La madre cubana Sady Reynaldo Companioni regresó a su vivienda en La Habana durante la noche del miércoles, pero quedó sometida a restricciones policiales después de permanecer detenida desde el 28 de agosto. Su caso generó denuncias luego de que las autoridades del régimen cubano la arrestaran tras sus reclamos públicos por la falta de agua que golpeó a residentes de Lawton.
La joven, madre de una menor y residente del municipio Diez de Octubre, confirmó a Martí Noticias que salió de prisión alrededor de las 10:00 de la noche bajo una medida de “obligación contraída en acta”, que la mantendrá vinculada a un proceso y la obligará a acudir periódicamente ante las autoridades.
“Ya estoy en casa, gracias a Dios. Me soltaron ayer a las 10:00 de la noche bajo obligación contra acta”, declaró.
La liberación de Sady Reynaldo Companioni no significó el cierre del caso. Al regresar a su hogar, todavía desconocía datos básicos del procedimiento abierto en su contra, incluidos el número de expediente y los días en los que deberá presentarse ante una unidad policial.
“Hoy voy a ir a ver que me den el número de expediente, que todavía no lo tengo, y a ver cuáles son los días que tengo que ir”, explicó la madre cubana.
De reclamar agua a quedar bajo control policial
El episodio que terminó con Sady Reynaldo Companioni bajo custodia de las autoridades comenzó con una situación cotidiana para numerosos cubanos: las dificultades para acceder a servicios básicos.
La madre cubana denunció públicamente los problemas con el suministro de agua en su vivienda y otros puntos de Lawton. Sus reclamos no solo expusieron las carencias que enfrentaron los vecinos, sino que derivaron en un enfrentamiento con representantes del aparato estatal.
Antes del arresto, la madre cubana denunció que una funcionaria local, a quien identificó como una delegada vinculada al Ministerio del Interior, la grabó en varias ocasiones y la amenazó con posibles consecuencias judiciales por supuesta difamación.
La tensión aumentó durante una distribución de agua mediante un camión cisterna en la comunidad. Tras ese incidente, Sady Reynaldo Companioni manifestó temor por su seguridad. Un día después, el 28 de agosto, las autoridades la detuvieron.
El caso mostró cómo una protesta relacionada inicialmente con la precariedad de un servicio público terminó convertida en un asunto policial.
La presión pública rodeó el caso
Durante los días que permaneció detenida, familiares, activistas y medios independientes difundieron la situación de Sady Reynaldo Companioni. Tras recuperar la libertad, la joven atribuyó un papel determinante a esa visibilidad.
“Sin la presión que hicieron, realmente no hubiera sido posible, porque ahí hay un montón de personas detenidas por desacato y no tienen, desgraciadamente, la misma suerte”, afirmó.
Sus palabras también dirigieron la atención hacia otros detenidos que enfrentan procesos dentro del sistema penal de la dictadura cubana sin que sus casos alcancen la misma repercusión pública.
La madre agradeció además a quienes permanecieron pendientes de su familia mientras estuvo arrestada. Una de sus principales preocupaciones fue la situación de su propia madre, quien quedó sola en la vivienda durante esos días.
“Muchas gracias por no haber abandonado mi casa, a mi mamá. Estaba sola aquí, estaba desprotegida, estaba asustada, preocupada”, relató.
Regresó a casa, pero el expediente continúa abierto
La salida de prisión permitió a esta madre cubana reencontrarse con su familia, aunque no eliminó la presión de las autoridades.
La obligación de presentarse ante la Policía mantiene abierto un escenario de vigilancia y control mientras espera conocer exactamente los términos del expediente.
El caso ocurrió además en medio del deterioro de servicios básicos que afecta a numerosas comunidades cubanas, donde los problemas con el abastecimiento de agua se sumaron a los apagones, las dificultades del transporte, la escasez de alimentos y el deterioro de infraestructuras.
La joven insistió en que la difusión de su situación y la presión mediática resultaron decisivas para regresar a su vivienda.
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