Cuatro hombres detenidos, un fiscal presente, un coronel presente y cámaras autorizadas por el Ministerio del Interior. Esa es la escena detrás del reportaje sobre la lancha de Florida difundido por Drop Site News en colaboración con Belly of the Beast. Los sobrevivientes posaron para las fotos y respondieron preguntas mientras estaban bajo custodia de las mismas autoridades que los acusan. Cubanos por el Mundo no aceptará esas condiciones como garantía de una versión libre y completa.
El régimen cubano controla quién entra a sus prisiones, quién puede hablar con los detenidos y en qué circunstancias. En este caso, permitió entrevistas en una instalación del MININT, sin abogados presentes y sin posibilidad de conversaciones posteriores. No afirmamos que cada palabra pronunciada haya sido dictada por un funcionario. Afirmamos algo verificable: los periodistas no pudieron hablar con los cuatro hombres fuera del entorno organizado y supervisado por el aparato que los procesa.

Tampoco sabemos qué sintió cada detenido al posar para una fotografía o qué consecuencias habría tenido negarse. Por eso sería irresponsable presentar sus rostros ante la cámara como una señal de consentimiento pleno. Son hombres que esperan juicio por cargos graves en un país donde el Estado conserva el control de su defensa, sus visitas y su futuro inmediato.
Belly of the Beast se presenta como un medio independiente, pero su cobertura de Cuba coincide repetidamente con prioridades del discurso oficial: atribuye un papel central a las sanciones de Washington en la crisis de la isla y concentra su escrutinio en el exilio y los políticos estadounidenses. Desde nuestra perspectiva editorial, actúa como un aliado narrativo del régimen de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Esa valoración se refiere a su cobertura y al acceso recibido en este caso; no equivale a afirmar que esté financiado o dirigido por La Habana, algo para lo que no tenemos pruebas.

El reportaje contiene datos que deben examinarse. Varios entrevistados describen armas a bordo y un plan para desembarcar y provocar un levantamiento. Cubanos por el Mundo informó el 25 de febrero con los datos disponibles entonces y cuestionó que se diera por cerrada la explicación oficial del tiroteo. La información nueva debe incorporarse. Lo que no haremos es convertir los testimonios obtenidos bajo custodia en una absolución automática de las Tropas Guardafronteras.
Cinco personas murieron tras el enfrentamiento. Sobrevivientes y funcionarios cubanos atribuyen el primer disparo a la embarcación llegada de Florida; la reconstrucción balística publicada procede del MININT. Persisten preguntas sobre la secuencia completa de los disparos, la actuación de los agentes y el trato a los detenidos. También siguen en disputa las acusaciones contra Maritza Lugo, quien niega haber organizado o financiado la operación.
El régimen tuvo meses para preparar su expediente y decidió abrir una puerta concreta a unos periodistas concretos. Nosotros pedimos que se abran las demás: acceso de los abogados, pruebas examinables por especialistas independientes y posibilidad de entrevistar a los sobrevivientes sin funcionarios observando. Una fotografía concedida por el MININT puede ilustrar una noticia. No puede sustituir una investigación independiente.