ICE confirma deportación de agente castrista que logró ganarse la confianza de Posada Carriles (+VIDEOS)

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) confirmó que Fernando Armando Valdés Pérez, deportado en agosto, fue un infiltrado cubano que actuó como activo de la inteligencia castrista y penetró durante años en comunidades de exiliados y disidentes.

La agencia sostuvo que el hombre llegó a establecer vínculos estrechos con reconocidas figuras del exilio, entre ellas Luis Posada Carriles.

La confirmación oficial aportó una nueva dimensión al caso de Valdés Pérez, de 61 años y con ciudadanía cubana y guatemalteca. ICE lo identificó expresamente como un “Cuban intelligence asset” y aseguró que desarrolló actividades relacionadas con los servicios de inteligencia del régimen castrista desde, al menos, mediados de la década de 1990.

Según las autoridades estadounidenses, el infiltrado cubano consiguió introducirse en círculos sensibles del exilio y reportó información relacionada con sus integrantes y actividades.

La operación se habría extendido durante cerca de tres décadas, un período en el que mantuvo relaciones con miembros conocidos de la comunidad cubana y cubanoamericana del sur de Florida.

ICE vinculó el caso con un fraude migratorio

La investigación también alcanzó la forma en que Valdés Pérez consiguió permanecer legalmente en Estados Unidos. ICE aseguró que ocultó deliberadamente su posición y afiliación con el régimen cubano cuando solicitó y obtuvo la residencia permanente.

“Las personas que ocultan vínculos con servicios de inteligencia extranjeros y explotan nuestro sistema migratorio representan una seria amenaza para la integridad de ese sistema y para nuestra seguridad nacional”, declaró Matthew Elliston, director de Operaciones de Detención y Deportación de ICE en Miami.

De acuerdo con la versión oficial, el infiltrado cubano obtuvo fraudulentamente su residencia permanente al esconder información relevante sobre sus vínculos con La Habana.

Es importante mencionar que Valdés Pérez residió en Kendall hasta que las autoridades lo detuvieron el 10 de julio en el Aeropuerto Internacional de Miami.

En la operación participaron ICE, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Posteriormente enfrentó el procedimiento migratorio que culminó con su deportación el 7 de agosto.

La cercanía con Luis Posada Carriles

Uno de los aspectos que generó mayor preocupación fue la capacidad atribuida al infiltrado cubano para establecer relaciones personales con figuras históricas del exilio.

El caso, divulgado por el periodista Mario Pentón y analizado posteriormente por el influencer Alexander Otaola, expuso la cercanía que Valdés Pérez habría alcanzado con Luis Posada Carriles. Según la información presentada, le organizó un cumpleaños, viajó con él e incluso diseñó un plan para facilitar su fuga cuando estuvo detenido en Guatemala.

La estrategia atribuida al infiltrado cubano no se basó, según esos reportes, en amenazas abiertas, sino en generar confianza mediante favores, cercanía y vínculos afectivos. Incluso compañeros de Posada Carriles habrían expresado sospechas sobre Valdés Pérez, pero el opositor salió en su defensa debido a la relación personal que mantuvo con él.

Otro integrante del exilio fotografió durante un viaje una tarjeta empresarial encontrada entre las pertenencias de Valdés Pérez que apuntó hacia una compañía con negocios y sede en Cuba. De acuerdo con lo expuesto en el programa de Otaola, aquella pista permitió al FBI avanzar en la reconstrucción de sus conexiones.

Otaola advirtió sobre la vulnerabilidad del exilio cubano

Entretanto, Otaola centró parte de su análisis en las consecuencias del caso para una comunidad que durante décadas denunció operaciones de espionaje e infiltración dirigidas desde La Habana.

El comunicador consideró que sectores del exilio resultaron demasiado confiados frente a personas recién llegadas cuyo pasado no podía verificarse con claridad. También planteó que la ausencia de información sobre la trayectoria previa de determinadas personas debía funcionar como una señal de alerta antes de permitirles acceso a círculos sensibles.

Para Otaola, el descubrimiento del infiltrado cubano volvió a demostrar la necesidad de revisar con mayor atención quién logra acercarse a activistas, opositores y figuras públicas vinculadas a la lucha contra la dictadura cubana.

El presentador también reconoció el trabajo del investigador Luis Domínguez, quien documentó durante años la presunta presencia de operadores del régimen en territorio estadounidense.

El programa defendió además la deportación de personas vinculadas con servicios de inteligencia extranjeros, aunque reconoció que los operativos migratorios de mayor alcance podían afectar también a inmigrantes sin antecedentes.

Un caso que podría revelar nuevas conexiones

La confirmación de ICE dejó abiertas varias interrogantes sobre el alcance real de las operaciones atribuidas a Valdés Pérez y las personas con las que estableció contacto durante décadas.

La expectativa ahora se concentró en una segunda parte de la investigación y en determinar si el caso de Valdés Pérez fue un episodio aislado o formó parte de una estructura más amplia.

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