La relación entre Israel Rojas y El Cangrejo ha entrado en el centro del debate político cubano tras las reiteradas apariciones públicas de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, como supuesto interlocutor en un eventual diálogo entre Cuba y Estados Unidos.
El líder del dúo Buena Fe sorprendió al admitir que fue “ingenuo” y pareciera que, durante años, no creyó las denuncias sobre los privilegios de la élite gobernante.
Su mensaje, a partir de un texto del ensayista y abogado Ernesto Limia donde menciona el Affaire Raúl Guillermo, marca un hecho poco común. Rojas ha sido durante décadas uno de los artistas más identificados con la defensa de la revolución cubana y rara vez había expresado una autocrítica de semejante magnitud.
Israel Rojas admite que no quiso creer
En un extenso comentario publicado en redes sociales, el músico reconoció que ignoró durante mucho tiempo las advertencias de quienes denunciaban comportamientos incompatibles con el discurso oficial.
“He sido ingenuo. Lo reconozco. Pido disculpas a los que me hablaron de estos fenómenos y yo me resistía a creer”.
La confesión llegó después de que Raúl Guillermo Rodríguez Castro concediera varias entrevistas a medios internacionales, donde habló de su disposición a facilitar un acercamiento entre La Habana y Washington.
Precisamente Israel Rojas y El Cangrejo quedaron unidos en el debate porque el cantante interpreta que la imagen proyectada por el nieto de Raúl Castro contradice los principios de austeridad que durante décadas defendió la dirigencia revolucionaria.
“Ninguna familiaridad ni jovialidad de un dirigente revolucionario puede excusar saltarse, ni siquiera simbólicamente, la institucionalidad del país. Detrás hay años de trabajo en la base, gente que ha dado la vida por servir a la nación. Delegados del Poder Popular enfrentando crisis, llevándose la peor parte. Hombres y mujeres que pagan el bloqueo y las chapucerías internas. Alejados de lujos, yates, regalos indecentes, zonas VIP. Demasiado lejos de hacer ejercicio en un avión.”

Aunque evitó atacar directamente al régimen al que le ha guataqueado durante décadas, sí dejó claro que determinadas conductas le resultan difíciles de justificar.
La referencia al juicio de Ochoa y la ética revolucionaria
Uno de los pasajes más llamativos del mensaje fue cuando recordó la histórica Causa No. 1, el proceso judicial que terminó con el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y otros altos oficiales.
Rojas evocó el discurso moral que entonces acompañó aquel juicio.
“¿Sigue vigente el código de ética de los cuadros? Recuerdo los encendidos argumentos jurídicos y éticos —sobre todo ÉTICOS— del entonces fiscal Juan Escalona Reguera… Siempre, detrás de cada falta, hubo una reprimenda moral pública. Siempre se exponían actitudes incompatibles con la austeridad y la moral revolucionaria”.
Con esa comparación, el artista deja entrever que los estándares éticos que antes se exigían a los cuadros del Estado parecen haber desaparecido cuando se trata de figuras cercanas a la cúpula del poder.
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La referencia resulta especialmente significativa porque la polémica alrededor de Raúl Guillermo Rodríguez Castro no gira únicamente en torno a su estilo de vida, sino también al supuesto protagonismo político que ha asumido o que se le ha permitido.
Las preguntas sobre El Cangrejo siguen abiertas
Mientras algunos intelectuales oficialistas, como el propio Ernesto Limia, atribuyen la controversia a una campaña mediática impulsada desde Estados Unidos, Israel Rojas quiere introducir, o así parece, un debate mucho más profundo dentro del oficialismo.
Rojas habla de ingenuidad y de una pérdida de valores éticos. Limia, en cambio, sostiene que el verdadero problema es la utilización mediática del caso.
Sin embargo, voces como la del periodista Kaloian Santos han llevado la discusión hacia otro terreno. Para él, la pregunta principal sigue siendo quién autorizó a Raúl Guillermo Rodríguez Castro a desempeñar un papel de interlocutor con Estados Unidos y con qué legitimidad política lo hace.
“¿Qué carajo hace el nieto/escolta negociando los destinos de Cuba? ¿Quién lo puso ahí? ¿Con qué legitimidad? ¿Y de dónde sale ese estilo de vida abiertamente burgués que exhibe?”, cuestionó Santos.
Hasta ahora, esas interrogantes continúan sin una respuesta oficial.
Entretanto, Israel “Mala Fe” Rojas reacciona al supuesto rol del nieto-escolta y atiza una controversia que ha puesto en evidencia tensiones poco habituales entre figuras tradicionalmente cercanas al discurso de la Revolución.
La confesión del músico guantanamero no solo refleja una decepción personal; también revela que el creciente protagonismo del nieto de Raúl Castro ha comenzado a generar incomodidad incluso entre quienes durante años defendieron sin reservas al (indefendible) sistema comunista.