La congresista republicana Nicole Malliotakis reclamó a Washington una respuesta más contundente frente a la influencia del régimen cubano en Estados Unidos y pidió reforzar las sanciones, las investigaciones sobre las operaciones de injerencia extranjera y las medidas de contrainteligencia destinadas a impedir que La Habana utilice organizaciones y redes políticas dentro del territorio estadounidense.
La legisladora por Nueva York planteó la advertencia en un artículo de opinión publicado esta semana bajo el título “Estados Unidos debe afrontar la influencia maligna de La Habana”, posteriormente difundido por el Departamento de Estado.
En su análisis, situó las operaciones atribuidas a la dictadura cubana como un asunto que trasciende la política hacia la isla y alcanza directamente la seguridad nacional estadounidense.
Malliotakis recordó los casos de espías cubanos en Estados Unidos
Para sustentar sus señalamientos sobre la influencia del régimen cubano, Malliotakis recurrió a dos de los casos de espionaje más relevantes vinculados con La Habana: Ana Belén Montes y Víctor Manuel Rocha.
Montes ocupó un puesto de alto nivel como analista sobre Cuba en la Agencia de Inteligencia de la Defensa mientras colaboró secretamente con La Habana. Rocha, por su parte, desarrolló una extensa carrera diplomática estadounidense y admitió posteriormente haber actuado durante décadas como agente clandestino al servicio de Cuba.
Ambos episodios mostraron, según el argumento expuesto por la congresista, la capacidad de los servicios cubanos para desarrollar operaciones de largo plazo y penetrar espacios sensibles de las instituciones estadounidenses.
Malliotakis también señaló que la influencia del régimen cubano no se limitó a operaciones tradicionales de inteligencia. La Habana utilizó intercambios universitarios y viajes de activistas para identificar estadounidenses ideológicamente afines, establecer relaciones con ellos y promover posteriormente posiciones favorables a la revolución cubana.
“Mi madre nació en Cuba y huyó de la dictadura de Castro”
La congresista vinculó además su posición con la historia de su propia familia.
“Para mí, este tema es personal. Mi madre nació en Cuba y huyó de la dictadura de Castro en busca de libertad”, escribió.
Malliotakis afirmó que creció escuchando testimonios sobre las consecuencias del sistema impuesto en la isla y advirtió sobre la expansión de ideas políticas que, a su juicio, reproducen planteamientos que provocaron represión, pobreza y éxodos masivos en Cuba y Venezuela.
La legisladora también puso el foco sobre organizaciones estadounidenses como The People’s Forum, CODEPINK y National Lawyers Guild al abordar la influencia del régimen cubano y sus conexiones políticas dentro de Estados Unidos.
Sin cuestionar el derecho constitucional a la protesta, diferenció esas actividades de una eventual intervención extranjera. Según explicó, el problema de seguridad nacional aparece cuando gobiernos hostiles “financian, dirigen, coordinan o explotan” organizaciones estadounidenses sin que exista transparencia pública sobre esos vínculos.
Cuba como puente para China, Rusia e Irán
Otro punto de la advertencia de la influencia del régimen cubano apuntó a las relaciones del castrismo con adversarios estratégicos de Washington. Malliotakis sostuvo que Cuba funciona como puente para gobiernos como China, Rusia e Irán y destacó que el valor estratégico de la isla reside especialmente en su cercanía con Estados Unidos.
El señalamiento coincidió con la postura adoptada recientemente por el Departamento de Estado, que acusó al régimen comunista cubano de utilizar sus aparatos militar y de inteligencia para espiar a Estados Unidos y servir como plataforma para actividades de países adversarios.
Para Malliotakis, enfrentar la influencia del régimen cubano también requiere revisar el contacto político que determinados legisladores estadounidenses mantuvieron con La Habana.
La congresista criticó los viajes realizados a la isla por miembros del Congreso y advirtió que esas visitas “corren el riesgo de legitimar una dictadura”. También las consideró una ofensa contra los presos políticos, periodistas independientes y disidentes perseguidos por el castrismo.
Reclama sanciones e investigaciones sobre posibles nexos con La Habana
Malliotakis calificó el informe del Departamento de Estado sobre las operaciones cubanas como “un primer paso importante”, pero sostuvo que Washington debía avanzar mucho más para contener la influencia del régimen cubano.
Entre las medidas planteadas incluyó aplicar las sanciones vigentes, investigar evidencias de dirección extranjera o coordinación no revelada, exigir transparencia sobre el apoyo procedente de gobiernos hostiles y fortalecer las capacidades de contrainteligencia frente a los servicios de La Habana y sus aliados.
Cabe mencionar que el Departamento de Estado ya intensificó durante agosto las acciones contra estructuras vinculadas con la dictadura. El 20 de agosto anunció sanciones contra nueve entidades y tres individuos dentro de una ofensiva dirigida contra redes que Washington relacionó con actividades subversivas marxistas y operaciones del castrismo.
La posición de Malliotakis reafirmó así sus anteriores denuncias contra la dictadura. En los últimos meses cuestionó la contratación de médicos cubanos por México y respaldó acciones relacionadas con la responsabilidad de Raúl Castro en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
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