Con paraguas en manos, y luego de décadas de distancia de la última visita de un presidente norteamericano a la Isla, arribó Barack Obama a Cuba, sentando un importante precedente en el reestablecimiento de las relaciones entre La Habana y Washington.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, destacó hoy en La Habana el carácter «histórico» de su visita a Cuba aunque considera que es solo «un primer paso» en la nueva relación entre ambos países.
Frente a la escalerilla del avión, del imponente Air Force One, no se encontraba en esta ocasión la tradicional fila de funcionarios gubernamentales, sino una pequeña delegación que incluía a Josefina Vidal, la encargada de las negociaciones con Estados Unidos por la cancillería cubana.
Obama hizo estas declaraciones en un encuentro para saludar al personal de la Embajada de EEUU en Cuba y sus familias, entre ellos niños, y expresó su deseo de que cuando éstos crezcan «vean como algo natural que un presidente de Estados Unidos esté en Cuba».
En ese encuentro, que se celebró en un hotel de La Habana, Obama fue recibido con aplausos por los diplomáticos y «staff» de la Embajada, a quienes se dirigió en español con un «¿cómo andan?» y agradeció tanto su trabajo como el del encargado de negocios de la legación, Jeffrey DeLaurentis.
Con información de EFE










