Un trágico atropello con fuga en La Habana se sumó a la dramática lista de crímenes impunes provocados por el abandono institucional y la indolencia del régimen cubano.
El ciudadano Antonio Infante Ajete, un hombre de mediana edad, falleció este viernes en la Avenida 51 del municipio La Lisa, cerca de la sede local de ETECSA, tras ser arrollado por un conductor que escapó de la escena sin prestarle auxilio.
Ante la inoperancia del aparato de (in)seguridad de la dictadura, su consternada hija, Aidyl Alfonso, tuvo que lanzar una desesperada petición de ayuda en la red social Facebook para identificar al culpable, adjuntando la fotografía de su fallecido padre.
Clamor familiar ante la inacción policial
La desesperada hija suplicó públicamente a los posibles testigos: «Si usted se encontraba en la zona, vio el modelo del carro, recuerda algún dígito de la matrícula (chapa), o tiene cualquier detalle que pueda ayudar a identificar al responsable, por favor, escríbame por privado».
Esta desgarradora apelación, que cerró con la súplica «Se agradecerá cualquier información, por mínima que sea», evidencia el desamparo total de los ciudadanos en La Habana y toda la isla, donde las familias deben asumir la investigación criminal que la policía castrista ignora.

Mientras el Ministerio del Interior despliega miles de efectivos policiales para perseguir activamente a disidentes y reprimir la libertad de expresión, las calles de la mayor de las Antillas se han transformado en zonas de nadie donde los infractores huyen con absoluta impunidad.
Desidia oficialista y deterioro en la carretera
El caso de Infante Ajete refleja una aberrante cotidianidad: la trágica combinación de conductores a la fuga y parientes que recurren a las redes sociales como único medio para hallar justicia, y mientras los cubanos comparten estas publicaciones para reunir pistas, la cúpula prefiere justificar el caos vial desviando sus culpas.
La desgastada retórica oficialista responsabiliza al pueblo de la sangría en las carreteras de La Habana y del resto de la isla, alegando que el factor humano provoca el 72 % de las tragedias, ocultando la falta de alumbrado público, el deterioro vial y el parque automotor envejecido.
Cifras del colapso de la seguridad vial
Los datos de la propia Comisión Nacional de Seguridad Vial desmienten la efectividad del sistema castrista y confirman el constante incremento del peligro. Solamente durante el año 2025 se registraron 7.538 accidentes de tránsito a nivel nacional, con un saldo de 750 personas muertas.
La alarmante tendencia no se detuvo en el primer trimestre de 2026, periodo que acumuló 153 fallecidos. Este nefasto panorama demuestra que, mientras la propaganda estatal pretende vender normalidad, en municipios populosos de La Habana como La Lisa, transitar por la vía pública representa un riesgo letal donde la vida humana no vale nada para los gobernantes.
Impunidad y desamparo bajo el castrismo
La tragedia de Antonio Infante Ajete no es un hecho aislado, sino la muestra de un modelo totalitario fallido que prioriza el control político sobre la protección de la población.
El desesperado clamor en redes sociales para ubicar al homicida refleja cómo los ciudadanos deben suplir la ausencia de investigaciones policiales oportunas. Mientras tanto, cientos de internautas también expresaron el descontento colectivo en el apartado de comentarios, solidarizándose al mismo tiempo con la hija del fallecido.
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En La Habana golpeada por la desidia, el sufrimiento de los familiares de las víctimas queda abandonado, evidenciando que bajo la dictadura castrista no existen ni justicia ni seguridad para la ciudadanía.
Dicho esto, se espera que, en las próximas horas, la familia del señor Antonio Infante pueda dar con el responsable de este lamentable acontecimiento.