Una madre cubana publicó un video en las redes sociales en el que explica lo que viven las familias en la isla con la pérdida de los alimentos por los apagones.
Esta situación se repite en miles de hogares cubanos cada semana. Una madre abre la nevera y encuentra los alimentos que con tanto esfuerzo consiguió, en estado de descomposición. El calor y la falta prolongada de electricidad convirtieron en pérdida el dinero, el tiempo y la ilusión de alimentar a su familia.
Esa fue la experiencia que Yudith Garcés Garcés decidió compartir en un reel de Facebook, donde muestra uno a uno los productos que los apagones echaron a perder. Pero su mensaje iba más allá de la queja: «No quiero mostrar lástima, ese no es mi objetivo. Quiero enseñarles la realidad que viven las familias cubanas y dejar pruebas, constancia de lo que estamos viviendo todas las madres aquí en Cuba», expresó.
El video de Garcés Garcés plantea una interrogante que resume el drama colectivo: «¿Cómo le explicas a tus hijos que no hay comida porque se echó a perder?». Sus palabras apuntan a una pérdida que trasciende lo material. «No solo duele perder los alimentos, duele el esfuerzo, el tiempo, el dinero y la ilusión de poder llevar un plato de comida a la mesa», reflexionó.
La madre cubana dejó claro que su intención no era buscar compasión en las redes, sino visibilizar una realidad cotidiana en el país: la imposibilidad de organizar la economía doméstica y planificar las comidas a largo plazo cuando no hay forma de preservar los alimentos.
Los comentarios al video reflejaron un sentimiento compartido. «Duele mucho, tanto que no hay palabras», escribió una seguidora. Otra expresó: «Se me partió el corazón. Dios los ayude. ¿Padre, hasta cuándo?».
«Tienes que comprar el diario. No debería ser así, pero es lo que se vive. Un día espero que cambie todo. Tengamos fe. Es muy doloroso todo en Cuba», escribió otra persona.
Ante la desesperación, algunas seguidoras ofrecieron consejos prácticos para conservar carne sin refrigeración: salazón al sol durante dos o tres días, fritura en manteca sellada en pomo de cristal, o escabeche con vinagre y ajo. Una advertencia final lo sintetiza todo: «Si no tienes sal, no guardes carne cruda. Cocínala toda hoy bien frita, te aguanta más cocinada que cruda».
El domingo 2 de agosto, Cuba sufrió su sexto colapso total del Sistema Electroenergético Nacional. Al amanecer del lunes, solo el 14% del suministro estaba restablecido en La Habana. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció el 30 de julio que hay comunidades con 105 días de apagones continuos, y advirtió que la solución a esta crisis energética no llegará pronto.
La situación se agrava con cifras contundentes. La Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025 del Food Monitor Program, basada en 2.513 respuestas de las 16 provincias cubanas, reveló que el 47,59% de los hogares perdió alimentos refrigerados. En provincias como Granma, Matanzas, Pinar del Río y Sancti Spíritus, esta cifra supera el 80%.
El mismo estudio señala que el 96,91% de la población cubana carece de acceso adecuado a alimentos.
En julio, otra madre mostró cómo se le echaron a perder arroz, mango, yuca y cerezas. En mayo, una mujer compartió el momento en que tiró a la basura una olla entera de frijoles fermentados.
En un país donde alimentar a los hijos es un reto diario, estos videos son una muestra clara del agotamiento colectivo. La falta de electricidad no solo impide la conservación de alimentos, sino que también dificulta su preparación. Muchas familias recurren a métodos alternativos como el uso de carbón, leña o cocinas solares, improvisando fogones con materiales caseros para poder cocinar.
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