Los Socialistas Democráticos de América (DSA) acusaron al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de liderar un supuesto “genocidio” contra los cubanos, pero guardaron silencio sobre la realidad que atraviesa la isla bajo el régimen castrista, marcada por la persecución de opositores, presos políticos, prolongados apagones y una persistente escasez de alimentos y productos básicos.
La posición de los Socialistas Democráticos de América volvió a evidenciar el respaldo político que sectores de la izquierda estadounidense mantienen hacia el sistema comunista que impera en Cuba.
La organización no solo responsabilizó a Washington de las dificultades que enfrentan los cubanos. En una declaración publicada el 13 de agosto, DSA aprovechó el aniversario del nacimiento de Fidel Castro para reivindicar abiertamente al dictador que instauró el sistema totalitario que permanece en el poder desde 1959.
“Fidel fue un organizador, un luchador y perdura como un firme símbolo de la lucha antiimperialista y la autodeterminación del Sur Global”, aseguró DSA.
DSA acusó a Rubio, pero omitió la represión interna
La organización socialista afirmó además que “Marco Rubio está liderando un genocidio” contra Cuba y calificó las sanciones estadounidenses como un “bloqueo genocida”. Incluso reclamó que el jefe de la diplomacia estadounidense respondiera por supuestos “crímenes contra la humanidad”.
Sin embargo, en su ofensiva contra Rubio, los Socialistas Democráticos de América no dirigieron acusaciones similares contra las autoridades que gobiernan la isla sin elecciones libres y mantienen encarcelados a opositores y manifestantes.
El contraste fue cuestionado por el escritor K. Lloyd Billingsley, en el diario Independent.org, quien analizó el pronunciamiento de DSA y recordó algunos de los episodios represivos que marcaron la dictadura instaurada por Castro.
Desde 1959, el régimen castrista eliminó la oposición política, confiscó propiedades, restringió las libertades civiles y encarceló a quienes enfrentaron al nuevo sistema. Entre ellos estuvieron los llamados plantados, presos políticos que resistieron los mecanismos de adoctrinamiento dentro de las cárceles.
La crisis cubana fue la gran ausente del pronunciamiento de los Socialistas Democráticos de América
La defensa de Fidel Castro también contrastó con la situación que padecen actualmente millones de cubanos.
Los Socialistas Democráticos de América centraron su declaración en las políticas de Washington, pero no denunciaron los apagones que afectan durante horas a numerosas localidades, el deterioro del Sistema Eléctrico Nacional ni las dificultades de las familias para conseguir alimentos, medicinas y otros productos esenciales.
La crisis energética se convirtió en uno de los principales símbolos del deterioro económico de la isla. Fallas en centrales termoeléctricas, déficit de generación y escasez de combustible provocaron cortes prolongados mientras el régimen fue incapaz de garantizar un servicio estable.
A esa situación se sumó una crisis alimentaria que golpeó especialmente a los sectores más vulnerables. El propio sistema de racionamiento, implantado por la dictadura en 1962, perdió progresivamente capacidad para cubrir las necesidades básicas de la población.
Nada de esto ocupó un lugar central en el homenaje de los Socialistas Democráticos de América a Castro.
Una historia de persecución que comenzó con Fidel Castro
El artículo de Billingsley también recordó la persecución contra homosexuales y otros ciudadanos considerados contrarios al proyecto revolucionario. Durante los años 60 funcionaron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos de trabajo forzado por los que pasaron miles de personas.
Asimismo, la dictadura reprimió a escritores, artistas, religiosos y disidentes, mientras miles de cubanos escaparon del país en sucesivas oleadas migratorias.
Esa realidad histórica tampoco impidió que los Socialistas Democráticos de América presentaran a Castro como referente de la “autodeterminación”.
La postura de los Socialistas Democráticos de América resultó especialmente polémica porque la organización aseguró tener una “larga historia de solidaridad con el pueblo cubano”, mientras su declaración evitó responsabilizar al Partido Comunista de Cuba por la ausencia de libertades políticas.
Rubio señaló directamente a quienes controlan Cuba
Cabe destacar que el cubanoamericano Marco Rubio planteó una visión completamente diferente. El secretario de Estado reconoció las “dificultades inimaginables” que enfrentan los cubanos y defendió una transformación política que permita elecciones democráticas.
Rubio pidió “una nueva Cuba donde ustedes tengan una oportunidad real de elegir quién gobierna su país y votar para reemplazarlo si no está haciendo un buen trabajo”.
También afirmó que “lo único que se interpone en el camino hacia un futuro mejor son quienes controlan su país”.
Mientras DSA responsabilizó a Rubio y a Estados Unidos de la crisis cubana, evitó denunciar con la misma contundencia al régimen castrista por la represión contra sus adversarios y las restricciones políticas que continúan vigentes.
La posición de los Socialistas Democráticos de América dejó así una contradicción difícil de ignorar: la organización habló de solidaridad con los cubanos mientras rindió homenaje al fundador del sistema comunista y omitió en su declaración a quienes actualmente sufren cárcel por motivos políticos, apagones prolongados y una escasez que condiciona la vida cotidiana en la isla.




