Para nadie es un secreto que la ineptitud del régimen castrista también golpea severamente al deporte de la isla, y quedó evidenciado con el deplorable estado en el que se encuentra el estadio de béisbol de Vertientes, en la provincia de Camagüey.
Lo que una vez pretendió venderse como una plaza para el desarrollo del pasatiempo nacional hoy no es más que un monumento a la desidia y la podredumbre administrativa.
Las imágenes que trascienden desde la localidad muestran un paisaje desolador donde la falta de cuidado devoró por completo las instalaciones, dejando al descubierto la verdadera cara del sistema ruin que asfixia a Cuba desde hace más de seis décadas.
La podredumbre de la infraestructura bajo el yugo castrista
La infraestructura deportiva del municipio colapsó por completo debido a la falta de mantenimiento y al desinterés absoluto de los dirigentes locales. Las tribunas se vienen abajo, la suciedad reina en cada rincón y el terreno de juego desapareció bajo la hierba alta.
El castrismo convirtió una disciplina histórica en una ruina sepultada no solo por la maleza, sino también por el olvido oficial. El estadio de béisbol de Vertientes representa la perfecta metáfora del deterioro generalizado que sufren todas las esferas de la sociedad cubana bajo el yugo de una dictadura ineficiente y corrupta.
El clamor popular ante la desidia del régimen
Los residentes de ese municipio de Camagüey expresaron su indignación ante el desastre que contemplan a diario. “Esto es lo que da el comunismo”, sentenció con rabia un vecino de la zona al observar las condiciones del recinto.
Las palabras de los habitantes reflejan la frustración de un pueblo cansado de promesas vacías y discursos propaganda que contrastan radicalmente con la crudeza del entorno. El abandono del estadio de béisbol de Vertientes destruyó las escasas opciones de recreación para la juventud local, condenada a sobrevivir entre ruinas mientras la cúpula criminal prioriza la construcción de hoteles para el turismo internacional, algo que, dicho sea de paso, también está colapsando a pasos agigantados.

Los supuestos “logros” sepultados
El descalabro del pasatiempo nacional no constituye un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un modelo económico fallido que destruye todo lo que toca. El terreno, enyerbado a más no poder, muestra el abandono del régimen socialista y los “logros” del deporte revolucionario.
Aquella vieja narrativa cínica que utilizaba a los atletas como trofeos ideológicos se desmoronó definitivamente frente a la escasez de insumos básicos y el deterioro total de los espacios de entrenamiento. En el estadio de béisbol de Vertientes, la hierba superó cualquier posibilidad de práctica deportiva regular, borrando incluso las líneas del campo.
La complicidad de las autoridades locales
La desfachatez de las autoridades provinciales y municipales genera un rechazo absoluto entre la población. Los funcionarios del INDER en Camagüey ignoran los reclamos de la ciudadanía mientras justifican la parálisis institucional mediante el cansino pretexto del embargo. No obstante, la comunidad identifica perfectamente que la verdadera causa del desastre radica en la incompetencia estructural de la tiranía.
El desinterés de los cabecillas por recuperar el estadio de béisbol de Vertientes confirma que el bienestar del pueblo y la preservación de las tradiciones atléticas carecen de importancia para la cúpula del poder.
Jóvenes talentos prefieren el éxodo
Precisamente por este problema – que lejos de solucionarse, se hace cada vez más grande – muchos son los chicos que prefieren abandonar el desastre que impera en la isla para buscar superarse en tierras ajenas, donde existan condiciones dignas para cualquier ser humano, ya sea jugador o espectador.
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