Luego de escuchar el discurso inicial de Miguel Díaz-Canel, el nuevo dictador de Cuba, a los cubanos en Miami, la segunda ciudad cubana después de La Habana, les quedan claras dos cosas:
- Díaz-Canel no es un reformista. Se trata de otro continuista que no ayudará a que los cubanos tengan libertad
- Habrá que esperar a que “el inevitable desenlace biológico” suceda y fallezcan los octogenarios que quedan en Cuba, incluyendo a Raúl Castro para empezar a observar cambios
Así lo detalló Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, quien fue uno de los representantes de la oposición en el exilio que se refirieron al cambio de mando realizado hoy en Cuba, según reseña de El Nuevo Herald.
“Es un cambio a dedazo que no debe ser reconocido por la comunidad internacional y lo vamos a rechazar en una manifestación pacífica frente al restaurante Versailles en la Calle Ocho porque es un traspaso ilegítimo del poder”, señaló.
La realidad es que la designación del ingeniero de 58 años a la presidencia de Cuba no ha tomado a nadie por sorpresa, sin embargo, los cubanos no dejan de criticar el hecho que dista de la democracia que el régimen quiere vender internacionalmente.
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Condenas
Rosa María Payá, activista y líder del proyecto Cuba Decide, acusó al Gobierno de “disfrazar su despotismo designando herederos”.
“Un heredero/testaferro de los Castro no es el cambio. El cambio llega cuando los cubanos podamos participar y cambiar el sistema con Cuba Decide”, aseguró Paya en Twitter.
Calificó como ridículo el porcentaje anunciado por el régimen para justificar que “el hombre de Raúl Castro es ahora designado presidente”.
Lo anunciado por el castrismo es que el 99.83 por ciento de los ‘votos’ de los diputados presentes en la Asamblea Nacional fueron para Díaz-Canel.
“Los porcentajes evidencian la unanimidad totalitaria y la absoluta ausencia de competencia democrática en la Asamblea.”, agregó Paya.
Ileana Ros-Lehtinen, congresista cubanoamericana, indicó que “la falsa transición de poder en Cuba no cambia la realidad del pueblo, ni los acerca a la libertad. El poder sigue en las manos del régimen comunista asesino de Castro”.
Señaló a través de su cuenta de Twitter que no importa quién gobierne en la isla, porque “a los cubanos se les siguen negando sus derechos humanos básicos bajo un sistema totalitario comunista”.
Desinterés
Los más escépticos parecen ser los cubanos que viven en Miami. Elaine García, una cubana que trabaja como vendedora en un bakery, aseguró: “A mí me da igual quien gobierne en Cuba. Aquello no tiene arreglo, fue por eso que me fui”.
Y aunque la mujer de 35 años, ahora vive en un país libre, se trajo desde Cuba la indiferencia arraigada porque, aunque dice que mantiene vínculos con su familia en la isla, prefiere no meterse “en política”.
Los que insisten
La ONG Raíces de Esperanza, que se dedica a programas de apoyo a los jóvenes en Cuba, emitió un comunicado en el que se muestran “esperanzados” ante el cambio de poder en Cuba.
En un comunicado piden al nuevo dictador escuchar “a la juventud de Cuba, desde empresarios y líderes de la sociedad civil hasta artistas y estudiantes”.
“Creemos que la transferencia de hoy representa una oportunidad para que una nueva generación de líderes cubanos tome medidas concretas para promover la prosperidad económica significativa y las reformas políticas en la isla”, concluye el comunicado.
Redacción Cubanos por el Mundo