La energía solar en Cuba ofrece a algunos negocios una forma de seguir abiertos durante los apagones, mediante paneles y baterías enviados desde Estados Unidos. Un reportaje de Jim Wyss para Bloomberg, publicado el 6 de octubre de 2026, muestra cómo estas instalaciones privadas dan respaldo a quienes pueden financiarlas mientras persisten las fallas del sistema eléctrico estatal.
Según Bloomberg, las exportaciones estadounidenses de celdas y módulos solares hacia Cuba alcanzaron 6,3 millones de dólares entre enero y julio, con datos atribuidos a la Oficina del Censo de Estados Unidos. El dato describe comercio de equipos, no un suministro de electricidad estadounidense a la red cubana.
Energía solar en Cuba: un negocio habanero resiste los apagones
Wyss relata el caso de La Campana, un centro de eventos en La Habana. Su propietario, de apellido Llovet, explicó que invirtió unos 10.000 dólares en un sistema solar. Las baterías que buscaba fueron compradas por Amazon, recibidas por un familiar en Miami y enviadas a la isla mediante CubaMax.
La instalación permite que el negocio funcione casi completamente con electricidad propia. Bloomberg cuenta que sus clientes pudieron seguir celebrando durante un apagón nacional gracias a los paneles y las baterías de respaldo. Es una solución para ese establecimiento, no una prueba de recuperación del servicio público.
Julio concentró millones de dólares en equipos solares
El Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba ofrece un desglose adicional en su informe publicado el 9 de septiembre. Para julio de 2026 registra 2.577.625 dólares en módulos o paneles de celdas solares y 2.109.030 dólares en celdas solares.
La suma de ambas partidas es de 4.686.655 dólares. Corresponde a ese mes, mientras que los 6,3 millones citados por Bloomberg abarcan los primeros siete meses del año. No deben sumarse como si fueran períodos independientes.
Además, exportar un equipo desde un puerto estadounidense no demuestra que haya sido fabricado en Estados Unidos. El reportaje señala que la mayor parte de las importaciones solares cubanas se fabrica en China. La ruta comercial y el origen industrial son datos distintos.
Cómo funciona la energía solar en Cuba durante un apagón
El Departamento de Energía de Estados Unidos explica que los paneles solares por sí solos no garantizan electricidad durante una interrupción de la red. Para mantener el suministro se necesita una instalación diseñada para operar de manera aislada, con los controles y equipos correspondientes.
Las baterías almacenan energía para utilizarla cuando no hay generación solar suficiente, incluida la noche. La autonomía depende de la capacidad del almacenamiento y del consumo: mantener luces y refrigeración plantea una demanda distinta de alimentar todo un negocio.
Por eso, contar paneles importados no permite calcular cuántas familias disponen de respaldo ni cuántas horas pueden resistir sin servicio. Tampoco permite dar por resuelta la generación nacional, las averías de las plantas o el deterioro de la red.
La electricidad de respaldo también marca una desigualdad
El acceso a la energía solar en Cuba también revela una barrera económica. Comprar paneles, baterías y equipos de control exige dinero, transporte e instalación. La inversión relatada por Bloomberg muestra que el alivio llega primero a quienes reúnen esos recursos; las demás familias siguen dependiendo del suministro estatal.
En Cubanos por el Mundo hemos documentado situaciones donde esa necesidad va más allá de mantener un negocio abierto. Una campaña para María Angélica Camacho buscaba reunir 8.000 dólares para un sistema solar que ayudara a garantizar el funcionamiento de los equipos médicos que necesita.
También publicamos la petición de ayuda para Yeilin López Labrador, una niña con atrofia muscular, cuya atención requiere electricidad continua. Son antecedentes de solicitudes de ayuda; esas publicaciones no acreditan por sí mismas que las instalaciones hayan sido completadas.
Estos casos muestran el peso que asumen familias y donantes cuando deben buscar respaldo eléctrico para necesidades esenciales. La compra privada de tecnología ofrece protección a determinados hogares, pero no releva al régimen de su responsabilidad sobre el sistema que debe abastecer a toda la población.
La energía solar en Cuba abre una salida para algunos hogares y negocios, pero su alcance depende de la capacidad de pagar equipos y almacenamiento. La pregunta pendiente es cuántos podrán acceder a ese respaldo. Mantener encendida una casa o un negocio importa; garantizar electricidad estable y asequible para todo el país sigue siendo una tarea sin resolver.




