El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aprovechó la conmemoración de las históricas protestas del 11 de Julio para enviar uno de sus mensajes más contundentes contra el régimen castrista.
Además de exigir la liberación de todos los presos políticos, el jefe de la diplomacia estadounidense lanzó un ultimátum a las autoridades cubanas para que emprendan cambios profundos y advirtió que todavía tenían una oportunidad para hacerlo, aunque no por tiempo indefinido.
En un comunicado difundido por el Departamento de Estado con motivo del quinto aniversario del 11J, Marco Rubio sostuvo que los dictadores cubanos debían comprometerse con “reformas reales” o sino podría ser “demasiado tarde”.
“Los líderes de Cuba simplemente deben optar por comprometerse con reformas reales, la paz y la prosperidad, antes de que sea demasiado tarde”, precisó Marco Rubio siendo esta una frase que marcó su declaración.
Marco Rubio recordó el significado histórico del 11J
Es importante mencionar que el secretario de Estado comenzó su mensaje evocando las manifestaciones que estallaron el 11 de julio de 2021 en decenas de localidades del país, consideradas las mayores protestas antigubernamentales registradas en Cuba desde 1959.
Marco Rubio afirmó que “hace cinco años, miles de cubanos salieron a las calles para exigir un futuro mejor para ellos y sus familias, buscando un cambio tras décadas de represión e incompetencia económica por parte del régimen comunista”.
Para Washington, aquellas manifestaciones representaron un punto de inflexión en la historia reciente de Cuba al evidenciar el creciente descontento ciudadano frente a la escasez de alimentos, medicamentos, apagones, inflación y restricciones a las libertades fundamentales.
Exigió la liberación de todos los presos políticos
Marco Rubio también dedicó una parte importante de su declaración a la situación de los encarcelados tras las protestas del 11J.
El funcionario denunció que “hasta el día de hoy, cientos de cubanos permanecen injustamente detenidos por el simple hecho de exigir derechos básicos, oportunidades y dignidad”, al tiempo que reiteró el llamado de Estados Unidos para que todos los presos políticos sean liberados de manera inmediata e incondicional.
Diversas organizaciones internacionales de derechos humanos documentaron durante estos cinco años numerosas condenas contra manifestantes, activistas, periodistas independientes y opositores, muchos de los cuales continuaron privados de libertad o sometidos a otras medidas restrictivas.
Washington prometió mantener la presión sobre La Habana
El comunicado también dejó claro que la Administración del presidente Donald Trump mantendrá su política de presión contra el régimen cubano.
Marco Rubio aseguró que Estados Unidos seguirá utilizando “todas las herramientas a su disposición” para enfrentar las amenazas que representa el régimen comunista cubano para la seguridad nacional estadounidense y para impulsar reformas políticas y económicas que permitan un futuro diferente para la isla.
La declaración reafirmó así la continuidad de una estrategia que combina sanciones económicas, respaldo a la sociedad civil y denuncias internacionales sobre la situación de los derechos humanos en Cuba.
Un mensaje que reforzó advertencias anteriores
El ultimátum pronunciado durante el aniversario del 11J no surgió de manera aislada. Durante los últimos meses, Rubio insistió en distintas comparecencias públicas en que las reformas económicas anunciadas por La Habana resultaban insuficientes para resolver la crisis estructural del país.
En junio, durante una audiencia en el Senado, sostuvo que Cuba necesitaba una “reforma sistémica y seria” y cuestionó que el actual liderazgo político fuera capaz de ejecutarla. En esa oportunidad afirmó que el sistema solo podría transformarse con nuevas personas al frente del Gobierno y de las principales estructuras económicas del Estado.
El 11J continuó siendo un símbolo de resistencia
Cinco años después de aquellas manifestaciones, el 11J siguió ocupando un lugar central en el debate político sobre Cuba.
Mientras el régimen castrista mantiene su narrativa oficial sobre los acontecimientos, organizaciones de derechos humanos, gobiernos democráticos y sectores del exilio cubano recordaron la fecha como una demostración del reclamo ciudadano por mayores libertades y cambios políticos.
Con su declaración, Marco Rubio volvió a colocar el foco sobre ese episodio histórico y elevó la presión diplomática sobre La Habana al insistir en que el régimen todavía tenía la posibilidad de emprender “reformas reales, la paz y la prosperidad”, aunque advirtió que esa oportunidad no permanecería abierta indefinidamente.
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