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El opositor cubano José Daniel Ferrer contó el jueves 22 de octubre, en una publicación en Facebook, que la cruz de madera que un sacerdote de Santiago de Cuba le hizo llegar el día de su destierro se desprendió de la pared de su casa. El susto, escribió, terminó convertido en un llamado a no descansar mientras haya presos políticos en la isla.
Según su relato, se sentaba a la mesa con fiebre y malestar cuando escuchó un golpe fuerte y algo que caía al piso. Su esposa le gritó «cuidado» y le explicó lo ocurrido: la cruz que le regaló el padre Camilo se había soltado de la pared y, al caer, arrastró los objetos de una mesita que estaba debajo.

Una cruz que llegó al avión del destierro
Ferrer explicó que la cruz tiene su propia historia. El padre José Conrado Rodríguez la recibió en Polonia y se la obsequió al padre Camilo de la Paz, en Santiago de Cuba.
El sacerdote la llevó al aeropuerto el día en que el régimen sacó a Ferrer del país, el 13 de octubre de 2025, cuando fue trasladado desde la prisión de Mar Verde hacia Estados Unidos. De acuerdo con el opositor, la policía política intentó impedir la entrega. El cura exigió ver al menos a la familia y terminó dándole la cruz a la esposa de Ferrer, quien se la pasó a él ya dentro del avión.
Ferrer había sido excarcelado en enero de 2025, dentro de un proceso de liberaciones que contó con la mediación del Vaticano, y volvió a prisión a finales de abril de ese mismo año. Cumplía una condena de cuatro años y seis meses en Mar Verde cuando las autoridades lo enviaron al exilio junto a su familia.
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Ferrer describió al padre Camilo como «un hombre de Dios y gran amigo», muy preocupado por el sufrimiento del pueblo cubano.
«Come y ponte a trabajar»
Al oír el ruido, el opositor dijo que pensó en lo ocurrido el sábado 17 de octubre en Guayaquil, Ecuador, donde el sacerdote redentorista Patricio Sánchez Molinari murió tras caerle una cruz de madera durante una misa. Sánchez Molinari era párroco de la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el centro-sur de esa ciudad, donde ocurrió el accidente.
En ese momento, contó, se reprochó estar pensando en comer algo y acostarse a descansar mientras tantos presos políticos y tantos cubanos atraviesan lo que llamó un largo y terrible vía crucis, y mueren de hambre en medio del abandono. Se dijo entonces que debía comer y volver al trabajo, porque, en sus palabras, «entre la extrema izquierda, el radicalismo islámico y la apatía, la insolidaridad, la cobardía y la falta de verdadero compromiso cristiano, están destruyendo al mundo».
Los presos políticos, en el centro
Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), pasó años en prisión antes de su destierro, del que habló días después de llegar a Miami en una entrevista exclusiva con Otaola. Desde el exilio impulsa iniciativas de ayuda a los presos políticos cubanos y sus familias. Su publicación coincide con nuevas denuncias de maltrato en las cárceles, como la del preso político Roilán Álvarez, que habría sido golpeado en prisión.
Su testimonio también describe, según su versión, cómo la policía política intentó impedir que un sacerdote le entregara un objeto religioso en el aeropuerto el día de su salida forzada. ¿Usted cree que la Iglesia en la isla hace lo suficiente por los presos políticos? Déjenos su opinión.
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