El presidente Donald Trump volvió a elevar la presión contra la dictadura cubana y dejó claro que la isla permanece entre las prioridades de Washington.
Las nuevas declaraciones del mandatario reforzaron las especulaciones sobre el futuro de la política estadounidense hacia La Habana y colocaron nuevamente el tema en el centro del debate hemisférico. En este contexto, Trump sobre Cuba volvió a convertirse en uno de los asuntos más comentados luego de una entrevista concedida al programa The Axios Show.
La conversación, grabada en la Sala Roosevelt de la Casa Blanca y conducida por el periodista Marc Caputo, se produjo poco después del regreso del mandatario de la cumbre del G7 en Francia y tras la firma del acuerdo preliminar de paz con Irán. Durante 45 minutos, Trump abordó distintos escenarios internacionales, pero sus comentarios sobre Cuba llamaron especialmente la atención.
Trump comparó a Cuba con Venezuela
Al ser consultado sobre si la isla podría enfrentar un escenario similar al que vivió Venezuela tras la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro en enero, el mandatario respondió con una frase que disparó nuevas interpretaciones.
«Es posible. Estos lugares están cerca. Mientras que si miras a Irán, ese es un viaje muy largo», afirmó Donald Trump.
La declaración se produjo después de que el presidente señalara que Cuba podría recibir «el mismo tratamiento que Venezuela» y destacara la proximidad geográfica de ambos países.

«Venezuela está relativamente cerca y Cuba está a un salto de distancia», expresó.
Diferencias entre Venezuela y Cuba
Durante la entrevista, Donald Trump reconoció que existen diferencias entre ambos países y explicó que Caracas dispone de recursos energéticos que la isla no posee.
«Venezuela tiene petróleo. Cuba no. Cuba tiene buenas propiedades y una bonita costa», señaló.
El comentario de Donald Trump dejó entrever que la estrategia de Estados Unidos hacia la dictadura cubana respondería a factores distintos de los aplicados en Venezuela.
Mientras el régimen chavista contó durante años con las reservas petroleras como un elemento de peso en las relaciones internacionales, el régimen castrista afrontó una realidad marcada por la crisis económica, los apagones y la escasez de combustible.
Cabe destacar que las palabras del mandatario estadounidense representaron un nuevo capítulo en la creciente presión ejercida por Washington sobre el régimen castrista, que durante los últimos meses enfrentó una batería de sanciones y medidas económicas.
Marco Rubio tendrá un papel clave
Otro de los aspectos que destacó Donald Trump fue el protagonismo que tendrá el secretario de Estado, Marco Rubio, en el diseño de la política hacia La Habana.
«Vamos a involucrar a Marco en Cuba», afirmó el mandatario.
Además, elogió el trabajo del jefe de la diplomacia estadounidense y aseguró que «está haciendo un gran trabajo».
La participación de Rubio en la estrategia hacia la isla no sorprendió. Desde su llegada al Departamento de Estado, el político cubanoamericano impulsó varias medidas dirigidas contra estructuras vinculadas al régimen castrista y reiteró que el objetivo de Washington es apoyar al pueblo cubano y aumentar la presión sobre los responsables de la crisis que atraviesa el país.
Una ofensiva que comenzó meses atrás
Las declaraciones conocidas este viernes no aparecieron de forma aislada. Desde principios de 2026, la administración Trump incrementó las acciones contra La Habana.
El mandatario ya había calificado anteriormente a Cuba como una «nación fallida» y sostuvo que era necesario acabar con el sistema impuesto por el castrismo. En paralelo, funcionarios de alto nivel elevaron el tono de las advertencias dirigidas a la cúpula gobernante.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió días atrás: «No se metan en ese juego donde están amenazando a los estadounidenses, porque eso no les irá bien».
Durante una visita a la Base Naval de Guantánamo, el funcionario también afirmó que «el futuro de Cuba está en manos de sus líderes y del presidente de Estados Unidos».
Sanciones y nuevas medidas económicas
La política de presión contra la dictadura cubana se intensificó durante los primeros meses de 2026. La Casa Blanca aprobó más de 240 sanciones, entre ellas la Orden Ejecutiva 14404, destinada a castigar a terceros que mantengan operaciones con entidades incluidas en listas de restricciones.
Posteriormente, la administración estadounidense anunció sanciones contra CUPET, la empresa petrolera estatal cubana, bloqueando los bienes bajo jurisdicción norteamericana.
En medio del agravamiento de la crisis económica dentro de la isla, las recientes declaraciones del presidente dejaron claro que Trump sobre Cuba continuará siendo uno de los ejes centrales de la política exterior estadounidense. Las palabras pronunciadas desde la Casa Blanca también evidenciaron que Washington mantendrá la presión sobre el régimen castrista mientras sigue evaluando distintas opciones para el futuro de la isla.
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