El youtuber cubano Eddy Ceballos cumplió un mes secuestrado por el régimen y su madre, Marieta Pérez Alfaro, exigió su libertad inmediata tras una sucesión de atropellos perpetrados por la dictadura.
La maquinaria represiva de La Habana mantiene bajo su bota al joven creador de contenido, utilizando tácticas propias de un Estado fallido que teme la verdad.
“Soy una madre que alza la voz por su hijo. Sin importar mi dolor y mi cansancio, continuaré hablando por él”, declaró Pérez Alfaro en un video difundido en redes sociales.
Una escalada de acoso contra el joven creador
La farsa judicial comenzó mucho antes del arresto del youtuber cubano, ocurrido el 1 de junio en el municipio habanero de Diez de Octubre. El régimen, en su desesperación por acallar cualquier voz disidente, intentó silenciar a Ceballos mediante una serie de maniobras de acoso.
Según el testimonio de su madre, el joven enfrentó tres citaciones previas. En una de ellas, durante el mes de abril en el centro de torturas conocido como Villa Marista, los agentes de la Seguridad del Estado le advirtieron con descaro que debía “parar ese contenido o podrían fabricarle un caso, dicho así textualmente”.
El pretexto de la seguridad estatal
La dictadura utilizó como excusa un video publicado el 24 de mayo en el canal Despingovery. En dicho material, el youtuber cubano recorría una instalación militar abandonada, repleta de chatarra soviética, radares obsoletos y búnkeres que simbolizan la decadencia de un sistema anclado en la Guerra Fría.
Los verdugos del régimen, al carecer de argumentos legales sólidos, intentaron inicialmente acusarlo de invasión de propiedad militar, cargo que los abogados de Cubalex desmontaron por inexistente en la legislación penal de la isla.
Sin embargo, la sed de venganza del aparato represivo no conoce límites. Al ver que sus artimañas fallaban, la Fiscalía Militar decidió elevar el nivel de su crueldad y reencuadró el caso bajo el artículo 116, inciso 3, referente a la supuesta revelación de secretos concernientes a la Seguridad del Estado.
Esta aberración jurídica contempla penas que oscilan entre los 10 años de cárcel, la cadena perpetua e incluso la pena capital. La madre del youtuber cubano denunció la hipocresía de esta acusación al afirmar: “Esta área militar está desactivada desde el 2025. No tiene delimitaciones perimetrales, no tiene carteles. Los niños juegan allí habitualmente”.
Un infierno dentro de la prisión
La persecución contra este youtuber cubano escaló a niveles alarmantes el 5 de junio, cuando fue confinado en el Combinado del Este, una prisión de máxima seguridad donde los derechos humanos son inexistentes.
El 17 de junio, Marieta Pérez Alfaro denunció que su hijo recibió agresiones físicas dentro del penal, calificando el lugar como “la antesala del infierno”. La saña de los represores incluyó también la detención de Cristian, el camarógrafo que acompañó a Ceballos durante la grabación, además de la incautación de sus pertenencias personales para utilizarlas como supuestas evidencias en un montaje judicial carente de toda ética.
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El miedo del régimen a la verdad
Este despliegue de fuerza bruta contra un ciudadano cuya única “falta” fue mostrar la realidad de una Cuba en ruinas, confirma la naturaleza criminal de quienes ostentan el poder en la isla. El régimen castrista, agónico y cada vez más paranoico, arremete contra el youtuber cubano para intentar intimidar a cualquier persona que se atreva a documentar el estado de abandono del país.
No obstante, la madre de Ceballos mantiene firme su postura, enfrentando con valentía a una estructura opresora que confunde la censura con la justicia y que pretende convertir a los jóvenes cubanos en rehenes de su propio fracaso político.
Bajo el pretexto de una seguridad inexistente, el aparato dictatorial intenta condenar la libertad de expresión, pero el clamor de una madre que lucha por su hijo representa un eco que no callará hasta ver la justicia impuesta sobre la tiranía.