El periodista Henry Constantin permanece encarcelado arbitrariamente por la dictadura castrista en la prisión de Kilo 7, en Camagüey, mientras Estados Unidos exige abiertamente su liberación inmediata ante la evidente fabricación de delitos para silenciar la verdad en Cuba.
Juan Pablo Segura, alto funcionario del Departamento de Estado bajo la administración de Donald Trump, acusó directamente a los tiranos de La Habana de pisotear los derechos humanos tras encarcelar desde el pasado 16 de septiembre al director de la revista independiente La Hora de Cuba, en un burdo intento de apagar las denuncias sobre la brutal represión del régimen.
“El régimen cubano ha detenido injustamente al periodista independiente Henry Constantin simplemente por reportar la verdad y revelar los abusos del régimen”, escribió Segura en X.
The Cuban regime has unjustly detained independent journalist Henry Constantin simply for reporting the truth and revealing the regime’s abuses.
— Juan Pablo Segura (@WHAAsstSecty) September 30, 2026
The Trump Administration will continue to expose this dictatorship’s horrific crimes, press for accountability, and stand with the… pic.twitter.com/WpZEx05Nsr
La infame maquinaria represiva cubana pretende procesar al comunicador por un falso cargo de desobediencia e incumplimiento de citación policial, violando incluso sus propios reglamentos internos para mantenerlo en prisión preventiva bajo un trato inhumano.
Esta injusticia cometida contra Henry Constantin forma parte de un patrón sistemático de persecución política que la Casa Blanca ha decidido golpear frontalmente, sumando su caso a la lista de secuestrados emblemáticos del castrismo como los opositores Félix Navarro y Saylí Navarro, junto al conocido músico contestatario Maykel Osorbo, entre otros.
El gobierno estadounidense reiteró que no descansará hasta acorralar a los tiranos y exigir cuentas por cada crimen cometido contra los ciudadanos que solo exigen libertad y justicia.
Montaje judicial castrista
Desde las entrañas del siniestro presidio Kilo 7, el comunicador sufre el encarcelamiento arbitrario que las organizaciones internacionales han calificado como una flagrante aberración legal sostenida por manipulaciones policiales descaradas.
Vale la pena recordar que, recientemente, Reporteros Sin Fronteras alzó la voz para exigir que el régimen detenga la persecución contra Henry Constantin y otorgue verdaderas garantías procesales, denunciando que las supuestas citaciones con las que intentan encarcelarlo están plagadas de contradicciones y mentiras prefabricadas por la policía política.
La organización defensora de la libertad de prensa exigió la resolución inmediata del recurso presentado para su liberación, exponiendo ante el mundo la cobardía de una tiranía que le teme profundamente al periodismo independiente.
A la indignación internacional se unió Solidaridad Cristiana Mundial, entidad que remarcó la total ilegalidad del cautiverio, al confirmar que la reclusión en una cárcel de máxima severidad excede brutalmente lo contemplado por la propia norma penal para el delito inventado por los esbirros.
La dictadura castrista demuestra una vez más que no respeta sus propias leyes ni las normas mínimas de la dignidad humana cuando se trata de aplastar cualquier voz discrepante dentro de la isla.
Mientras la salud y seguridad de Henry Constantin están en grave riesgo dentro de las mazmorras del régimen, Estados Unidos reafirmó su compromiso absoluto con el pueblo cubano para asfixiar a la cúpula comunista que se enriquece hambreando a la población.
Denuncia internacional continua
El caso expone la naturaleza sanguinaria de un sistema parasitario que sobrevive mediante el terror de Estado, encarcelando a periodistas honestos mientras la comunidad internacional estrecha el cerco sobre las autoridades cubanas.
La administración estadounidense ratificó que mantendrá la presión sin piedad ni concesiones hasta que cada preso político recobre la libertad y Cuba se libre de las cadenas del castrismo que la han oprimido durante décadas.
“La Administración Trump continuará exponiendo los horribles crímenes de esta dictadura, presionando por rendición de cuentas y apoyando al pueblo cubano, que merece la libertad de la tiranía”, añadió Segura.
La crueldad impune de la tiranía castrista no logrará sofocar el clamor popular ni silenciar la verdad, pues cada atropello contra la prensa independiente fortalece la determinación de desmantelar este sistema despiadado y devolver la libertad al pueblo antillano.