La huelga de hambre de Guillermo del Sol llegó este domingo a su día 46, mientras familiares y médicos alertaron sobre el acelerado deterioro físico del opositor cubano.
El activista inició la protesta en su vivienda de Santa Clara para exigir la liberación de 18 presos políticos y este lunes entró en la jornada 47 sin que el régimen cubano haya ofrecido una respuesta a su reclamo.
LEE ADEMÁS: Desconexión total del sistema eléctrico deja a los cubanos una vez más en apagón

Adrián del Sol Alfonso, hijo del huelguista, lanzó un llamado urgente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que ejerza presión sobre la dictadura cubana. También pidió una mayor movilización de la comunidad internacional y de las organizaciones defensoras de los derechos humanos.
“Hacemos nuevamente un llamado desesperado exigiendo presión internacional debido al acelerado y preocupante deterioro que va sufriendo la salud de Guillermo”, escribió Adrián en las redes sociales.
“Cada día que pasa es una suma para la causa, pero una resta irrevocable para la vida humana”, agregó.
Familiares advierten que la vida del opositor corre peligro
La huelga de hambre de Guillermo del Sol consiste en la ingestión exclusiva de líquidos. Desde el comienzo de la protesta, el activista ha perdido más de 30 libras y presenta debilidad extrema, deshidratación y dificultades incluso para beber agua.
“Tomar agua se le hace muy engorroso debido a que está prácticamente seco muscularmente”, explicó su hijo en declaraciones a Martí Noticias.
TE PODRÍA INTERESAR: Marco Rubio advirtió que Cuba es una “superpotencia” del espionaje y reiteró que es una amenaza para la seguridad de EE. UU.
El riesgo resulta todavía mayor porque Del Sol tiene 60 años y padece diabetes severa e hipertensión. Una doctora del policlínico de la localidad acude periódicamente a la vivienda para controlar sus signos vitales. Durante esos exámenes habría detectado una presión arterial muy elevada e inestable, con registros de hasta 180/110.
El médico cubano exiliado en Brasil Eduardo Enrique Herrera Durán calificó la situación como “una emergencia médica que requiere monitorización especializada”.
Según el especialista, la huelga de hambre de Guillermo del Sol podría provocar graves consecuencias debido a sus enfermedades preexistentes, entre ellas inestabilidad metabólica, alteraciones cardiovasculares e insuficiencia renal. También existe un peligro considerable de que sufra un accidente cerebrovascular o un infarto.
Reclama la libertad de 18 presos políticos
Guillermo del Sol comenzó la protesta para exigir la excarcelación de 18 prisioneros políticos. En la lista aparecen Mayelín Rodríguez Prado, Donaida Pérez Paseiro, Saylí Navarro Álvarez, Lizandra Góngora Espinoza, María Cristina Garrido Rodríguez, Félix Navarro Rodríguez, José Gabriel Barrenechea Chávez y los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo.
Varias de estas personas padecen enfermedades o se encuentran en edades avanzadas. La protesta de Del Sol representa un reclamo estrictamente pacífico y humanitario frente a un sistema que encarcela a ciudadanos por ejercer derechos fundamentales, denunció la activista Rosa María Payá, durante el día 40.
La huelga de hambre de Guillermo del Sol también expone la indiferencia del aparato represivo. Agentes de la Seguridad del Estado acudieron a la vivienda del activista, pero no ofrecieron ninguna respuesta concreta sobre los prisioneros incluidos en su petición.
El silencio del régimen podría terminar costándole la vida a un opositor que ha convertido su propio cuerpo en el último recurso para denunciar la represión política. Cada hora sin una solución aumenta la responsabilidad de las autoridades cubanas ante un posible desenlace fatal.
Alex Otaola conversó con el hijo del huelguista
Alex Otaola entrevistó a Adrián del Sol cuando su padre llevaba 42 días de protesta. Durante la conversación, el joven aclaró que el activista no se encuentra preso, sino que mantiene el plantón desde su vivienda en Santa Clara.
El hijo del opositor describió el deterioro provocado por la diabetes, la hipertensión y la falta prolongada de alimentos. También confirmó que la Seguridad del Estado visitó la casa sin presentar una respuesta sobre los detenidos.
Al abordar la huelga de hambre de Guillermo del Sol, Otaola contribuyó a llevar al exilio un testimonio urgente sobre el peligro que enfrenta el activista y las demandas planteadas por su familia. La entrevista permitió amplificar una protesta pacífica que necesita atención internacional antes de que resulte demasiado tarde.