entregar información clasificada al régimen cubano, como ejemplo del alcance de estas operaciones.
Según Marco Rubio, la experiencia histórica demuestra que la dictadura cubana desarrolló una estrategia sostenida para introducir agentes dentro del aparato gubernamental estadounidense.
“Si se analiza la historia del espionaje en Estados Unidos, Cuba es el único país que ha implantado y encubierto espías de forma sistemática en nuestro sistema sin siquiera pagarles”, precisó.
El funcionario sostuvo que estas actividades no fueron hechos aislados, sino parte de una política impulsada por el régimen castrista durante décadas.
Defendió el informe del Departamento de Estado sobre la influencia cubana
Durante la entrevista, Marco Rubio también salió en defensa del informe de aproximadamente cien páginas elaborado recientemente por el Departamento de Estado, documento que describió al régimen cubano como un actor relevante en la promoción de organizaciones y movimientos de orientación comunista fuera de la isla.
El secretario de Estado explicó que el reporte recopiló información sobre las actividades de influencia desarrolladas por La Habana durante varias décadas y rechazó las críticas de quienes consideraron exageradas sus conclusiones.
Incluso aseguró que el documento mostró con evidencia verificable el alcance de esas operaciones.
“El informe habla de que el objetivo de Cuba es, esencialmente, borrar a Estados Unidos de la faz de la Tierra”.
Marco Rubio también cuestionó cómo el régimen cubano consiguió consolidar una estructura de influencia de semejante magnitud pese a las limitaciones económicas que enfrenta la isla.
“¿Cómo llegamos a una situación en la que Cuba se ha convertido, al parecer, en una amenaza tan grande para Estados Unidos?”, subrayó.
Señaló vínculos con redes de activismo e influencia
Uno de los aspectos que más destacó Marco Rubio fue la participación del régimen castrista en redes internacionales de activismo político.
El secretario de Estado afirmó que diversas organizaciones que participaron en protestas registradas en Estados Unidos durante los últimos años formarían parte de una estructura coordinada en la que La Habana desempeñó un papel relevante.

Entre esas movilizaciones mencionó las protestas ocurridas en 2020, manifestaciones propalestinas y acciones contra operativos migratorios.
Marco Rubio aseguró que esas actividades no surgieron de manera espontánea.
“No tiene nada de espontáneo. Está financiado, está organizado, y Cuba forma parte de esa red, y en algunos casos, es una parte fundamental de ella. Es una red que utilizarán como arma contra nosotros, y hablan abiertamente de ello, de cómo la usarán para presionar a los responsables políticos estadounidenses, no solo aquí en Estados Unidos, como con Code Pink, sino en todo el mundo”.
El cubanoamericano sostuvo además que durante años existieron sectores políticos, académicos y mediáticos que minimizaron o ignoraron el alcance de estas actividades promovidas por el régimen cubano.
Insistió en que la cercanía geográfica aumenta el riesgo
Rubio enfatizó que la ubicación estratégica de Cuba, a apenas 90 millas del territorio estadounidense, incrementó la importancia de este desafío para Washington.
Según explicó, el problema no radica únicamente en las operaciones de inteligencia, sino también en las alianzas internacionales mantenidas por la dictadura cubana con gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos.
“Un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas alineado con adversarios de Estados Unidos es una amenaza para la seguridad nacional de nuestro país”, apuntó.
Para el jefe de la diplomacia estadounidense, la combinación de esa cercanía geográfica con la capacidad de influencia desarrollada por La Habana convirtió al régimen castrista en un actor que Washington no puede ignorar dentro de su estrategia de seguridad hemisférica.